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Calles de mármol, iglesias barrocas, fuentes renacentistas. Una sinfonía maravillosa de monumentos medievales plantados en un pequeño territorio circundado por una muralla de casi dos kilómetros de perímetro y unos veinticinco metros de altura. Una ciudad que fue el centro neurálgico de una minúscula -apenas un kilómetro cuadrado- república independiente durante varios siglos. Un tesoro protegido por la UNESCO desde 1979. Estamos en Dubrovnik, una joya en medio de la escarpada costa adriática de Croacia.

dubrovnik2Panorámica de Dubrovnik

Corría el año 1358 cuando la élite aristocrática de una ciudad amurallada en el mar Adriático se hace con su control y empieza un largo camino como estado independiente hasta la entrada en ella de Napoleón a comienzos del siglo XIX. Previamente había sido controlada por bizantinos, venecianos, húngaros y hasta por los otomanos, que todo lo invadían en esta parte del mundo en aquella época. No obstante con los turcos se produjo la excepción y permitieron que la joven República Independiente de Ragusa –que así se llamaba- caminara por sí sola a cambio, eso sí, de un tributo que puntualmente, cada año, había que satisfacer al sultán en Constantinopla.

El joven país basó su envidiada prosperidad en dos pilares fundamentales: la hábil diplomacia y el comercio por todo el Mediterráneo que desarrollaba con su impresionante flota de dos centenares de navíos.

En 1808 Napoleón acaba con el sueño de Ragusa incorporando la ciudad libre al Reino napoleónico de Italia. Posteriormente pasó por manos francesas hasta que el histórico Congreso de Viena, de 1815, que trató de reorganizar todo el mapa político europeo, incorpora Ragusa al dominio de los Habsburgo. Dos guerras mundiales en el siglo XX hicieron de toda la zona un territorio enormemente convulso y conflictivo. Ya desde 1918 rebautizada como Dubrovnik, la ciudad pasó por momentos críticos.

dubrovnik16Ciudad Vieja de Dubrovnik

El más reciente de tan delicados escenarios nos retrotrae al otoño de 1991 cuando, en pleno proceso de liquidación de la antigua Yugoslavia, la ciudad se ve sometida a un feroz asedio y bombardeo por parte del ejército serbo-montenegrino que casi acaba con esta joya única del litoral dálmata de Croacia. Y digo casi porque finalmente, y después de medio año de cerco, o no pudieron o no quisieron. Dubrovnik quedó muy seriamente dañada, con edificios de su maravilloso centro histórico destruidos y muchísimos tejados y estructuras que saltaron por los aires. Un laborioso y paciente proceso de reconstrucción posterior ha devuelto a Dubrovnik su esplendor pasado. Por fortuna.

Cuando llegamos por aire al pequeño aeropuerto internacional de Dubrovnik, situado a 24 kilómetros al sur de la ciudad, podemos tomar un autobús de la compañía Atlas desde la terminal hasta el centro. El horario de autobuses va en consonancia con el horario de salida y llegada de vuelos, por tanto varía cada día. Como alternativa también es posible tomar uno de los autobuses naranjas de la empresa municipal Libertas Dubrovnik, si bien el servicio de esta segunda no ofrece las mismas frecuencias que la primera.

dubrovnik1Dubrovnik y colina Srd

El recorrido dura una media hora y discurre por una estrecha carretera que serpentea el abrupto litoral. Treinta minutos de puro tobogán, donde nuestro autobús no para de ascender y descender. Precisamente en uno de esos ascensos, y al doblar una curva, nos topamos de lleno con la maravillosa panorámica de Dubrovnik y sus alrededores.

El bus nos deja al lado de la Puerta de Pile, en la muralla, una de las tres que dan acceso a la intrincada y laberíntica Ciudad Vieja –Stari Grad– de Dubrovnik. Aquí se encuentra todo lo que hay que ver y admirar en esta ciudad. Extramuros la ciudad tiene su interés, pero es más limitado.

dubrovnik8Puerta de Pile

Pasamos bajo la imponente Puerta de Pile (siglos XIV- XV) y entramos en una pequeña plaza donde está la Fuente de Onofrio.  La fuente es de piedra, con una singular estructura poligonal de 16 caras de las que fluye agua fresca. Este punto es un buen lugar, una vez llenadas nuestras botellas y cantimploras, para acceder a la muralla. Son tres de euros lo que nos pedirán para subir por unas estrechas escaleras hasta unos 25 metros de altura.

