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La primera vez que leí el nombre de Boka Kotorska fue en la prensa escrita, en 2006, a raíz del referéndum de independencia que se celebró aquel año en Montenegro y que se saldó con un resultado –por la mínima- a favor del sí. La pequeña república ex yugoslava rompía así la unión que mantenía con Serbia y empezaba su andadura en solitario.

Desde el primer instante el turismo se convirtió en el principal reclamo para atraer visitantes hacia el nuevo país surgido de las cenizas de la antigua Yugoslavia. Uno de los lugares más atractivos y llamativos de Montenegro –ya lo era en la época comunista para consumo interno- es la Bahía de Kotor, o “Boka Kotorska”, como la llaman localmente. También es conocida como Bocas de Kotor.

kotor2Bahía de Kotor, Montenegro

La primera foto que vi de este lugar en un periódico de tirada nacional por aquel 2006 me llevó a cierta confusión. En ella se apreciaba una especie de lago, con una isla muy llana en el centro de la imagen. Rápido me puse a indagar y descubrí que no era un lago. Parecía más bien una especie de ría que se metía tierra adentro –unos 30 kilómetros- desde el Adriático.

Finalmente averigüé que en realidad se trata de un viejo cañón, por el que discurría un antiguo rio, que acabó siendo inundado por el mar Adriático para formar el espectacular fiordo de aguas azul turquesa, entre escarpadas montañas, que es hoy día. En ese momento tomé la decisión: esta maravilla en Europa tengo que verla.

kotor1Kotor

La Bahía de Kotor toma su nombre de la localidad homónima de Kotor, una ciudad ubicada al fondo de la misma, en una especie de golfo cerrado y a la sombra del monte Lovcen. La bahía está situada en el suroeste de Montenegro, en la costa dálmata, y se puede acceder a ella por avión aterrizando en el vecino aeropuerto local de Tivat, que tiene conexiones con algunas ciudades europeas como Paris o Belgrado.

La otra opción –la que escogí yo- es volar al aeropuerto croata de Dubrovnik y desde esta bellísima ciudad trasladarse en autobús hasta Kotor, en un viaje de unas dos horas de duración en el que se atraviesa la frontera entre Croacia y Montenegro para, a continuación, tomar contacto con la bahía en la turística y soleada ciudad montenegrina de Herceg Novi.

Desde allí se continúa hacia Kotor en un pintoresco y lento recorrido bordeando toda la bahía y pasando por una larga serie de pequeñas poblaciones que se asoman vertiginosamente al agua. Al final de este movido pero excitante recorrido en bus se llega a Kotor, el principal centro urbano de ese bello puerto natural del Adriático que es Boka Kotorska.

kotor5Plaza de Armas en Kotor

La zona donde se ubica la ciudad -y la toda la bahía- ha sido tradicionalmente un territorio muy convulso al estar en el punto de mira de muchas y variadas potencias. Venecianos, otomanos, rusos, británicos y por supuesto Napoleón, pusieron sus ojos y pies en ella. Para completar el cuadro también formó parte del glorioso Imperio Austrohúngaro que llegó a tener en la ciudad de Kotor una importante base naval en el transcurso de la Primera Guerra Mundial.

La historia más reciente tampoco está exenta de momentos complicados pasando por la invasión italiana durante la Segunda Guerra Mundial y su pertenencia posterior a la Yugoslavia comunista del Mariscal Tito que todos conocemos como acabó.

Kotor, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1979, también conocida como Cattaro por su periodo de dominación de la Serenissima República de Venecia, es un bello ejemplo de ciudad amurallada, bien conservada en general, que siguió los mismos pasos de muchas ciudades vecinas fortificadas desde hace siglos para defenderse de las numerosas agresiones externas que padecían.

kotor6Murallas de Kotor

La imponente muralla de 4,5 km de longitud y unos 15 metros de altura, construida entre los siglos XII y XIV, sigue un trazado en forma triangular, con tres puertas de acceso: la Puerta Norte -1540-, la Puerta Oeste -1555- y la Puerta Gurdic, o Puerta Sur, que data del siglo XIII.

Por cualquiera de las tres se accede al pequeño y recogido casco antiguo de Kotor, labrado en piedra, donde moverse a pie es una regresión al Medievo. Plazas como San Trifón, San Lucas o la siempre concurrida y animada Plaza de Armas -con su célebre Torre del Reloj, de 1602-, conviven dentro de este espacio intramuros con estrechas callejuelas, pasadizos y escaleras de piedra muy empinadas.

kotor7Palacio Familia Bizantina (s.XIV-XVII)

Hay que darse tiempo para ver y visitar numerosas iglesias de distintos ritos, palacios –como el Drago, con sus ventanales góticos del siglo XV-, y edificios barrocos que aluden a su largo pasado veneciano y dan fe de la influencia que tuvo la ciudad como potencia económica y comercial.

