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Si de algo entienden los suizos, además de relojes y de saber guardar dinero en sus bancos, desde luego es sobre trenes. Tiene mérito que un país tan abrupto y accidentado como éste, haya podido y sabido llevar el ferrocarril hasta los lugares más recónditos. Célebres son sus llamados trenes panorámicos que, con un diseño verdaderamente inteligente, proporcionan al viajero sensaciones únicas mientras le transportan hasta idílicos destinos de montaña.

Y no sólo trenes. Los trazados de las vías han tenido que adaptarse al espectacular paisaje. De ahí las enormes rampas para salvar el desnivel por las que ascienden, por ejemplo, preciosos trenes de cremallera; o imponentes viaductos para sobrevolar auténticos desfiladeros que quitan el aliento.

SAM_0410El “Centovalli Express”

Pues bien. Uno de esos míticos trenes suizos es el llamado “Centovalli Express”, el Expreso de los Cien Valles, operado por la “Ferrovie Autolinee Regionali Ticinesi”, FART. El “Centovalli” es una de las opciones para abandonar Locarno, en la ribera norte del lago Maggiore, en su parte suiza, cuando quieres trasladarte hasta otras poblaciones ribereñas del lado italiano. Naturalmente existen otras posibilidades, como viajar navegando por las aguas del lago en dirección sur, hacia Italia. Pero yo, siempre amante del ferrocarril, decidí hacerlo en tren. Y no en un tren cualquiera.

SAM_0409   Compleja infraestructura

El “Centovalli”, también conocido en la parte italiana como “Ferrovia Vigezzina”, une Domodossola, en el país transalpino, con Locarno, en el cantón suizo del Ticino, y viceversa. La primera está en las proximidades del histórico Paso del Simplon y no a orillas del Maggiore, pero desde la propia estación de ferrocarriles a la que llegamos cuando venimos de Suiza, es posible alcanzar el lago en una media hora con otro tren, en este caso regional, de la extensa red de “Trenitalia”, la operadora estatal de ferrocarriles italiana.

SAM_0404Valle del Vigezzo a través de la ventanilla del tren

Pero volviendo al “Centovalli”. El atractivo de este ferrocarril de vía estrecha radica en el maravilloso y accidentado paisaje por el que pasa a lo largo de la hora y cuarenta y cinco minutos que necesita para realizar el recorrido -de unos sesenta kilómetros- entre ambas ciudades. Atraviesa el Centovalli, es decir, los Cien Valles, que no es otro que el nombre que recibe el valle del torrente del Melezza y toda su colección de valles laterales que van a parar a él.

A continuación, siempre en dirección este, tal como lo hice yo, pasa la frontera entre Suiza e Italia y entra en el amplio Valle del Vigezzo. El recorrido es genuino y total. Deja sin respiración. El pequeño tren va atravesando viaductos, algunos imposibles, estrechos túneles, cerradas curvas, entre gargantas abismales y cascadas de fondo, sobre todo en la parte suiza del recorrido, además de darse la mano con apretados bosques de castaños, viñedos e ir parando en pueblitos encantadores.

SAM_0403Intragma, en los Cien Valles. Cantón del Ticino, Suiza 

El resultado final no puede ser más satisfactorio. Toda una alternativa, ecológica y relativamente asequible, que recomiendo desde aquí y que nos dejará con un muy buen sabor de boca si nos decidimos por ella. Eso sí. Dejad las prisas en casa.

Precio por trayecto: 23 CHF, unos 22 EUR. Una vez a bordo hay que abonar al personal del tren un suplemento adicional de 1.50 CHF/1.50 EUR. Se puede pagar en ambas monedas. Datos de 2015.

Más INFO en centovalli.ch

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