A partir de ahí podremos rodear toda la Ciudad Vieja caminando a vista de pájaro por los casi dos kilómetros de perímetro que tiene la muralla, con grosores que oscilan entre los tres y seis metros. En verano hay que hacer este recorrido protegiendo bien nuestras cabezas porque el sol es implacable. Las vistas sobre la ciudad, eso sí, son espectaculares.

dubrovnik12Fuente de Onofrio 

La muralla de Dubrovnik data del siglo XII, si bien fue desarrollada y reforzada en siglos posteriores. La componen tres torres circulares, catorce cuadrangulares, cinco bastiones y las Fortalezas de San Juan y Bokar. La imponente Torre Minčeta es el punto fuerte de todo este sistema de fortificaciones defensivas que rodean por completo la ciudad vieja. Es de planta redonda, tiene más de cinco metros de espesor y un sistema de troneras protegidas que la convirtieron en un eficaz medio de defensa frente a agresiones exteriores.

dubrovnik5Calle Placa

Descendemos de la muralla por el mismo punto que la tomamos y dejando atrás la Fuente de Onofrio, enfilamos la calle Placa o Stradun –gran calzada-, la auténtica arteria social de Dubrovnik y un imán para los turistas. Conecta las puertas de Pile y Ploče a lo largo de unos 300 metros cuajados de cafés, restaurantes, heladerías, tiendas de regalos… y monumentos civiles y eclesiásticos que definieron en su día la vida política y religiosa de la República de Ragusa. Aquí se celebraban y se celebran todos los eventos populares más importantes, en especial los que tienen que ver con el patrón de la ciudad, San Blas, el venerado protector de la urbe.

En 1468 toda la calle fue pavimentada con piedra caliza, pero tras el devastador terremoto acaecido en 1667 se reconstruyó en mármol, de ahí ese aspecto brillante y pulido que tiene en la actualidad, sobre todo después de llover. Precaución porque el suelo puede ser bastante resbaladizo cuando está mojado.

dubrovnik6Plaza Luža 

La alta aristocracia de la antigua Ragusa se instaló en esta parte de la ciudad, ocupando bellos palacios y dirigiendo desde aquí la intensa actividad política y comercial de la ciudad-estado. Estamos casi en el extremo opuesto de la calle Placa, en la Plaza Luža.

Rápido llama nuestra atención la esbelta Torre de la Campana, de 1444, con dos llamativas figuras en bronce que dan puntualmente las horas golpeando la campana. Descendemos de sus 31 metros a nivel del suelo y en el centro de la plaza vemos la Columna de Orlando, símbolo de la independencia de la otrora República de Ragusa y el verdadero centro social de Dubrovnik en el pasado y en la actualidad.

A la izquierda de la Torre de la Campana unos arcos porticados nos dan la bienvenida al Palacio Sponza -siglo XVI-, la sede del Archivo Histórico de la ciudad y antigua Aduana de Ragusa. Edificado en bello estilo gótico renacentista, aunque hoy no puede visitarse el archivo, sí podemos ver una exposición de fotografías en el bello patio central que plasman la reciente y trágica historia de la ciudad en su lucha contra Serbia y Montenegro, a principios de los noventa del siglo pasado.

dubrovnik3Palacio de los Rectores en primer término. Al fondo el Palacio Sponza   

A pocos metros del Palacio Sponza nos recibe el hermoso Palacio de los Rectores, la sede del poder ejecutivo de la Ragusa independiente y residencia del Rector de la república. Los magníficos arcos y columnas –con llamativos capiteles- de la fachada exterior, requerirán de unos minutos de nuestra atención. En su interior es frecuente que se dé cita lo más “in” de la sociedad actual de Dubrovnik, en actos de gran repercusión local y nacional, como el Festival de Verano, entre otros eventos.

dubrovnik7Cúpula de la catedral

Bellos ejemplos de arquitectura civil. Pero también merece la pena visitar lo más granado de la arquitectura religiosa. La Catedral de la Asunción de Nuestra Señora, al lado del Palacio de los Rectores, es un magnífico ejemplo de barroco al servicio de la Iglesia. La actual catedral se levantó en el siglo XVIII, tras la destrucción total por el terremoto de 1667 de una iglesia románica que había en el mismo lugar.

