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Brescia, al igual que su vecina Bérgamo, es una ciudad con un bellísimo patrimonio histórico artístico. Muy ligada, como buena parte de lo que hoy es la región de Lombardía, en el norte de Italia, a la dominación de la Serenissima República de Venecia entre el primer tercio del siglo XV y finales del XVIII, tiene en la Piazza della Loggia, abierta en 1433, el auténtico corazón de la ciudad. Un magnífico ejemplo de plaza cerrada del Renacimiento Italiano.

Piazza della Loggia de Brescia. A la derecha el Palazzo del Monte Vecchio di Pietà. Al fondo, iluminado, el reloj astronómico

Piazza della Loggia de Brescia. A la derecha el Palazzo del Monte Vecchio di Pietà. Al fondo, iluminado, el reloj astronómico

En esta bella plaza, en su lado sur, podremos admirar el elegante Palazzo del Monte Vecchio di Pietá -siglo XV-, de inspiración veneciana. Pero el monumento emblema, el que nombra a la plaza, es el Palazzo della Loggia, situado en la cara oeste de la plaza y construido entre los siglos XV y XVI. La función de este imponente edificio civil durante la ocupación veneciana era servir como lugar para las audiencias del podestà veneciano –el primer magistrado de la ciudad-, así como sede del Consiglio Cittadino y del Colegio de Notarios.

Este palacio siempre ha marcado la vida política ciudadana de Brescia y su ubicación geográfica central ayudó a acentuar su carácter político. Hoy perdura ese papel pues la Loggia, como se la conoce comúnmente, es la sede del Consiglio Comunale, el ayuntamiento de Brescia. Sobre el lado oriental de la vieja piazza nos deleitaremos con una magnífica galería porticada en la que sobresale el reloj astronómico del siglo XVI y su pareja de autómatas en bronce. Éstos dan las horas a los bresciani según la costumbre véneta, golpeando con un martillo la campana situada en la parte superior del viejo reloj.

Palazzo della Loggia, actual ayuntamiento de Brescia

Palazzo della Loggia, actual ayuntamiento de Brescia

Tras la bella fachada porticada sobresale, majestuosa e imperturbable, la cúpula del Duomo Nuovo, la catedral nueva cuyas obras se iniciaron a comienzos del siglo XVII y finalizaron más de dos siglos después. Pero valió la pena. Su inmensa cúpula, la tercera más grande de Italia, engrandece todavía más, si cabe, la Piazza della Loggia, a pesar de estar ubicada fuera de ella.

Corazón y epicentro de la vida civil de Brescia, hay que detenerse en esta bella plaza para admirar la riqueza de los monumentos que la conforman, así como para sentir el pulso cotidiano de la ciudad. Sentarse en una de sus terrazas, saborear un capuccino, observar a sus gentes… Puede que de esa manera entendamos por qué Brescia ostenta orgullosa el sobrenombre de la “Leona de Italia“. Tranquilos, los únicos leones que veremos por aquí serán en piedra, recordándonos al León de San Marcos, el símbolo de la “Serenissima“. El apelativo de “leona” es otra historia, historia que tal vez cuente otro día…

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