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Intercambio a través del comercio marítimo, espíritu luterano y tradición. Esas son las marcas de identidad de una apacible ciudad situada en el noroeste de Alemania, a unos 60 kilómetros del Mar del Norte y a la sombra también de la cercana Hamburgo. Una ciudad que sobrevivió a la barbarie de la Segunda Guerra Mundial dejándose en el camino más de la mitad de sus edificios, además de un notable costo en vidas humanas. Estamos en Bremen.

Mil doscientos años de historia contemplan la “Freie Hansestadt Bremen”, la Ciudad Libre Hanseática de Bremen, que en la actualidad es uno de los dieciséis länder o estados federados –algo así como las comunidades autónomas de España- que componen la Alemania surgida tras la Reunificación de 1990. Este land –el más pequeño del país- está formado por la ciudad de Bremen propiamente y Bremerhaven, en la desembocadura del rio Weser, de facto la salida y puerto natural de Bremen en el Mar del Norte.

bremen1Estación central de Bremen

El comercio exterior con los países vecinos sentó las bases de esa federación de ciudades del norte de Alemania, Flandes y amplias zonas del mar Báltico que se formó en torno a mediados del siglo XII con fines mercantiles y defensivos. Esta suerte de alianza estratégica político-comercial se conoció como Liga Hanseática.

Tras el auge, desarrollo y caída de la Liga (conocida localmente como Hanse o Hansa), sólo Bremen y Hamburgo han quedado como testigos de aquel pasado glorioso y por ello conservan el estatus de ciudad-estado. Aún más. Bremen es hoy oficialmente un “estado independiente”, algo que enorgullece y agranda el sentimiento de identidad del bremense.

A la ciudad de Bremen hay que llegar en tren. No por capricho. Es que la Hauptbahnhof, la decimonónica estación central, es una preciosidad frente al moderno y funcional aeropuerto. Ya no es que personalmente sienta una debilidad especial por el ferrocarril, es que el tren por sus peculiares características, por el ambiente que se respira en su interior, no tiene competidor a la hora de disfrutar y compartir un viaje.

bremen2Mühle am Wall

Tras admirar las esculturas y todos los simbolismos relacionados con el mundo del ferrocarril que decoran la preciosa fachada rojiza de la estación, nos dirigimos hacia el centro de la vida social y política de la ciudad de Bremen que se sitúa en torno a la Markplatz, la plaza del Mercado.

Nada de transporte público, que lo hay y es muy eficiente, como todo lo que tiene sello germano. Bremen hay que recorrerla a pie porque su centro histórico –Altstadt– es recogido y el terreno muy accesible, sin apenas ondulaciones reseñables.

bremen3Theater Bremen

De camino atravesaremos el Stadtgraben, el antiguo foso que rodeaba –y rodea- la ciudad vieja, dándole a ésta una característica forma de media luna al quedar encajada entre el antiguo foso y el rio Weser. Al pasar por encima del foso llamará la atención un cercano y llamativo molino de viento –Mühle am Wall– que nos transportará de inmediato a los Países Bajos por su forma y estilo.

Hoy es un restaurante muy popular entre turistas a pesar de sus precios, anclado en un parque –Wallanlagen– delimitado por el foso y la ya desaparecida muralla que ha sido sustituida por el actual paseo “Am Wall”. Al final del parque, en su extremo sureste, está la Goetheplatz, con el afamado Theater Bremen. Y enfrente, a pocos metros, la Kunsthalle, la famosa Galería de Arte de la ciudad.

LA MARKPLATZ

bremen4La Markplatz de Bremen y el ayuntamiento

Hemos llegado a la Markplatz, en el corazón de la Altstadt de Bremen. La plaza alberga uno de los conjuntos monumentales barroco-renacentistas más bonitos de toda Alemania. El ayuntamiento, edificado originariamente en estilo gótico a comienzos del siglo XV, y la gran estatua de Roland, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004.

Las elegantes casas patricias, así como el “Schütting“, el imponente edificio de la Cámara de Comercio, y la moderna e innovadora sede del parlamento regional –Bremische Bürgerschaft-, completan el magnífico cuadro de esta plaza.

bremen5Estatua de Roland

El ayuntamiento es un ejemplo maravilloso de renacimiento tardío en el norte de Alemania, conocido como Renacimiento Weser, y que sustituyó en el siglo XVII al inicial estilo gótico en que había sido construido. Por su parte, la estatua de Roland es un símbolo que casi roza lo sagrado para los habitantes de Bremen. Esta estatua representa el orgullo de ser bremense, su libertad y plena soberanía. Tanto ayer como hoy.

