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Es el documento de viaje por excelencia para quienes nos desplazamos por esos mundos de Dios en busca de emociones fuertes y sensaciones placenteras para todos los sentidos. En efecto, se trata del Pasaporte y son muchos los que muestran con orgullo sus páginas repletas de sellos y visas para demostrar así que son perfectos “culos” inquietos. El aspecto exterior e interior de estos documentos oficiales e intransferibles es tan variopinto como países hay que los emiten. Pero en los últimos meses uno se ha distinguido por crear la madre de todos los pasaportes. Viajamos al norte de Europa y llegamos hasta Noruega para conocerlo.

El país escandinavo –con poco más de cinco millones de almas- ha conseguido poner en circulación un modelo de pasaporte que en sí mismo refleja una identidad corporativa propia y auna dos conceptos claves: seguridad y diseño. Para dar a luz tan llamativa criatura el gobierno noruego encargó el proyecto al estudio “Neue Design Studio” y lo cierto es que el resultado final ha congregado las loas de medio mundo.

control pasaporte    “Passport Control”

En el aspecto de la seguridad se han seguido escrupulosamente las indicaciones de la Dirección de la Policía Nacional Noruega. Y en su diseño final se han tenido en cuenta criterios minimalistas para la portada, mostrando únicamente el escudo de armas del país y el chip RFID, usando una tipografía muy sencilla y disponible en tres colores diferentes para tres versiones distintas. Las páginas interiores son todo un homenaje a la desbordante naturaleza del país nórdico, con montañas heladas, fiordos o bellas auroras boreales nocturnas que se hacen visibles a la luz ultravioleta.

Estamos ante un nuevo concepto de pasaporte que va más allá del propio documento, convirtiéndolo en un eficaz embajador del país escandinavo. ¿Qué concienzudo y serio funcionario de inmigración se atrevería a denegar la entrada a su país ante semejante obra de arte?

Por cuestiones de derechos de copia no voy a publicar en el blog fotos del nuevo “Norge Pass”. Pero podéis pinchar este link y ver su aspecto en un divertido post de María Fluxá, periodista que trabaja desde Oslo para el diario español “El Mundo”.

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