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Mañana día 1 de julio comienza la temporada de vacaciones estivales para muchas personas en este país. Un merecido descanso que cada cual aprovecha como mejor puede, sabe o entiende.

Yo seré una de esas miles de personas que a partir de mañana tendrá la fortuna de tomarse unas jornadas libres en el trabajo y aprovecharé, como no podía ser de otra manera, para viajar y acercarme a lugares que o bien ya conozco, y siempre es un placer volver a dejarse caer por ellos, o están ahí en la lista de espera que todos tenemos guardada en el cajón de nuestra mesilla. Quien dice cajón de mesilla, dice mente, que es donde albergamos nuestros deseos más personales. Esos deseos que continuamente repasamos mientras convivimos con nuestra rutina diaria y nos recreamos pensando en lo genial que será todo cuando lleguen las ansiadas vacaciones y, por fin, hagamos realidad el anhelado sueño de ir a ese destino que tanto nos seduce.

A partir de mañana voy a descansar unos días en el norte de Italia, dejándome caer en el espectacular –aunque reconozco algo elitista- Lago di Como. A pesar de su carácter un tanto exclusivo, todo el entorno de este bello lago, a los pies de los Alpes, es una maravilla para estimular los sentidos y pasar unas jornadas de descanso.

He estado en más de una ocasión en el Lago Como, y reconozco que sabe atraparme cada vez que voy. Los pintorescos y coloridos pueblitos que se asoman a sus profundas aguas, las fastuosas villas con embarcadero propio, palacios dieciochescos, bellos campanarios, el carácter afable de sus gentes… todo me engancha y hace que cada cierto tiempo tome un vuelo a Milán y después “suba” en tren de cercanías hasta la elegante ciudad de Como, la puerta de entrada al lago, apenas a sesenta kilómetros al norte de la capital lombarda y a sólo cinco de la frontera con Suiza. Otro mundo.

Tras esos días de descanso volaré de nuevo a Madrid para tomar otro vuelo que me llevará esta vez a conocer una de las ciudades más interesantes de los Estados Unidos: San Francisco. Un salto de Europa hacia América.

post cards-san fco.  Greetings from San Francisco

Con permiso de Seattle, personalmente creo que San Francisco es la urbe con más atractivo de toda la costa oeste estadounidense. Fundada en 1776 por un fraile mallorquín que estableció allí una misión franciscana, la ciudad de San Francisco se presenta como la gran capital cultural y financiera del norte de California.

Su carácter abierto y liberal ha traspasado las fronteras del estado y alcanza a todo el país. Arquitectura tradicional y moderna que se complementan a la perfección. Ciudad multicultural y multiétnica donde las haya, al abrigo de una hermosa bahía, con calles y plazas que trepan por sus siete colinas históricas.

Y todo pese a que un terrorífico terremoto y posterior incendio en 1906 casi la borra del mapa. Se espera otro gran seísmo en estos próximos años, más devastador que el de hace algo más de un siglo. Pero la ciudad se ha preparado, y se sigue preparando, para hacerle frente y que sus consecuencias no sean tan trágicas como las de principios del siglo pasado. En cualquier caso confío que la naturaleza espere un poquito y no decida rugir mientras yo esté por allí en los próximos días 🙂

Si las redes wifi lo permiten, trataré de informar desde la metrópoli californiana a través del blog. También podréis seguir mis pasos durante las dos próximas semanas en mi cuenta de Instagram: @marcopolo_100.

Antes de terminar quiero agradecer a mi amiga Pepa que se acordara de este bloguero cuando estuvo viviendo un tiempo en San Francisco, enviándome las postales que ilustran esta entrada. Trataré de corresponderte…

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