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Italia, a nadie se le escapa, es un destino cargado de historia y riqueza monumental de primer orden en el Viejo Continente. El país entero, escojamos el punto cardinal que escojamos, rezuma un enorme y variado patrimonio artístico que muy pocos países pueden ofrecer. Italia es un extraordinario compendio de cultura, bellas artes, arquitectura e historia, y siempre es una delicia visitarla.

En esta entrada de hoy vamos a conocer una ciudad que, si bien no es demasiado conocida como otras que gozan de enorme popularidad en Italia, se ajusta perfectamente a los cánones que hemos resumido más arriba y que caracterizan a todo el país transalpino. Está situada al norte, en el área de influencia del gran centro de la moda y la industria en Europa que es Milán, pero destila una indiscutible personalidad propia. En esta entrada nos está esperando la ciudad… de Bérgamo.

León de San Marco. Bérgamo

León de San Marco. Bérgamo

Bérgamo es la capital de su provincia homónima y se encuentra a unos 50 kms al noreste de Milán, la capital lombarda. Independientemente de la forma en que accedamos a ella, sea en tren, sea en autobús interurbano, o desde el cercano aeropuerto local de Orio al Serio, paraíso de las aerolíneas low cost, llegaremos a la Piazzale Marconi. Hemos arribado a lo que se conoce como Bérgamo Bassa o Città Bassa –Bérgamo Baja-.

Consejo: si queréis información de primera mano, la oficina de turismo se encuentra también en esta plaza, por lo que es recomendable dirigirse a ella nada más llegar a la ciudad.

Tras dejar atrás la Piazzale Marconi enfilaremos el Viale Papa Giovanni XXIII. A medida que avanzamos por este eje central urbano podremos contemplar en el horizonte el impresionante recorte de la parte alta de la ciudad, la Città Alta, el burgo medieval en torno al cual se originó la ciudad de Bérgamo.

Città Alta desde la Città Bassa

Città Alta desde la Città Bassa

La Ciudad Baja se desarrolló con posterioridad a la parte alta. En ella encontraremos calles y avenidas con edificios más contemporáneos y franquicias de todo tipo de firmas nacionales e internacionales. Aquí se desarrolla la vida cotidiana de Bérgamo. El tránsito de vehículos y el bullicio de personas contrastan con el aire más sosegado y apacible de la Città Alta.

Dos propuestas antes de abandonar la parte baja. Una, visitar la Academia Carrara para admirar su valiosa pinacoteca, las colecciones de esculturas, estampas y dibujos que se custodian en su interior; otra, pasearse por la Via XX de Settembre, el corazón comercial y peatonal de la ciudad.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA   Via XX de Settembre

La historia de Bérgamo es un reflejo fiel de la convulsa historia que ha padecido todo el norte de Italia a lo largo de los siglos. Los orígenes de la ciudad nos remontan al segundo milenio antes de Cristo, cuando los celtas se asentaron en la zona. Tras ellos, los romanos comienzan su colonización en el siglo II antes de nuestra era y convierten lo que entonces llamaron Bergomum en un municipio comercial. No serían los únicos. Visigodos, vándalos y alanos se van alternando en la zona y el mismísimo Atila, al frente de los hunos, saquearía y arrasaría la ciudad en el siglo V.

Largo Porta Nuova. Città Bassa

Largo Porta Nuova, Città Bassa

Pero si hay un momento clave en la historia de Bérgamo, hay que situarlo en el año 1428 cuando, tras la Paz de Ferrara, la ciudad pasa a control de la República de Venecia, la Serenissima. Los venecianos, que permanecerán aquí por más de tres siglos, dan un fuerte impulso, provocan una notable transformación urbanística y dejan su impronta en la ciudad. A principios del siglo XVI franceses y españoles atacan Bérgamo insistentemente, por lo que los venecianos deciden fortificar el burgo medieval, la parte alta, construyendo –entre 1561 y 1588- una impresionante muralla que todavía hoy se puede admirar y que se mantiene en muy buen estado.

