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Corea del Sur es actualmente una república presidencialista. Pero no siempre fue así. Hasta la invasión japonesa de 1910, Corea estuvo bajo reinado. Una familia en concreto, una suerte de Habsburgo a la coreana, representó el vigor y esplendor de la monarquía en este rincón de Asia.

En 1392, con la coronación del rey Lee Seong-Gye, comenzaba su andadura una dinastía que se mantendría viva en el poder e influyendo de manera decisiva sobre la vida de sus súbditos a lo largo de seis siglos y que se conocería con el nombre de Joseon. Y al igual que hicieran los Habsburgo en Viena, los Joseon transformarían radicalmente Seúl, llenándola de soberbias edificaciones y convirtiéndola además en la capital de su reino.

Pero en 1910 se acabaría para siempre la singladura monárquica en Corea y los japoneses impondrían un nuevo orden liquidando la presencia de la regia familia coreana, aunque no su legado. Por fortuna.

DSCN0036Palacio Gyeongbokgung, Seúl

Para hacernos una idea de la huella dejada por la dinastía Joseon baste decir que se hicieron levantar hasta cinco palacios reales en la ciudad de Seúl. Los cinco fueron ocupados, si bien uno de ellos, el primero en ser puesto en pie, fue el verdadero epicentro de la vida palaciega, social y política de su época. Ese primer palacio se llama Gyeongbokgung y se construyó en 1395 al norte de la capital, por eso se le conocía también con el nombre de “Palacio del Norte”.

DSCN0040Puerta Gwanghwamun

Gyeongbokgung es en realidad un conjunto de edificios, pabellones, estanques y jardines, todos conviviendo en orden y armonía. Su acceso principal es la magnífica Puerta Gwanghwamun, construida en granito. Una vez pasamos por debajo recorremos edificaciones contemplando estancias y mobiliario de los distintos reinados Joseon. Destacan, además de los edificios principales, el Pabellón Gyeonghoeru, reconstruido en 1867, que se utilizó para banquetes reales y entretenimiento de invitados extranjeros. Su situación en medio de un bonito estanque le da un toque armónico y oriental.

No lejos de allí otro pabellón, el Hyangwonjeong, dentro de un delicado estanque y unido a tierra por un precioso puentecito de madera. Este pabellón está ligado en realidad a otro palacio, el Geoncheonggung, inmerso dentro del complejo de Gyeongbokgung y mandado construir en 1873 por el rey Gojong para reafirmar su política de distanciamiento e independencia respecto de su padre, príncipe regente en aquel momento. Cosas de familias, reales se entiende. Lo cierto es que pabellón y palacio son maravillosos y el primero invita a la contemplación y meditación.

DSCN0043Pabellón Gyeonghoeru 

DSCN0046Pabellón Hyangwonjeong

DSCN0051Edificios del Palacio Geoncheonggung

Acabar nuestro recorrido por Gyeongbokgung es hacerlo en Jibokjae, un edificio que servía como sala de recepción de invitados de otros países y librería. Unido a él, Parujeon, un pabellón octogonal con su particular toque procedente de China, lo que le da una apariencia bastante exótica.

DSCN0054Jibokjae y pabellón Parujeon a su izquierda

El Palacio Gyeongbokgung es un imprescindible si se visita la capital de Corea del Sur y absolutamente necesario para entender la idiosincrasia e historia del pueblo coreano.

A TENER EN CUENTA

El complejo de Gyeongbokgung incluye el Museo Nacional Folk de Corea. La silueta de la singular pagoda levantada encima nos guiará hasta él.

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Su visita va incluida en el precio general de la entrada a todo el recinto palaciego que es de 3000 won, unos 2.5 EUR (dato de 2015).

ACCESOS: Línea 3 de metro. Estación Gyeongbokgung

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