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A veces ocurre que, ante determinadas noticias, un profundo sentimiento de tristeza e impotencia nos acaba embargando a partes iguales. Yo, lo he comentado aquí muchas veces, soy un fiel amante y defensor del ferrocarril como medio de transporte. Es ideal para viajar y sentir el viaje al mismo tiempo.

El tren desprende un halo de romanticismo difícil de encontrar en otros sistemas de transporte. Puedes pasarte horas viendo cómo el paisaje discurre ante tus ojos sin atisbo de cansancio, cómo la naturaleza te invita a soñar, cómo las ciudades y pueblos por los que va pasando te transportan a otras épocas, tal vez muy lejanas, o no.

El tren socializa. Quién no ha establecido amenas conversaciones con su vecino de ventanilla o pasillo mientras viajaba en tren. Hasta se han forjado sólidas amistades tras un periodo de tiempo compartiendo asiento. Quién no ha tenido un ilusionante despertar después de haberse entregado a los brazos de Morfeo en un vagón litera durante toda una noche. Y es que el traqueteo del tren, sobre todo de los legendarios trenes, confiere un aire mágico y único a nuestro viaje. Lo hace, en definitiva, inolvidable.

expreso costa bravaExpreso Costa Brava

Pues bien, el pasado mes de abril uno de esos trenes históricos que circulaban por la Península Ibérica ha rodado por su última traviesa. La decisión del operador ferroviario público español, “Renfe“, lo ha sacado definitivamente de las vías. La víctima esta vez, porque no ha sido la única, es el “Expreso Costa Brava“. Motivo: el servicio que prestaba entre Madrid, Barcelona y la frontera con Francia, era deficitario.

Desde la llegada de la Alta Velocidad Ferroviaria a España, numerosas líneas convencionales se están viendo afectadas en favor de las modernas vías por las que se trasladan los galácticos trenes AVE. Pero este signo de desarrollo para unos, despilfarro para otros, ha supuesto herir de muerte a muchos trenes que prestaban servicio, fundamentalmente durante la noche, para unir puntos muy alejados de la geografía española. Tal era el caso del “Costa Brava” desde hacía décadas.

Comprendo que una empresa, sea pública o privada, haga sus números. Pero si es pública existe también un deber moral añadido de ofrecer cobertura universal. Con la decisión de Renfe numerosas poblaciones como Humanes, Sigüenza o Arcos de Jalón, por citar unos pocos ejemplos, se quedan sin su medio de transporte de toda la vida y sus vecinos tienen que trasladarse hasta Guadalajara o Calatayud para tomar allí el tren, más rápido, sí, pero también más caro.

Desde el 9 de abril pasado el Expreso Costa Brava ya es historia. Y con él, todos hemos perdido igualmente un pedacito de nuestra propia historia.

Foto vía Flickr. Autor: Jordi Verdugo

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