A fines del siglo XVIII Napoleón en persona entra en la ciudad y pondrá fin al periodo veneciano fundando la República Bergamasca. Pero la azarosa vida de Bérgamo se completaría aún con otras etapas como la dominación austríaca tras el Congreso de Viena de 1815 y su conquista para el reino de Italia en 1859 por parte del padre de la unidad italiana: Giuseppe Garibaldi.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA   Città Bassa desde la Città Alta

Estamos ahora en la Città Alta, un delicioso conglomerado de estrechas callejuelas, placitas, sofisticadas fachadas e impresionantes iglesias y palacios que iremos descubriendo mientras paseamos entre “scalette”, los antiguos caminos con escaleras. Para acceder a este coqueto recinto medieval amurallado lo mejor es tomar en la Città Bassa el funicular que entró en servicio en 1887. Además de evitar la fatigosa cuesta, podréis disfrutar de unas maravillosas vistas a medida que vais ascendiendo. El funicular os dejará en la Piazza Mercato delle Scarpe, directamente en la Città Alta.

Moverse de manera eficaz por esta parte de Bérgamo, y realizar al mismo tiempo las visitas imprescindibles, no es tarea sencilla. Aquí sólo vamos a dar unas pinceladas generales, lo imprescindible, lo que tenemos que visitar y conocer antes de marcharnos de la ciudad.

Torre Gombito

Torre Gombito

Así pues, una vez situados en la Piazza Mercato delle Scarpe tomamos la famosa Via Gombito. Ascendiendo por ella, camino de la Piazza Vecchia, el corazón medieval de Bérgamo, nos toparemos con la Torre Gombito. Esta torre se construyó en el siglo XII con fines claramente defensivos, si bien su rol cambió a partir del siglo XVI cuando pasó a tener un papel más civil. Literalmente “gombito”, que proviene del latín, significa bifurcación, porque esta impresionante mole de piedra se encontraba en un cruce clave de calles del antiguo tejido urbano del Bérgamo romano.

Tras admirar y hacer las fotos pertinentes a la torre, continuamos ascendiendo hacia la Piazza Vecchia. Será cuestión de muy pocos minutos porque estamos literalmenbte a tiro de piedra de nuestro objetivo. Una vez llegados a la meta, en primer lugar, y a la derecha de la plaza, nuestra atención se centrará en la Torre Cívica, más conocida como el “Campanone”.

La torre data del siglo XI-XII y tiene 52 metros de altura. Cada noche, a las diez, sus campanas repican cien veces para rememorar el antiguo aviso de toque de queda, al que seguía el cierre de las cuatro puertas de acceso a la ciudad, las únicas brechas abiertas en la muralla. De ahí ese sobrenombre de “campanone” con el que era, y todavía es conocido hoy por los habitantes de Bérgamo.

Piazza Vecchia. En el centro, el Palazzo della Regione. A la derecha asoma la Torre Cívica

Piazza Vecchia. En el centro, el Palazzo della Regione. A la derecha asoma la Torre Cívica

A su izquierda, y presidiendo la plaza, tenemos el Palazzo della Regione. Este palacio del siglo XII representaba el centro político ciudadano en la época de la Serenissima, a partir de la segunda mitad del siglo XV, y se utilizaba como sede de las asambleas ciudadanas. Por encima del balcón del palacio emerge la figura del magnífico león de San Marco, símbolo de la dominación de la república veneciana.

Y coronando el centro de la Piazza Vecchia está la fuente Contarini, apellido que hace referencia al alcalde veneciano que la mandó construir en el siglo XVIII.
Contagiados todavía por la armoniosa belleza que se concentra entre los cuatro lados de la piazza, pasamos bajo los arcos del Palazzo della Regione y accedemos inmediatamente a otra hermosa y recogida plaza: la Piazza del Duomo.

