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Visitar la ciudad de Roma en Italia es una obligación para cualquier viajero que se precie y se esté moviendo por Europa. Toda la capital italiana es un museo al aire libre, un testigo mudo de miles de años de riquísima y a la par turbulenta historia marcada por una civilización: la romana. Su arquitectura deja entrever un pasado glorioso que casi podemos sentir, y al mismo tiempo tocar con las manos, cuando caminamos entre las ruinas de sus milenarios monumentos. El sobrenombre de Ciudad Eterna, en este caso, está justificado.

Lo primero que llamará la atención al desembarcar en Roma será el tráfico caótico que se mueve por sus calles, y ello pese a los esfuerzos de las autoridades locales por minimizar sus consecuencias con medidas más o menos efectistas. Lo segundo será el ruido ambiente que se apodera al instante del viajero. Miles y miles de coches, ejércitos de pequeñas scooters, decenas y decenas de autobuses y cerca de tres millones de habitantes… un auténtico caos para el que hay que ir mentalizados.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEntrando en el Trastévere

Roma es mucho más que el Coliseo, el Foro Imperial, la Plaza de España, la Fontana de Trevi, Piazza Navona, Vía Véneto con sus tiendas o las decenas de basílicas e iglesias de todo tamaño e importancia que se esparcen por sus calles, además del sempiterno Vaticano. Por eso a pesar del ruido, el tráfico infernal y todo ese catálogo de monumentos ampliamente conocidos y de obligada visita, si queréis vivir una experiencia diferente mientras estáis en la Ciudad Eterna, tenéis que poner los ojos y pies en el lado izquierdo del Tíber. Allí os espera un barrio con un sello muy personal al que merece la pena acercarse para disfrutar de él, especialmente a partir de la caída de la tarde.

El Trastévere, que así se denomina ese espacio urbano al otro lado del río, es un barrio bohemio y encantador, sosegado de día, como una isla en medio de la caótica y frenética Roma. Pero tras la puesta de sol la zona se transforma y la movida nocturna se apodera de ella. Artistas, músicos y toda una fauna alternativa confieren al Trastévere un marcado carácter distintivo. Antaño sus habitantes se instalaban allí por lo asequible de los precios de la vivienda y el barrio acogió durante mucho tiempo a gentes trabajadoras de las clases más humildes. Hoy ese reclamo está en horas bajas, pero el Trastévere continua atrayendo a propios y extraños.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPiazza Santa Maria in Trastevere

El corazón del barrio sigue siendo la Piazza Santa Maria in Trastevere, con su preciosa basílica y su gran fontana del siglo XV, atribuida a Bramante. Al caer la tarde muchos viajeros -y viandantes en general-, cansados y fatigados de una larga jornada de trasiego de un lado a otro, se sientan en los escalones de la fuente para recuperar fuerzas y charlar animadamente.

Resulta obligado perderse con calma en el enjambre de estrechas callejuelas adoquinadas que rodean la plaza, admirar las sencillas iglesias medievales que tienen sus muros enterrados en estas calles o pararse en las pequeñas tiendas que venden objetos de todo tipo. Y una vez explorado el barrio podemos cenar en una de las numerosas y encantadoras trattorias familiares que inundan todo este pintoresco barrio, además de las muchas tabernas tradicionales que comparten espacio con las primeras.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAExplorando el Trastévere

En verano las mesas y las sillas, perfectamente ataviadas para la ocasión con sus manteles y cuberterías, esperan en la propia calle a que los visitantes se sienten y disfruten de una tranquila cena al amparo de una suave brisa tras el sofocante calor del día. Y para acabar la visita al Trastévere siempre podremos tomar una copa en cualquier moderno e innovador local de moda antes de volver a cruzar el Tíber, en dirección hacia el ruidoso centro de Roma.

ACCESOS

Para llegar al Trastévere podéis utilizar el transporte público:

Tranvía: Línea 8, apearse en la parada Trastevere/Mastai
Autobús: líneas 23, 280 y 780

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