En nuestro recorrido urbano tampoco hay que dejar de visitar la catedral de San Trifón, románica aunque con elementos bizantinos, finalizada en 1166, de confesión católica. A pocos minutos a pie encontraremos la llamativa iglesia serbia ortodoxa de San Nicolás, de principios del siglo pasado, y casi a su lado la pequeña iglesia de San Lucas, también ortodoxa, de 1195.

kotor4Catedral de San Trifón

kotor3Iglesia serbo-ortodoxa de San Nicolás

En una parte de su recorrido la muralla trepa montaña arriba hasta llegar al fuerte de St. Ivan. Desde el interior de la ciudad se puede subir a pie hasta el fuerte, pero eso sí, salvando los 1426 escalones que nos separan de nuestra meta, en un ejercicio de aguante físico para el que conviene prepararse antes. Aconsejo llevar calzado muy cómodo, pero de suela no resbaladiza, acompañado de una botella de agua para el camino. La subida nos llevará mínimo tres cuartos de hora, si bien a mitad de camino podremos detenernos en la pequeñita iglesia de Ntra. Sra. del Remedio.

Las vistas sobre la ciudad y el fiordo ya merecerán la pena desde aquí. Pero sin duda el premio gordo lo tendremos cuando alcancemos la cota máxima -260 metros- situada en lo que queda de la fortaleza de San Iván. Allí nos olvidaremos de las pestes y demonios que hemos vomitado durante la ascensión y nos entregaremos al deleite de las hermosísimas vistas que nos ofrece el lugar.

Como dato casi anecdótico, pero no exento de cierta irritación, hay que comentar que al inicio de la subida nos pedirán tres euros –Montenegro utiliza el euro como moneda oficial a pesar de no pertenecer a la Unión Europea- para tener derecho de acceso a la empinada senda repleta de incómodos y, en algunos tramos, peligrosos escalones. Hay que tomarlo con filosofía. Estamos en los Balcanes, amigos.

kotor10  Hacia el Fuerte de San Iván

Fuera del casco histórico de Kotor se extiende la ciudad nueva. Aquí los edificios son más recientes, si bien muchos todavía rezuman naftalina yugoslava. Las calles se precipitan hacia la orilla del fiordo, adueñándose de ella. Es allí donde se sitúa el pequeño puerto, con una dársena especial para el atraque de cruceros que, sobre todo, en época estival arriban de forma constante.

Boka Kotorska es, posiblemente, el destino turístico con mayor tirón de todo el país y eso se nota de manera especial en determinadas épocas del año. Por fortuna yo escogí el comienzo de primavera y, a pesar de que me encontré con bastantes turistas, se podía disfrutar con cierto sosiego de la ciudad.

kotor9Confidencias a orillas del fiordo

Kotor es una ciudad muy animada. El casco antiguo –Stari Grad– está teñido de numerosas tiendas de artesanía local, moda, pequeñas galerías de arte, restaurantes, cafés… El carácter mediterráneo de la gente es más palpable aquí que en otras ciudades y pueblos montenegrinos, por lo que trataremos con personas abiertas y comunicativas, a quienes gusta hacer vida social en la calle.

Si hace calor siempre podremos darnos un baño en alguna de sus coquetas, aunque algo pedregosas playitas. Al atardecer no puede faltar un apacible paseo por la orilla sintiendo la brisa que regala el fiordo. Y cuando queramos hacer un alto en el camino podremos sentarnos en alguna de las atractivas terrazas que los locales de moda montan en el paseo marítimo, el lugar ideal para ver y ser vistos.

perast1Perast

Boka Kotorska no es sólo la animada Kotor. Toda la bahía está jalonada de pequeños pueblos que se asoman a sus aguas. Entre ellos destaca uno: Perast. Situado a pocos kilómetros al noreste de Kotor, podemos llegar con facilidad desde la ciudad en autobús o taxi. Se trata de un encantador pueblito barroco donde muchos de sus edificios datan de los siglos XVII y XVIII, y entre los que destaca la catedral de St. Nicola, cuya fachada veneciana de 1740 mira orgullosa hacia las aguas del fiordo.

Desde la orilla divisaremos la presencia de dos pequeños islotes: San Jorge, con un importante monasterio benedictino del siglo XII –Sveti Djordje-,y una isla artificial con la bella iglesia de Nuestra Señora de la Roca –Gospa od Škrpjela-, levantada en 1632 y ampliada con posterioridad, en 1722. Precisamente esta última era la isla que pude ver en aquella foto del periódico de 2006.

Ambos islotes son accesibles desde el tranquilo puerto de Perast, alquilando un pequeño bote que podemos remar nosotros mismos, o bien subir a alguno de los catamaranes que esperan atracados en el puerto y parten hacia los islotes cuando tienen cubierto un aforo mínimo de pasajeros.

perast2Perast y sus dos islotes

Boka Kotorska en un importantísimo centro vacacional de la joven república de Montenegro. Ya lo era en la época comunista cuando se convirtió en uno de los lugares preferidos de ocio y esparcimiento para la población yugoslava y la clase dirigente del país.

Hoy no ha perdido un ápice de aquel interés y se ha abierto al exterior convirtiéndose en un destino muy atractivo para pasar unos tranquilos días de vacaciones si os acercáis fuera de temporada alta. Como fue mi caso.

kotor8    Luces y sombras de Kotor

Más INFO  en la pequeña Oficina de Turismo situada extramuros, a la izquierda de la Puerta Oeste.

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