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Tiene una potente vida y personalidad propias, y sin embargo los viajeros casi no reparamos en ella, principalmente porque su estratégica posición en el mapa de Suiza la convierte casi en un lugar de paso cuando venimos de Francia o Alemania.

Más preocupados por visitar el impresionante escaparate natural de enormes picos nevados, lagos y glaciares que nos ofrece el país helvético, además de otras ciudades de mucho lustre como Ginebra, Lucerna o Lausana, provoca que Basilea, la ciudad hasta la que me he acercado hoy para reconciliarme conmigo mismo después de visitar el país en varias ocasiones, sea en cierto modo una injusta olvidada.

SAM_0308Basilea, Suiza

Basilea, Basel en alemán, la lengua predominante en esta parte Suiza, de las cuatro oficiales que tiene el país junto con el francés, italiano y romanche, se encuentra en su extremo más noroccidental, justo en el punto de encuentro de las fronteras de Francia, Alemania y Suiza.

Es la capital del cantón del mismo nombre y una “Ciudad Libre”. Políticamente Basilea  funciona como un estado en miniatura, con su propio presidente, gobierno y parlamento, que influyen de manera decisiva en la vida de sus habitantes. Lo mismo que en el resto de los 26 cantones que forman la Confederación Helvética desde mediados del siglo XIX.

SAM_0256Centro de Congresos y Exposiciones Messe Basel

Basilea armoniza de manera ejemplar una arquitectura tradicional con otra, digamos, más contemporánea. Es un auténtico laboratorio para estudios de arquitectura locales, como Herzog & de Meuron, pero también para reputados arquitectos que vienen de fuera, como el mismísimo Frank Gerhy.

Su cuidado centro histórico pasa por ser considerado como uno de los mejor conservados de Europa y apenas ha sufrido retoques a lo largo de los siglos. Junto a él, atrevidas líneas arquitectónicas se plasman en edificios de nuevo cuño que son la envidia en el exterior. Con estas premisas no hay excusa para dejarse caer en esta vibrante y culta ciudad suiza.

SAM_0268Grosse Basel

SAM_0217Klein Basel

No lleva demasiado tiempo recorrer y explorar con ganas el recogido casco histórico de Basilea. Se halla al sur del gran río europeo que atraviesa la ciudad y que no es otro que el majestuoso Rhin. Al norte de su cauce tenemos Klein Basel, la pequeña Basilea; al sur Gross Basel, la gran Basilea, donde se concentra lo imprescindible para decir que hemos visto y estado en la ciudad.

SAM_0246Marktplatz

En Gross Basel es ineludible pasar por la Marktplatz, el corazón de la vida diaria de la ciudad. Lugar del antiguo mercado medieval de trigo, hoy tenemos en esta animadísima plaza, presidiéndola, el magnífico edificio del Ayuntamiento, el Rathaus, del siglo XVI, en estilo gótico tardío. Su elevada torre y ese característico color rojizo de sus paredes lo hacen muy llamativo. Los ventanales góticos y el maravilloso reloj con el portaestandarte de la ciudad completan su hermosísima fachada.

SAM_0278Rathaus, ayuntamiento de Basilea

No es el único a tener en cuenta en este punto central. Varios edificios históricos, como el Stadthaus, un elegante palacio, estilo Luis XVI, o el Geltenzunft, con sus líneas renacentistas, requerirán de nuestra atención durante unos minutos.

SAM_0195Falknerstrasse, con el edificio central de Correos al fondo

Justo en Marktplatz arranca la peatonal y muy comercial Freie Strasse, una calle transitadísima de propios y foráneos, atraídos por los escaparates de las numerosas tiendas y almacenes que inundan ambas aceras.

Desde la misma Marktplatz parte otra calle, la Gerbergasse. Interesante caminar por ella unos pocos metros para, en su conjunción con Falknerstrasse, toparnos con el soberbio edificio de Correos, la Hauptpost. Aprovechad el momento para enviar la postal de rigor, si es que todavía queda por ahí algún romántico que lo haga.

