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El lago Bled – Blejsko jezero, en esloveno- es, sin duda, la joya natural de la pequeña república exyugoslava de Eslovenia. Está situado a unos 50 kilómetros al noroeste de Ljubljana, la capital del país, y a muy poca distancia de la frontera austríaca. Delimitado al norte por los Alpes Julianos, el entorno que lo rodea es sencillamente espectacular.

Lago Bled, Eslovenia

Lago Bled, Eslovenia

A principios del siglo XI ya se menciona por primera vez el asentamiento de Bled cuando el Sacro Emperador Enrique II dona las tierras de Bled y del lago al obispo de Brixen. El desarrollo y florecimiento del lugar vino de la mano de los peregrinos, quienes ya desde épocas tempranas del medievo acudían al lugar atraídos por las bondades del clima local, sus fuentes y aguas termales. Surgieron así los primeros balnearios con hidroterapia que se complementaron con la aparición de pensiones y establecimientos hoteleros para alojar a todo ser humano que acercara por allí.

A comienzos del siglo XX Bled era la ciudad balneario más hermosa del imperio austrohúngaro y todo aquel que era alguien -o pretendía serlo- en la aristocracia europea se dejaba caer y ver por tan terapéutico lugar. Tal afluencia no cejó ni tan siquiera tras la Segunda Guerra Mundial, con el nacimiento de la Yugoslavia comunista de la cual Eslovenia formó parte hasta su desintegración en los años noventa del siglo pasado, y se ha mantenido hasta hoy.

El lago, con la pequeña ciudad de Bled y los Alpes Julianos al fondo

El lago, con la pequeña ciudad de Bled y los Alpes Julianos al fondo

El lago Bled tiene unas dimensiones bastante reducidas si lo comparamos con otros lagos alpinos de origen glaciar en Europa. Su longitud máxima es de 2,1 kilómetros y su anchura máxima de 1,4 kilómetros. La profundidad máxima es de 30,6 metros. Esto permite circunvalarlo a pie en menos de dos horas, disfrutando de un apacible paseo entre casas, árboles, pequeños embarcaderos y zonas de acampada y baño. El principal atractivo, sin duda, está en la pequeña isla –Blejski Otok, en esloveno- que podemos admirar prácticamente desde cualquier rincón del lago.

La isla Blejski Otok y su idílica iglesia barroca

La isla Blejski Otok y su idílica iglesia barroca

La isla se puede alcanzar alquilando un bote –los hay de todo tipo de forma y tamaño- o subiéndose a alguno de los pequeños catamaranes especiales techados, conocidos aquí como “pletna”, y que cada poco tiempo –cuando tienen clientes- parten desde las orillas del lago hacia la pintoresca isla. Asentada sobre su pequeño territorio se levanta una preciosa iglesia barroca cuyo aspecto actual data de fines del siglo XVII. Su torre tiene 52 metros de altura y el templo está consagrado a la Asunción de María. El interior está decorado con llamativos frescos medievales y escenas de la vida de la Vírgen. Para llegar hasta la iglesia hay que ascender por una escalera de 99 peldaños.

Para amantes de tradiciones curiosas: esta espléndida iglesia es un verdadero imán para parejas casamenteras y hay una larga lista de espera para contraer núpcias entre sus barrocos muros. Una vez superado el trámite de la espera, al llegar el gran día, el novio deberá llevar en brazos a su prometida, escalera arriba, y alcanzar la puerta de la iglesia antes de que suenen las campanas. Sólo así estará garantizada la buena ventura del matrimonio.

Pletna, típica embarcación del lago Bled

Pletna, típica embarcación del lago Bled

De vuelta en la pequeña capital del lago, Bled, nos esperan algunos lugares de interés que no podemos dejar de visitar, como la maravillosa iglesia neogótica Sv. Martín con su espectacular torre.

Iglesia Sv. Martin

Iglesia Sv. Martin

Pero si hay algo que invariablemente el viajero busca contínuamente con la mirada cuando sale de su hotel, o pasea por las animadas calles de la ciudad, es el castillo de Bled -Blejski Grad, en esloveno-. Esta singular fortaleza ya es mencionada por vez primera en el año 1011, en el acta de donación del castillo emitida por el emperador Enrique II en favor de los obispos de Brixen. Posteriormente, a fines del siglo XII, pasa a manos de los Habsburgo.

Asentado a 130 metros sobre el nivel de las aguas del lago, en un acantilado, su estratégica posición y las sucesivas ampliaciones y reformas lo hicieron inexpugnable. En la actualidad nos regala las mejores vistas sobre todo el lago y su entorno. La entrada al castillo, que alberga un museo, no es gratuita y se puede ascender hasta él en coche o por un sendero. Es el castillo más antiguo de Eslovenia y auténtico símblo de la ciudad y del país.

Contemplando el castillo y la iglesia de Sv. Martin desde la distancia

Contemplando el castillo y la iglesia de Sv. Martin desde la distancia

El lago Bled es la joya natural de Eslovenia. Sin discusión. Las posibilidades que ofrece este pintoresco y bucólico rincón son muchas y es un lugar ideal para perderse entre sus orillas y desconectar del mundo durante unos días. Tarea difícil, sobre todo en época estival, pues atrae a miles de turistas de todo el país y del extranjero que lo eligen como destino vacacional y, además, por ser un importante centro de recreo y salud. Aquí vienen a van a parar gentes de todo tipo y condición, desde la alta aristocracia y burguesía hasta las clases medias y más humildes. Un buen momento para visitarlo es durante los meses de primavera, en especial mayo.

Atardecer en el lago

Atardecer en el lago

Las imponentes cumbres de los Alpes Julianos sirven de pared natural a todo el lago que lo protegen de los fríos vientos del norte. El clima benigno y la agradable temperatura de sus aguas, además de su bonito color azul, son el reclamo perfecto para la práctica de todo tipo de actividades acuáticas, además del baño.

Para ello buena parte de sus orillas están debidamente preparadas y equipadas para pasar una apacible jornada de descanso en las playas de césped y merenderos habilitados. Además, por si fuera poco, tenemos la posibilidad de acampar en sus alrededores. Las características del lugar invitan igualmente a realizar actividades tan diversas como senderismo, escalada o piragüismo prácticamente durante todo el año. Y si no queremos darle mucho ajetreo al cuerpo, este maravilloso y pintoresco rincón de Eslovenia siempre nos invitará a buscar sosiego y evasión…

Paraíso del piragüismo y deportes acuáticos

Paraíso del piragüismo y deportes acuáticos

A TENER EN CUENTA

Los ferrocarriles eslovenos, Slovenske Zeleznice nos llevarán a la estación Bled/Jezero, en la línea Villach-Jesenice-Nova Gorica, si venimos por ejemplo desde Nova Gorica, en la frontera italo-eslovena. La preciosa estación de Bled-Jezero está situada en una terraza natural sobre el lago Bled. También es posible llegar hasta este idílico entorno en autobús interurbano desde Ljubljana y otras ciudades de Eslovenia.

DSCN1331  Estación Bled/Jezero

La estación de ferrocarril no se encuentra en el centro urbano de Bled. Está situada en la orilla opuesta del lago, a unos 2 kilómetros bordeando la orilla norte del mismo. Eso no debe desanimarnos. El paseo se puede aprovechar para una primera toma de contacto con la zona. Bled es un importantísimo resort alpino de vacaciones. Por eso la infraestructura hotelera es bastante amplia y apta para todos los bolsillos.

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Más INFO en la Oficina de Turismo: Cesta svobde 10, al lado de la estación de autobuses.

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