A tiro de piedra –literalmente- de la plaza del Mercado, dos espléndidas torres reclamarán nuestra atención. Pertenecen a la Catedral de St. Petri, un templo evangélico luterano del siglo XIII y construido en estilo gótico temprano. Me gustaría dar referencias e impresiones de su interior, pero lamentablemente sus puertas estuvieron cerradas durante mi breve estancia en la ciudad. ¿Por qué algunos monumentos religiosos se empeñan muchas veces en tener horarios de visita imposibles para el visitante de fuera?…

bremen6Catedral de St. Petri

Saliendo de la Markplatz enfilamos una callecita que nos llevará directamente a la ribera del rio Weser. Se trata de la Böttcherstraße. Poco más de cien metros de longitud llenos de encanto, el encanto que desprende sus tiendecitas, museos, talleres, restaurantes y el famoso carillón de porcelana formado por una treintena de campanas.

Antiguamente la Böttcherstraße era un callejón tomado por los artesanos de la ciudad. Hoy es un reclamo de primer orden por la arquitectura de sus fachadas y por la oferta cultural que ofrece a los visitantes que la recorren a diario.

LA RIBERA DEL WESER

Por fin nos topamos con el rio. El Weser tuvo una importancia capital en el florecimiento y desarrollo mercantil de esta urbe hanseática. Antaño sus gentes hicieron fortuna con el comercio de productos que salían y entraban por este rio. Europa, Norteamérica e incluso Asia, estuvieron en el punto de mira de las exportaciones, sobre todo de café y té, que alcanzaron cotas de mareo.

Hoy las barcazas que remontan el Weser son dignas sucesoras de un esplendoroso pasado que lo fue con otros barcos, pero el aroma a café y té que envolvía en otros tiempos todo el centro de Bremen se fue para no volver.

bremen7Schlachte

No hay que desesperar. El rio ofrece en la actualidad otros atractivos. Por ejemplo el Schlachte, el remodelado y modernizado paseo fluvial de Bremen. Al atardecer toda esta zona empieza a vibrar con el ambiente de locales de moda y cervecerías cuyas terrazas se llenan hasta no caber un alfiler.

EL BARRIO SCHNOOVIERTEL

Antes de abandonar la ciudad hay que deleitarse con el encanto de las casitas de los siglos XV-XVI con su entramado de madera y las estrechas callejuelas que conforman el Schnooviertel, el antiguo barrio de pescadores y fabricantes de cabos. Y es que aquí las casitas parecieran perlas alineadas en un cordel, y dado que cordel es “schnoor” en bajo alemán, podemos deducir fácilmente el origen del nombre del barrio más antiguo de Bremen.

Hoy la zona es objeto codiciado de tiendas, restaurantes y talleres de orfebres y artesanos que quieren atraer turistas en busca de tradición, buena cocina y excelente calidad en los productos que compran. Su ubicación, además, en la ciudad vieja y a pocos minutos andando desde la plaza del Mercado, es otro atractivo para acercarse a explorar con calma el pequeño barrio.

bremen8Schnooviertel

El bremense es amante de los buenos placeres. Y lo tiene fácil porque a su alcance dispone de exquisiteces que cualquier mortal nunca – o casi nunca- rechazaría; como un café de reconocida fama en todo el mundo, un placentero chocolate, una cerveza que compite en calidad con cualquier otra del país o de fuera, excelentes platos a base de buen pescado… y todo ello en decenas de cafeterías, restaurantes, cervecerías, tabernas y bistrós repartidos por toda la ciudad.

bremen9Músicos de Bremen. Foto vía Pixabay

Y para terminar. Bremen rinde homenaje a diario a cuatro simpáticos animalitos, músicos ellos, que los hermanos Grimm decidieron dar vida en un famosísimo cuento. Es posible conocer al célebre cuarteto porque una escultura en bronce, unida a la fachada del ayuntamiento en su lado oeste, los ha inmortalizado para siempre.

Dicen que trae suerte tocar las patas del asno, pero cuidado, hay que hacerlo con ambas manos. Si se tocan con una sola, los que viven en Bremen os advertirán de inmediato que dos asnos se están saludando. No digo más…

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