Piazza del Duomo, con la basílica Sta. Maria Maggiore, la capilla Colleoni y el Baptisterio

Piazza del Duomo, con la basílica Sta. Maria Maggiore, la capilla Colleoni y el Baptisterio

Si una piazza es bella, la otra no es menos porque alberga tesoros como el Duomo –catedral-, un edificio que destila una virginal pureza por la pulcritud de su fachada, una fachada y una cúpula que deben su aspecto actual a las intervenciones arquitectónicas de que fueron objeto durante el siglo XIX, aunque sus orígenes se remontan a siglos atrás como templo paleocristiano. Dentro os espera una verdadera pinacoteca, con frescos y cuadros de artistas italianos, entre ellos Giovanni Battista Moroni, Sebastiano Ricci o Giambattista Tiepolo.

Sin abandonar la misma plaza otros dos magníficos monumentos religiosos llamarán la atención del visitante: la basílica de Santa María Maggiore y la capilla Colleoni. La basílica fue levantada entre los siglos XII y XVI y mantiene en parte su estructura románica original, si bien el pórtico es gótico. El edificio adyacente, la capilla, fue construida a fines del siglo XV y su fachada es uno de los máximos exponentes del renacimiento lombardo.

En el interior están los sepulcros de Bartolomeo Colleoni –de ahí toma su nombre la capilla-, celebérrimo capitán de mercenarios, y también el de su hija Medea. Para completar el cuadro de la recoleta Piazza del Duomo, una pequeña joya, el Baptisterio. Un peculiar edificio octogonal que originalmente estaba en el interior de la basílica de Santa María Maggiore pero que fue movido en el siglo XIX a su emplazamiento actual, fuera de la basílica y frente al Duomo. Fijaos en el pórtico con columnitas en mármol -color rojo- de Verona que hay en su fachada. Una delicia.

Duomo de Bérgamo

Duomo de Bérgamo

Hemos conocido y admirado lo más granado de la Ciudad Alta, pero el visitante puede seguir caminando durante horas sobre un incómodo, eso sí, suelo empedrado, explorando entre maravillosas –y a menudo atestadas– callecitas, pórticos, torres y campaniles, todo antes de abandonar esta parte de Bérgamo.

Al iniciar el descenso volveremos a encontrarnos con las célebres murallas levantadas por los venecianos en el siglo XVI y que supusieron todo un revulsivo para la defensa de la ciudad. También significaron una revolución urbanística. No en vano se eliminaron un tercio de las viviendas –y un monasterio- para construir un recinto amurallado de seis kilómetros, abiertos por tan sólo cuatro puntos o puertas: San Giacomo, San Lorenzo –por donde entró victorioso Garibaldi, renombrándola a partir de entonces con su nombre-, San Alessandro y San Agostino.

  Muralla veneciana

Muralla veneciana

Consejo: disponéis de una Oficina de Turismo en el número 13 de la Via Gombito si necesitáis información adicional durante vuestra visita a esta parte de la ciudad.

Puerta San Giacomo

Puerta San Giacomo

Por último, y como curiosidad. Bérgamo es una ciudad muy vinculada a un papa: Juan XXIII. Angelo Roncalli nacía en una pequeña población llamada Sotto il Monte, situada a muy pocos kilómetros al oeste de Bérgamo, en 1881. Su relación con la capital de la provincia fue siempre muy estrecha y en la ciudad hay numerosos testimonios de ese vínculo con el insigne paisano. Una céntrica avenida en la ciudad baja lleva su nombre y es frecuente encontrarse retratos del “papa bueno” en muchas iglesias.

berg12  Un dulce alto en el camino

Recomendación para “dulzainómanos”. Cuando os enfrentéis a la empinada Via Gombito podéis hacer una parada –casi obligatoria- en la célebre pastelería Cavour, a pocos metros de la Torre Gombito. De estilo neoclásico, una visita a su interior nos dará la oportunidad de degustar cualquiera de los deliciosos dulces artesanales que allí elaboran. Podéis acompañarlos con uno de sus variados y aromáticos tipos de café. No hay palabras…

Me lo agradeceréis 🙂

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