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Tal día como hoy, 9 de noviembre, pero de 1989 caía el Muro de Berlín, y con su precipitada caída comenzaba el deshielo entre las dos grandes superpotencias, Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, que habían venido protagonizando desde el final de la Segunda Guerra Mundial todo un periodo de tensión y confrontación conocido como “Guerra Fría“. Escenarios como el “Telón de Acero“, que había dividido Europa en dos bloques antagónicos, este y oeste, colapsaron y se disolvían como azucarillos en agua.

Sin embargo hoy, en 2015, todavía queda una reminiscencia de aquella vieja política de bloques, un anacronismo histórico que perdura y se mantiene en su estado más puro, y duro también. Para encontrar ese último reducto de Guerra Fría hay que viajar lejos, en concreto hasta la península de Corea, donde en 1953 tomó forma y vida laZona Desmilitarizada“, o “DeMilitarized Zone“, DMZ por sus siglas en inglés.

IMG_202   “Soldados” de la DMZ

Nos ponemos en situación. Había terminado la Segunda Guerra Mundial en 1945 y Estados Unidos y la URSS cortan la península coreana exactamente por el paralelo 38 y la dividen en dos mitades, norte y sur, administradas cada una bajo la influencia tutelar de cada potencia. En 1948 ambos “tutores” dan luz verde a la creación de dos nuevos estados: la República de Corea, al sur, de clara tendencia capitalista y prooccidental; la República Popular Democrática de Corea, al norte, de cariz netamente comunista y prosoviético.

En 1950 el norte intenta invadir el sur y comienza la conocida como Guerra de Corea. Las hostilidades se prolongaron hasta 1953 cuando en el mes de julio ambas partes firmaron un armisticio y establecieron una línea de alto el fuego, conocida como “Línea de Demarcación Militar” –MDL-, justo donde se encontraba el frente bélico en ese momento, convirtiéndose de facto en la frontera internacional entre ambos estados, en torno al viejo paralelo 38, aunque no coincide exactamente con él. Hay resaltar que ambas Coreas sólo firmaron en 1953 un alto el fuego, ningún tratado de paz, por lo que a día de hoy, más de sesenta años después, Corea del Norte y Corea del Sur siguen técnicamente en guerra.

Esta línea de alto el fuego discurre por el centro de una franja de terreno de cuatro kilómetros de anchura, de los cuales dos kilómetros pertenecen a un país y otros dos al otro, al norte o sur respectivamente de la MDL, y atraviesa de un lado a otro toda la península de Corea, a lo largo de casi 250 kilómetros conectando las costas del mar Amarillo y el mar del Este. Ese colchón de seguridad o franja de contención es lo que se conoce como Zona Desmilitarizada, o popularmente “DMZ”, y se encuentra a sólo 55 kilómetros de la capital surcoreana, Seúl.

Vista de la DMZ con el territorio de Corea del Norte al fondo

Vista de la DMZ con el territorio de Corea del Norte al fondo

El nombre de “Zona Desmilitarizada” no debe inducirnos a error. Estamos en un área fuertemente vigilada y controlada. Se calcula que cerca de dos millones de soldados que aportan Corea del Norte, Corea del Sur y también Estados Unidos, que permanece en la zona como protector de los surcoreanos desde el final de la guerra, se mueven alrededor de la DMZ. El número exacto de efectivos, por razones obvias, es imposible conocerlo.

Todo este contingente se mantiene vigilante, expectante, mostrándose los dientes a ambos lados de la DMZ, con el arbitrio de las fuerzas del Comando de Naciones Unidas presente también en este complicado escenario. Patrullas militares de ambos países pueden moverse por el interior de la famosa y temida franja, si bien no pueden pisar -y menos atravesar- la Línea de Demarcación Militar para entrar en el otro lado. Sin embargo las escaramuzas, incursiones e incidentes de más o menos gravedad -con muertes incluidas- entre efectivos de ambos ejércitos son bastante frecuentes. Es de lejos, la frontera más peligrosa y militarizada del mundo a día de hoy.

En estas circunstancias, ¿se puede visitar la DMZ? La respuesta es sí. Para ello hay diversos organismos y agencias que organizan visitas y tours guiados para civiles a la Zona Desmilitarizada desde Seúl. Los precios varían en función de las horas que duran estas visitas y los lugares a visitar. Ya he comentado que se trata de visitas siempre guiadas. No hay que olvidar que estamos en una zona altamente sensible y allí son los militares quienes dictan las normas sobre dónde moverse, cómo moverse o qué puede fotografiarse.

