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Es posible que no tenga el romanticismo encantador de Brujas, el aire marcadamente universitario de Gante o el cosmopolitismo de Bruselas, pero Amberes, la ciudad que visitamos hoy, tiene algo de las anteriores y un plus añadido. Por ello es de merecida visita si nos encontramos viajando por Bélgica.

antwerpen1Amberes

Amberes  –Antwerpen, en flamenco; Anvers, en francés- se sitúa a unos 50 kilómetros al norte de Bruselas y a pocos minutos de la frontera con Holanda. Está anclada a orillas del río Escalda –Scheldt, en flamenco-, con un impresionante puerto que es el segundo con más tráfico en Europa, y la mayor ciudad –aunque no su capital- de Flandes, una de las tres regiones político administrativas en que se divide Bélgica como estado federal en la actualidad.

IMG_316Estación Central de Amberes

Acceder a Amberes es hacerlo en tren. No es que no se pueda hacer de otra manera, pero sí es la más recomendable habida cuenta de la excelencia de la pequeña red ferroviaria belga. Además hacerlo de esta forma nos permitirá admirar la belleza y grandiosidad de la Antwerpen-Centraal  Station, un auténtico templo ferroviario de fines del XIX que lleva la firma de afamados arquitectos de la época y que hará las delicias de quienes, como yo, amamos el mundo del ferrocarril.

Con su espectacular cúpula de 44 vertiginosos metros de altura y sus ornamentos y relojes, será una inmejorable puerta de entrada a la ciudad. Allí mismo encontraremos una oficina de turismo donde solicitar las primeras informaciones que faciliten nuestros movimientos y conocimiento del centro histórico.

antwerpen3Estatua de Rubens

Amberes ostenta una doble y reconocida reputación. Es el centro mundial de la producción en bruto de diamantes –casi el 85% del total-, y al mismo tiempo hogar y epicentro de la creatividad barroca de un pintor que todos hemos oído mencionar alguna vez: Pieter Paul Rubens. Aunque nacido en lo que hoy es Westfalia Alemania-, buena parte de su vida transcurrió y terminó en Amberes debido a las raíces belgas de sus padres.

Máximo exponente de la pintura flamenca de la época y con amplia formación humanista, llegó incluso a prestar sus servicios diplomáticos para la Corte española de los Austrias en el siglo XVII, además de ser pintor de referencia de Felipe IV. No hay que olvidar que por aquel entonces Flandes formaba parte de los Países Bajos Españoles, las actuales Bélgica y Holanda.

Rubens vivió principalmente a caballo entre Italia y España, pero Amberes, en Flandes, fue la ciudad en donde se formó y desarrolló su carrera pictórica y artística. Rubens trabajó en lo que hoy es su casa-taller reconvertida en museo, la Rubenshuis, en la Plaza Wapper 9-11, que por supuesto puede visitarse. Allí se pueden admirar muchas de sus obras, pero también es posible hacerlo en la Catedral de Nuestra Señora o en el Museo de Bellas Artes.

antwerpen4Fachadas en Groenplaats

Hemos salido de la estación central y caminando por la bulliciosa y comercial calle Meir llegaremos al otro extremo de la ciudad, a orillas del Escalda, donde nos espera el magnífico y monumental centro histórico de esta bella ciudad flamenca. Lo primero será recalar en la Groenplaats, o Plaza Verde, si bien de verde tiene muy poco o nada. Se trata de un espacio urbano amplio, con una fantástica vista sobre la única y afiladísima torre de la catedral que se encuentra en otra plaza adyacente, más pequeña y acogedora.

En la Groenplaats se ubicó hasta el siglo XVIII el cementerio más importante de Amberes, anexo a la catedral, pero la llegada de la ocupación austríaca impuso el desmantelamiento de todos los camposantos que hubiera intramuros de la ciudad, y este que nos ocupa se convirtió a partir de ese momento en plaza. Con todo, y pese a la desaparición del cementerio, los lugareños pidieron que se mantuviera el nombre de Plaza Verde, el mismo que tenía cuando existía el camposanto.

En 1840 se erigió en ella una grandiosa estatua en honor a Rubens, encargada por el ayuntamiento de la ciudad, para conmemorar el bicentenario de su muerte. En la actualidad es lugar de reunión y encuentro de propios y foráneos que disfrutan del buen ambiente que proporcionan los cafés y restaurantes que proliferan en la Groenplaats.

antwerpen5Torre gótica de la catedral de Amberes

A tiro de piedra, en  la Handschoenmarkt , nos topamos con la Onze Lieve Vrouwekathedraal, o  Catedral de Nuestra Señora, la maravillosa catedral gótica de Amberes. Esbelta, estilizada, elegante y portentosa, su construcción se inició a mediados del siglo XIV y finalizó casi en los últimos suspiros del XV.

