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Así es querid@s lector@s. En su cruzada por asegurar una mayor vigilancia y seguridad en los aeropuertos europeos, y de paso incordiarnos a todos los viajeros un poco más, Bruselas exige a sus socios de la Unión Europea que a partir del 1 de marzo de este 2015 nos revisen todavía más, si cabe, nuestros equipajes de mano en busca de sustancias extrañas y peligrosas en dispositivos electrónicos tales como cámaras fotográficas, video, ordenadores, tablets, móviles, calculadoras de bolsillo, reproductores de MP3, CD… y también en artilugios eléctricos como planchas de mano, para el cabello, secadores, máquinas de coser portátiles… e incluso en los juguetes que funcionen con pilas.

Todo será inspeccionado por separado del resto del equipaje de mano y para ello el gestor aeroportuario español –AENA– va a imponer controles de trazas de explosivos en toda su red y excrutar así a conciencia nuestros enseres personales. Para llevar a cabo tan delicada y minuciosa tarea habrá más personal en los controles de acceso a las zonas de embarque, además de unas mesas con laterales elevados para impedir que los demás pasajeros puedan ver nuestras pertenencias.

Aena garantiza, para el caso español, la calidad y privacidad del servicio, comodidad y la menor demora posible en los tiempos de inspección. No quiero imaginar la situación en una jornada de intenso tráfico aéreo y en hora punta.

panel-aeropuerto madrid

Nada cambia en lo relativo a la normativa sobre líquidos, geles, cremas y aerosoles que pueden subirse a bordo y que quienes somos asiduos de un aeropuerto conocemos sobradamente. Por tanto continuaremos con las bolsitas de plástico transparente para introducir en ellas nuestros envases que, como ya sabéis los más veteranos, no pueden exceder los 100 ml. de capacidad.

A esto hay que sumar, por si no fuera suficiente, las restricciones impuestas en los meses de julio y agosto de 2014 por la Administración de Seguridad de Transporte de EEUU (TSA, en inglés) para subir a un avión, con destino Estados Unidos, cualquier dispositivo electrónico. Así cualquier smartphone, tablet o portátil será examinado antes del embarque por separado a través de rayos X. Más aún. Si nuestro dispositivo no tiene batería disponible en el momento de embarcar, podrá incluso ser requisado. Menuda gracieta.

No seré yo quien critique todas estas medidas y reglamentos impuestos en aras de la seguridad aérea, pero al paso que vamos habrá que acudir a los aeropuertos con un día de antelación y/o viajar estrictamente con lo puesto.

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