Su principal atractivo es el Tesoro, custodiado en una capilla a la izquierda del sobrio altar mayor. El Tesoro contiene reliquias, como restos de San Blas, que se guardan en relicarios de oro con incrustaciones de piedras preciosas y esmaltes policromados. Este tesoro puede abrirse únicamente girando tres llaves al mismo tiempo, en poder de tres personas diferentes. Y así viene siendo desde hace siglos.

dubrovnik4Iglesia de San Blas

Y ya que hemos mencionado al querido patrono de Dubrovnik, San Blas, no podemos irnos sin visitar su iglesia, en la Plaza Luža. Del siglo XVIII, alberga en su interior una estatua de plata bañada en oro del santo patrón y protector de la ciudad. Su escalinata exterior sirve de improvisado lugar de descanso y sombra, sobre todo en horas vespertinas, para las posaderas de cientos de turistas que hacen un alto en su camino, justo aquí.

dubrovnik9Claustro del Monasterio de San Francisco

Dos joyas más, de obligada visita. El Monasterio de San Francisco, al inicio de Stradun, justo enfrente de la Fuente de Onofrio. Imprescindibles son su iglesia barroca, su claustro –siglo XIV- y su famosa farmacia de 1317, la más antigua de Croacia, con utensilios, mobiliario y fórmulas originales.

De otro lado, la Iglesia y Monasterio de Santo Domingo -siglo XIV-, en la otra punta, muy cerca de la Puerta de Ploče. La iglesia es uno de los ejemplos góticos más importantes de toda Dalmacia, pero su joya es el claustro del monasterio. Levantado en estilo gótico renacentista, hay que permanecer en él durante unos minutos. Su paz y tranquilidad contrastan con el trasiego de gentes que invaden el exterior. La biblioteca –siglo XIII- y el museo completan la visita.

dubrovnik10Monasterio de Santo Domingo

Saliendo del monasterio pasamos por un arco y desembocamos en el siempre animado Puerto Viejo de Dubrovnik, al abrigo de la muralla y el Fuerte de San Juan que lo protegen. Es un lugar ideal para hacer un alto a mediodía y comer en cualquiera de sus típicos restaurantes. Buena cocina mediterránea, y por supuesto croata, la encontraréis aquí. El puerto también ofrece la posibilidad de contratar excursiones en barco para visitar las numerosas islas que salpican el litoral dálmata, en las cercanías de Dubrovnik.

dubrovnik11Puerto Viejo de Dubrovnik

Intramuros toda la ciudad de Dubrovnik es un tesoro del Medievo. Fuera de los muros la ciudad pierde encanto, pero sin duda podemos hacer algunas cosas. Por ejemplo subir por las estrechas escaleras de piedra de muchas calles que ascienden ciudad arriba, por la ladera, hasta la carretera que rodea Dubrovnik por encima de la ciudad. Algunos aparcamientos, que sirven de miradores, ofrecen vistas panorámicas que son un lujo para la vista.

Otra opción es tomar el “cable car”, el teleférico, en Petra Krešimira 4, cerca de la Puerta Norte, o Buža, y ascender hasta la cima de la colina Srd. Eso sí, esta opción es de pago y hay que abonar unos 15 euros al cambio para un trayecto de ida y vuelta. Arriba hay restaurante donde reponer fuerzas y la vecina y estratégica Fortaleza Imperial, del siglo XIX. En días despejados podemos divisar horizonte hasta los 60 kilómetros de distancia.

Acercarse en autobús urbano hasta el Puerto Nuevo, en el barrio de Gruž, también es una alternativa. Pequeñas embarcaciones de recreo, lujosos yates y mastodónticos cruceros que cada día traen a la ciudad a miles y miles de turistas, tienen parada obligada aquí. Además, si llegáis en autobús interurbano a Dubrovnik, la estación central de autobuses se encuentra en este lado de la ciudad.

dubrovnik15Puerto Nuevo de Dubrovnik

Si queréis un atractivo plan nocturno antes de dejar Dubrovnik os recomiendo volver una última vez a la Ciudad Vieja y moverse por la calle Prijeco. Paralela a la calle Placa, el ambiente es maravilloso, tanto para cenar como para tomar una copa. Toda la calle, que por supuesto es peatonal, ofrece un sinfín de encantadores restaurantes y locales, con largas terrazas donde poder disfrutar por ejemplo de buena música de jazz, todo en un ambiente de lo más chic.

dubrovnik14Calle Prijeco

Dubrovnik es así. Por algo también es conocida como la Perla del Adriático

A tener en cuenta:

Disponéis de una moderna y bien surtida Oficina de Turismo en la calle Brsalje 5, al lado de la Puerta de Pile, fuera de la Ciudad Vieja.

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