En el exterior su solitaria torre se eleva hasta los 123 metros de altura, con un carrillón de ¡¡¡547 campanas!!! que repican y transportan sus melodías hasta prácticamente el último rincón de la ciudad. En el interior nos esperan unas soberbias vidrieras del siglo XVI en la nave central y, sobre todo, un auténtico tesoro en forma de obras pictóricas que llevan la rúbrica del genial Rubens.

antwerpen6Grote Markt

Otro brevísimo desplazamiento y entramos en la Grote Markt, la Plaza Mayor, el verdadero corazón histórico de esta ciudad flamenca. De trazado bastante irregular –nada que ver con la simetría rectangular de la Grand Place de Bruselas-, aquí se levantan algunos de los edificios más notables y bellos de Amberes. Un espacio urbano donde se dan la mano lo más granado del estilo flamenco y el renacimiento que vino de Italia.

antwerpen7Casas gremiales en Grote Markt y estatua de Brabo

Lo más probable al entrar en Grote Markt es que nuestros ojos se dirijan en primer lugar hacia las famosas casas gremiales de los siglos XVI y XVII, con sus característicos tejados triangulares escalonados.  Representan el poderío que tuvieron en aquellos siglos las organizaciones que dirigían los oficios en la ciudad, una suerte de embrión sindical de la época.

El ayuntamiento –Stadhuis–  del siglo XVI, situado en el lado occidental de la plaza, tuvo una construcción llena de sobresaltos al coincidir con un periodo de hostilidades con la Corona española de los Austrias. Fue proyectado en estilo gótico flamenco pero acabado finalmente en estilo renacentista. Este último se apreciará sobre todo en su amplia fachada, con la presencia de pilares, pórticos, columnas, estatuas…

antwerpen8Ayuntamiento de Amberes, a la izquierda

Y hablando de estatuas, la más famosa, sin género de dudas, está plantada frente al ayuntamiento. Es la estatua en bronce de Brabo y hace referencia al origen, entre mitológico y legendario eso sí, de la ciudad de Amberes. Nos ponemos en situación. Druon Antigonus era un gigante sin escrúpulos que atemorizaba y amenazaba con cortar la mano a todo aquel que se atreviera a surcar el río Escalda.

Silvius Brabo era un soldado romano que terminará enfrentándose al temido gigante, cortándole la mano y arrojándola a las aguas del Escalda. Tras esta gesta fundará la ciudad de Amberes, que en flamenco -como vimos más arriba- es Antwerpen, un nombre que deriva de la palabra “Handwerpen”, que a su vez significa literalmente “lanzar la mano”.

La estatua se colocó sobre el empedrado suelo de la Grote Markt a fines del XIX con patrocinio municipal. Desde entonces es objeto continuo de la curiosidad de los cientos y cientos de personas que a diario visitan el corazón histórico de Amberes.

antwerpen-diamante   Paraíso del diamante

Esta ciudad flamenca es, como hemos visto, arquitectura, arte y cultura, con un amplio catálogo de iglesias, decorativos edificios renacentistas, museos… Una urbe, al mismo tiempo,  llena de vida y ocio, jovial y muy atractiva para instalarse y desarrollar cualquier tipo de actividad en ella. Su posición geográfica, cercana al gran vecino del norte que es Holanda, con quien comparte importante afinidad, permite entregarse a la creatividad y recepción de nuevas tendencias.

Tal es el caso, por ejemplo, de la moda, con la aparición de apreciados modistos y diseñadores que ponen su mejor  talento al servicio de un sector que en Amberes está en constante alza y que encuentra gran aceptación en el resto del mundo. Así la ciudad se ha convertido durante los últimos años en un imán irresistible para quienes acuden en busca de lo más chic y fashion.

Y no sólo moda. Ya vimos al comienzo de esta entrada cómo Amberes es el centro mundial del diamante, algo que no deja de tener su punto de curiosidad y llamar la atención de todo aquel que no viva aquí. Fueron los judíos, con una amplia representación en la ciudad, quienes se iniciaron en el lucrativo negocio de los diamantes. Desde entonces la actividad no ha parado. Amberes es el mejor lugar del mundo para hacer una inversión en diamantes y, por tanto, si queréis regalar uno a alguien o simplemente invertir, este sería el lugar idóneo.

antwerpen2Alrededores de la estación central, lugar idóneo para ir a la “caza” del diamante…

Toda la zona en torno a la estación central de trenes, incluso la propia estación con una galería comercial en su interior, es la más recomendable para ir en busca de la preciada piedra de carbono puro cristalizado. Calles como Pelikaanstraat y Vestingstraat albergan muchas joyerías. Por haber, hasta hay un Museo del Diamante, en Koningin Astridplein 19-23, al lado de la citada estación central.

¿Alguien se anima? 🙂

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