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Chicago es una ciudad muy cómoda para ser explorada. Situada en una enorme planicie, sin apenas cuestas u ondulaciones significativas del terreno, moverse por sus calles se convierte en una delicia para amantes de gastar suela de zapatos o deportivas.

Y también para aquellos que prefieren optar por las dos ruedas. Casi doscientos kilómetros de carriles bici ayudan a desplazarse de manera rápida, ecológica y sin atascos por toda la ciudad. Además está permitido acceder con la bicicleta al interior del metro.

Por su parte, los autobuses llevan una plataforma metálica exterior en la parte delantera, donde encajar la bici y transportarla sin molestar a los viajeros. Unos dos mil autobuses peinan diariamente 152 líneas y dan servicio a más de un millón de usuarios que pueden esperar el paso de su autobús en una de las doce mil paradas que se reparten por toda la ciudad.

DSCN2560Un autobús en las calles de Chicago

Uno de los iconos de la ciudad es su metro, una pieza más de este inmenso museo urbano que es Chicago. El metro es conocido comúnmente como “L”, de Elevated, o Elevado -en español-. La red se compone de ocho líneas nombradas con el color identificativo de cada una y da cobertura a toda el área metropolitana de Chicago. Presta servicio las 24 horas del día. Todas las líneas proceden de la periferia de la ciudad y convergen en el centro.

Cinco de ellas discurren a cielo abierto sobre vetustos viaductos de hierro -algunos tramos son de fines del siglo XIX- formando una especie de cuadrilátero o lazo, “loop” en inglés, y de ahí toma su nombre el downtown de la ciudad, tal como vimos en la entrada anterior. Estas líneas del metro comparten las mismas vías y viaductos en el Loop, por lo que si uno viaja más allá del centro tendrá que comprobar previamente que el tren que entra en la estación es el correcto y se dirige hacia nuestro destino.

DSCN2571Metro elevado, “L”

El circuito del “L” recorre en superficie la Lake Street al norte, Wabash Avenue en el este, Van Buren Street en el sur y Wells Street al oeste. De esta manera un viaje en metro por esta zona de la ciudad constituye una excelente manera de conocer el Loop desde una perspectiva única y privilegiada. El metro de Chicago es operado y está a cargo de la Autoridad de Tránsito de Chicago –CTA por sus siglas en inglés- y es la tercera red de suburbano más transitada de Estados Unidos, por detrás de la neoyorquina y la de la capital federal, Washington.

DSCN2374El metro a su paso por Wabash Ave.

Por último, otra manera muy atractiva de desplazarse y conocer la ciudad, desde una óptica muy diferente, es embarcarse en uno de los numerosos barcos que recorren a diario el río Chicago. Por unos 25 dólares podremos subirnos a bordo de uno de estos barcos en un recorrido fluvial de algo más de una hora y toparnos, casi seguro, con algún profesor jubilado universitario que nos regalará una auténtica clase de arquitectura moderna.

DSCN2469Navegando por el río Chicago

A lo largo de la travesía navegaremos plácidamente entre las dos orillas del río, pasando por debajo de bellos puentes, con tiempo suficiente para admirar con mimo toda una sucesión ralentizada de fachadas de edificios, embelesándonos con diversos estilos y alturas.

Desde el río seremos testigos, igualmente, de cómo los habitantes de esta ciudad disfrutan de ella echándose a la calle en cuanto el clima lo permite. Los inviernos son muy extremos en estas latitudes, por lo que al final de la primavera y durante todo el verano se produce una eclosión de vida urbana y la gente invade literalmente las calles y parques de Chicago.

DSCN2549Chicago, una ciudad para disfrutarla al aire libre

Chicago significa fuerte en idioma indio de los Potawatomi. Una definición acertada para una urbe hecha así misma, con duros contrastes, turbulenta historia y amante de la cultura y la educación. Así lo atestiguan edificios de solera y tradición, como el Chicago Cultural Center, con vida propia desde fines del siglo XIX.

Siempre por detrás de Chicago se exhibe la artificiosa Nueva York, pero abriéndose su propio camino, que además de apodada como la “ciudad del viento” –por la frecuencia con que es visitada por este elemento meteorológico-, también se considera la ciudad más americana de los Estados Unidos.

DSCN2644Chicago Cultural Center

Ciudad en la que encontró su sitio el gran arquitecto Frank Lloyd Wright y a la que podemos llegar por la mítica Ruta 66“, cuyo origen está aquí, en la East Adams Street.

DSCN2857   Inicio de la “Ruta 66”

Ciudad para disfrutar de amplios y sosegados espacios verdes, como el Grant Park, levantado sobre terreno ganado al lago con los escombros del incendio de 1871. Su prolongación, el animadísmo Millennium Park con su futurista Jay Pritzker Pavillion, un pabellón de música al aire libre, obra del reputado Frank Gehry, comparte vecindad con la Cloud Gate, popularmente conocida como la “alubia”. Sobre su pulida e inoxidable superficie se reflejan personas y rascacielos a modo de gráciles y grotescas caricaturas.

DSCN2608Jay Pritzker Pavillion, Chicago

DSCN2609Cloud Gate, Chicago

Ciudad, ya puestos, para admirar impresionantes edificios que se elevan en busca del infinito, como el icónico John Hancock Center, al norte de la popular avenida Michigan, avenida que recorreremos y conoceremos más adelante, en futuras entradas del blog [link aquí y aquí]; o la célebre Torre Willis, por un tiempo la cota más alta del país con sus desafiantes 443 metros. Hoy, con la inauguración de la Torre de la Libertad en Manhattan y sus vertiginosos 542 metros, la de Chicago ha perdido definitivamente su corona.

DSCN2486Torre Willis, Chicago

DSCN2693John Hancok Center, Chicago

Ciudad en la que inició su carrera política el primer presidente negro de este país, Barack H. Obama. Y ciudad en la que podremos, al fin y al cabo, recalar y quedarnos el tiempo que deseemos. Chicago es para disfrutarla sin prisas. Merecerá la pena…

DSCN2823Admirando el skyline nocturno de la “ciudad del viento”

Más INFO en la web oficial de la ciudad.

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