Billetes de tren para viajar hasta la DMZ

Billetes de tren para viajar hasta la DMZ

Aquellos que me conocen saben lo poco amigo que soy de que me lleven, me indiquen qué tengo que ver o dónde tengo que comprar. Por eso rehuyo de los viajes organizados por agencias, si bien reconozco que tienen que existir porque no todo el mundo está dispuesto a ir a la aventura o simplemente hay personas que prefieren pagar esa comodidad para que les guíen en todo momento, despreocupándose al máximo. Lo respeto, pero yo nunca viajo así.

Por eso hace unos días, cuando estaba en Seúl, me propuse ir hasta la Zona Desmilitarizada de la manera, digamos más “suelta y libre” posible, sin la atadura que implica una agencia al uso, si bien estaremos controlados de alguna forma en todo momento, como veremos, mientras permanezcamos allí.

Tren DMZ en la estación de Seúl

Tren DMZ en la estación de Seúl

Fue así como decidí acercarme hasta la estación central de ferrocarriles de la capital surcoreana y comprobé que existe un tren, bautizado precisamente como “Tren DMZ“, de la línea Gyeongui, que nos lleva directamente hasta este escenario de guerra fría total.

Desde el 4 de mayo de 2014, fecha en la que se puso en servicio, este tren enlaza Seúl con la estación de Dorasan, en el extremo norte de la línea Gyeongui, justo en el borde sur de la DMZ, y opera dos veces al día, excepto los lunes y festivos nacionales. Se trata de un tren conformado por tres vagones, cada uno diseñado y decorado de manera que lo identifica con los conceptos de Paz, Libertad y Unificación.

La nostalgia de otros tiempos, el recuerdo de familias dramáticamente separadas, el deseo de volver a ser uno, la omnipresente “mugunghwa“, la flor nacional… es lo que pretende transmitir este simbólico tren, una manera perfecta de ir hasta la DMZ.

Interior del Tren DMZ

Interior del Tren DMZ

Salimos de Seúl dejando atrás impersonales edificios residenciales que inundan la periferia de la ciudad y a lo largo de casi hora y media recorremos los poco más de medio centenar de kilómetros que nos separan de nuestro destino final, la estación de Dorasan.

Unos seis kilómetros antes de este punto arribamos a la estación de Imjingang, última población antes de atravesar el río Imjingang por el Puente de la Libertad y llegar al borde de la DMZ, donde se encuentra la estación de Dorasan. Aquí, en Imjingang, sentiremos por vez primera el aliento militar en nuestro cogote.

Soldados surcoreanos suben al tren y nos invitan cortésmente a bajar y pasar por la terminal ferroviaria para mostrar allí a otros militares nuestro pasaporte (carnet de identidad en el caso de ser ciudadano surcoreano) y la “Application Form for Dorasan Station” rellenada; un formulario de solicitud de entrada a la zona que previamente nos habrá proporcionado el amable personal del tren, junto con una tarjeta de identificación que llevaremos permanentemente colgada del cuello hasta que abandonemos la estación de Dorasan y regresemos de nuevo a Seúl.

 Estación de Imjingang

Estación de Imjingang

Atravesando el río Imjingang por el Puente de la Libertad

Atravesando el río Imjingang por el Puente de la Libertad

Subimos al tren y nos ponemos en marcha otra vez hacia nuestro punto de destino. Atravesamos lentamente el puente de la Libertad y entre alambradas y barricadas llegamos al fin a la estación de Dorasan, un lugar con aire de última frontera, de no retorno. Allí nos bajamos del tren y entramos en el edificio de la terminal donde más militares procederán a contar uno a uno a todo el pasaje.

A continuación tendremos que comprar un ticket en la misma estación que nos permitirá subir a un autobús que nos espera aparcado en el exterior, en la entrada principal de la terminal ferroviaria. Al adquirir el ticket entregamos la Application Form y para el autobús nos darán otra tarjeta donde figura nuestro número de asiento, una tarjeta que habrá que llevar colgada al cuello haciendo compañía a la que ya nos entregaron previamente en el tren para el control militar.

El autobús nos acercará hasta los tres puntos que podremos visitar lindando con la Zona Desmilitarizada: el mirador de Dora, el conocido comoTercer Túnely el Parque de la Paz. El autobús será en todo momento nuestro medio de transporte por la zona. Los militares no permiten deambular a pie por el área objeto de nuestra visita. Yo, en mi calculada rebeldía, lo intenté, pero no lo conseguí.

Llegada a la estación de Dorasan

Llegada a la estación de Dorasan

Estamos en el exterior de la estación de Dorasan. Es hora de subirnos al autobús y comenzar nuestra exploración de la DMZ. Lo haremos en la próxima entrada 🙂

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