SAM_0192Barfusserplatz

Falknerstrasse, con sus tiendas y cafés, nos llevará directamente a la Barfusserplatz,  uno de esos imprescindibles por los que acabaremos pasando necesariamente mientras exploramos el centro histórico. Punto de encuentro para tomar algo en alguna de sus numerosas terrazas, alberga un interesante inquilino: el Museum für Geschichte, que se ocupa del arte y la historia del Alto Rhin. No pasa desapercibido. Está en una iglesia.

SAM_0242Münster

Abandonar la ciudad sin haber cumplido con el rito de visitar su catedral es, sencillamente imperdonable. El Münster, como es conocida aquí, está en lo alto de una pequeña colina, justo sobre el Rhin, presidiendo la silueta de Gross Basel. Es un magnífico edificio gótico, con un color cobrizo muy llamativo, muy característico, casi único. Incendios y terremotos aparte, el Münster ha sobrevivido tenaz al  paso del tiempo y sus magníficas torres góticas simbolizan de manera casi perfecta el poder religioso en la ciudad.

Detrás de la fachada principal tenemos una terraza natural sobre el río, la Pfalz, siempre muy concurrida de turistas. Pero qué queréis que os diga. Desde aquí casi tocamos el cielo. Tanto la visita del interior de la catedral como del claustro son gratuitas.

SAM_0300Oberer Rheinweg

Si queremos completar nuestra panorámica de Basilea habrá que realizar un último esfuerzo. El Mittlerebrücke es uno de los puentes que sobrevuelan el Rhin a su paso por Basilea. Tal vez el más auténtico. No en vano es el más antiguo. Cruzamos y pasamos a Klein Basel. Desde el Oberer Rheinweg, un paseo peatonal que va bordeando el río, tendremos la mejor vista de la parte histórica de la ciudad que está justo enfrente. El plan es volver a Gross Basel por el siguiente puente: el Wettsteinbrücke, el segundo con más edad de Basilea.

Y ya que estamos en el río. Otra opción, y muy curiosa, para cruzar de una orilla a otra es hacerlo en unas pequeñas barcazas que veréis atracadas en la ribera. Pero lo llamativo de esta opción es el cable al que están amarrados los barcos y que atraviesan el río ayudados por el empuje de la corriente. Hay un total de cuatro. La guinda perfecta para una ciudad que casi es perfecta. Y digo casi porque la perfección se gana día a día…

SAM_0275Mittlerebrücke 

SUGERENCIAS

Dejaros caer por el encantador barrio de St. Alban-Tal, a pocos minutos del centro histórico, hacia el este, siguiendo el curso del río desde la catedral. Empaparos de un ambiente cargado de romanticismo, con sus casas históricas y hasta un canal de agua. St. Alban Tor es la magnífica puerta de entrada al barrio. El tranvía nº 3 os lleva hasta este bucólico rincón dentro de la ciudad.

SAM_0190St. Alban Tor

Si disponéis de tiempo resulta interesante acercarse hasta el punto donde confluyen sobre el Rhin las tres fronteras de los tres países que mencioné al comienzo. El tranvía nº 8 os lleva hasta la misma frontera entre Suiza y Alemania. De hecho el tranvía continúa y se mete por las calles de la pequeña población de Weil am Rhein, ya en Alemania, hasta su estación de ferrocarril. Una vez en el paso fronterizo os apeáis y os acercáis hasta la ribera del Rhin para ver el punto de la triple frontera en el agua, además del Dreiländerbrücke, la moderna “Pasarela de los Tres Países”, que conecta Weil am Rhein, en Alemania, con Huningue, en Francia. No os pedirán ninguna documentación en la frontera.

SAM_0225Pasarela de los Tres Países. Al fondo la localidad francesa de Huningue

A TENER EN CUENTA

Oficinas de Turismo en Barfusserplatz y en la estación central de ferrocarril, Bahnhof SBB.

Consulado  de España en Steinenring 42

En vuestro hotel/hostel os entregarán  al registraros un “Mobility Ticket”. Con él podréis utilizar el transporte público en la ciudad – en especial sus tranvías que llegan a todas partes-, y alrededores –zonas 10, 11, 13/EuroAirport y 15- de forma gratuita e ilimitada durante vuestra estancia en la ciudad. Máximo 30 días.

Genial, ¿no? 🙂

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