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En la entrega anterior dejamos la capital del Tirol y nos hemos trasladado cómodamente en el Railjet hasta Salzburgo, la capital del estado federado austríaco –bundesland– del mismo nombre.

Salzburgo es la cuarta ciudad de Austria y también es conocida como la “Roma del Norte”. La razón es sencilla. Su enorme patrimonio monumental y artístico se inspira en buena medida en estilos y cánones importados desde el sur del Viejo Continente, desde Italia para ser más exactos, y convierten a Salzburgo en un caso único al norte de los Alpes.

Salzburgo

Salzburgo

Esta bellísima ciudad es un verdadero bosque de campanarios barrocos y elegantes cúpulas que se funden con un espectacular entorno natural de montañas y bosques. El catálogo de lugares de interés para visitar abarca antiguas fortalezas, castillos medievales, iglesias de estilo gótico y barroco con chapiteles y cúpulas bulbiformes, palacios, la catedral, abadías, museos… La lista es muy larga. Y además de todo ello, Salzburgo vio nacer al genial Wolfgang Amadeus Mozart. Su casa natal está en el número 9 de la Getreldegasse, la calle peatonal y comercial más importante del antiguo entramado urbano de la ciudad. Visita obligada.

rutaCH19    Getreldegasse

Mozart y Salzburgo forman un binomio indisoluble y el músico es un reclamo cultural extraordinario para una ciudad que respira música culta y sacra por todas sus esquinas. El viajero puede disfrutar de conciertos y actuaciones a cargo de famosas orquestas sinfónicas, de cámara o cuartetos, en grandilocuentes escenarios, incluída la Catedral, donde se celebran afamados festivales internacionales de música clásica y religiosa. Pero también el visitante podrá toparse con improvisadas actuaciones en cualquier esquina de cualquier calle, o bajo cualquier soportal, a cargo de humildes músicos que tratan de abrirse camino en el siempre difícil mundo de la música culta.

Catedral de Salburgo (centro)

Catedral de Salburgo (centro)

En una ciudad con enorme tradición eclesial como Salzburgo no podía faltar un lugar digno de representar ese espíritu de fe y advocación. La catedral –Dom zu Salzburg– es un grandioso templo barroco del siglo XVII consagrado a Ruperto de Salzburgo, el padre fundador de la ciudad. Sus dos torres y su imponente cúpula dominan sin contemplaciones sobre el resto de edificios de la Ciudad Vieja. Situada en la plaza del mismo nombre, su interior acoge la pila bautismal en la que fue bautizado Mozart. Su vínculo con la catedral no terminaría ahí ya que el gran maestro de concierto fue organista residente de la misma y compuso numerosas partituras basadas en la música litúrgica.

   Abadía de San Pedro

Abadía de San Pedro

Noble vecina de la catedral es la Abadía de San Pedro –Stift Sankt Peter-, un magnífico monasterio benedictino que pasa por ser el más antiguo de toda la zona de habla alemana en Europa. No en vano para encontrar sus orígenes hay que remontarse al ya lejano siglo VII. Está a tiro de piedra del auténtico símbolo de Salzburgo: la fortaleza medieval de Hohensalzburg.

Fortaleza de Hohensalzburg

Fortaleza de Hohensalzburg

Se trata de la fortaleza más grande y mejor conservada del Viejo Continente. Su construcción dio comienzo en 1077 por orden del Príncipe Arzobispo Gebhard von Helfenstein y posteriormente ampliada y reforzada con torres, bastiones, muros y trincheras. En el siglo XVII alcanzó las proporciones que ofrece hoy al visitante. El bello edificio tomó su aspecto actual en el siglo XV cuando el Príncipe Arzobispo Leonhard von Keutschach la hizo habitable, decorándola exquisitamente en su interior con maravillosos tallados en madera al estilo gótico y con pinturas ornamentales. Ha servido como emplazamiento defensivo y como residencia temporal de los príncipes arzobispos que gobernaron la ciudad hasta principios del siglo XIX.

En el año 1892 se inauguró en la Festungsgasse el servicio de un funicular que permite acceder cómodamente a la fortaleza en cualquier época del año. Las mejores vistas sobre Salzburgo -si no queréis salir de la ciudad- se disfrutan desde esta impresionante atalaya.

Casa natal de Mozart en Salzburgo

Casa natal de Mozart en Salzburgo

Como curiosidad, y antes de abandonar la cuna de Mozart, señalar que Salzburgo significa literalmente “castillo de la sal”. Este origen está en las barcas que transportaban sal, elemento muy común en la zona, durante el siglo XVIII a través del río Salzach. Para poder navegar por sus aguas y realizar su actividad, las embarcaciones debían pagar un impuesto, hecho éste muy extendido por aquella época en los ríos europeos.

 Río Salzach

Río Salzach

La etapa final de nuestro recorrido nos va a llevar hasta Salzkammergut, la bella región de los lagos austríacos localizado en medio de los Alpes calcáreos de Salzburgo. Su nombre proviene de los enormes depósitos salinos que abundan en la zona. Geográficamente la región está situada en el punto de encuentro de los bundesländer -estados federados- de Estiria, Alta Austria y Salzburgo. Recibe el sobrenombre de la “Suiza Austríaca” por la belleza de sus valles, pueblos, pequeñas ciudades, ríos, bosques, montañas y lagos.

En el corazón de esta singular región se sitúa Bad Ischl, una apacible y romántica ciudad balneario situada a unos 80 kilómetros al este de Salzburgo, en el bundesland de Alta Austria. Se puede acceder a ella por ferrocarril o autobús. Es un importantísimo centro de recreo y normalmente está atestada de turistas y visitantes debido a los atractivos y encantos que ofrecen tanto la pequeña urbe como todos sus alrededores.

Estación de ferrocarril de Bad Ischl

Estación de ferrocarril de Bad Ischl

Próxima cita en nuestra agenda: Bad Ischl y el punto final de nuestra ruta, el recoleto lago Hallstatt.

Foto Getreldegasse vía Pixabay

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