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En la entrada anterior nos quedamos a las puertas de nuestra exploración de la DMZ, la Zona Desmilitarizada situada en la caliente y tensa frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur.

Habíamos llegado en tren hasta la estación de Dorasan, procedentes de Seúl, al lado mismo de la famosa franja de contención. Los militares surcoreanos habían abordado el tren en la vecina estación de Imjingang, unos seis kilómetros antes, y comenzaron la supervisión de nuestros movimientos a partir de ese momento. Una vez realizados los pertinentes trámites de identificación ya teníamos permiso para empezar el tour exploratorio. Un autobús de enlace nos esperaba en el exterior de la estación…

Militares surcoreanos suben al tren DMZ en la estación de Imjingang

Militares surcoreanos suben al tren DMZ en la estación de Imjingang

En apenas diez minutos el autobús nos transporta desde la estación de Dorasan hasta el primer punto de visita, el mirador de Dora, un lugar impresionante, en lo alto de un monte al borde mismo de la DMZ, donde podremos otear perfectamente, sobre todo si el día está despejado, territorio de Corea del Norte.

También hay a disposición de los visitantes potentes prismáticos que ayudan a examinar más en detalle al “vecino del norte“. Poblaciones norcoreanas próximas a la Zona Desmilitarizada por su vertiente norte, como Gaesong-si, el complejo industrial Kaesong o Kijeon dong, bautizado por el régimen norcoreano como “Pueblo de la Paz“, o “Pueblo de la Propaganda” por el gobierno del sur, estarán a nuestro alcance visual sin problemas.

Mirador de Dora

Mirador de Dora

Complejo industrial de Kaesong, Corea del Norte

Complejo industrial de Kaesong, Corea del Norte

El caso concreto de Kijeon dong es sintomático de lo que se cuece en elhermético y férreo norte“. Se trata de una población construida en los años 50 del siglo pasado y la única situada dentro de la misma DMZ, junto con otra, en este caso surcoreana, llamada Daesong dong.

En Kijeon dong oficialmente viven varias decenas de familias y en apariencia está dotada de infraestructuras y comodidades propias de un país moderno y avanzado. Pero estamos ante un espejismo. Todo parece indicar que se trata de un pueblo fantasma, una especie de decorado gigante y propagandístico, enfocado a crear una sensación equívoca, irreal, con temporizadores que encienden y apagan las luces o figurantes que se mueven por sus calles durante el día.

Justo a las afueras del pueblo está plantado el mástil más alto del mundo -sus 160 metros dan fe de ello- que sostiene una bandera norcoreana, ¡de 270 kilos!. A las afueras del vecino Daesong dong, otro mástil, éste de 98 metros, acoge la enseña surcoreana que pesa un poco menos que la norcoreana: 130 kilos. Tampoco está mal.

Los habitantes de Daesong-dong son ciudadanos de Corea del Sur a todos los efectos, pero por vivir en una zona tan sensible y peligrosa disfrutan de ciertos privilegios fiscales, y están exentos de deberes como el servicio militar.

Mástil bandera norcoreana en la DMZ. A su izquierda la población fantasma de Kijeon dong

Mástil bandera norcoreana en la DMZ y la población fantasma de Kijeon dong

Mástil bandera surcoreana en la DMZ a las afueras de Daesong dong

Mástil bandera surcoreana en la DMZ a las afueras de Daesong dong

Unos veinte minutos de observación, casi a vista de pájaro, del “Gran Hermano del Norte” y nos subimos de nuevo al autobús que sin dilación nos lleva en volandas hasta el conocido como “Tercer Túnel“, a poca distancia del mirador.

Este túnel de infiltración es uno de los cuatro que hasta la fecha se han descubierto bajo la DMZ, y que según la inteligencia militar norteamericana y el ejército surcoreano se excavaron para una hipotética invasión de Corea del Sur por parte del régimen norcoreano. En concreto este tercer túnel fue descubierto en octubre de 1978 y tiene una longitud de 1,7 kilómetros, a casi 75 metros de profundidad.

Monumento a la reunificación. Detrás está la entrada al "Tercer Túnel"

Monumento a la reunificación. Detrás está la entrada al “Tercer Túnel”

Para acceder al fondo del túnel hay que descender en un pequeño trenecito, sin techo, por una estrecha rampa tubular de 300 metros de largo horadada en la roca y protegidos con un casco. También existe la opción de bajar a pie por una rampa paralela más amplia.

Una vez hemos llegado al final de la rampa de acceso nos apeamos del tren y empezamos a caminar de forma ordenada y en fila por un angosto espacio, el túnel propiamente, de apenas un par de metros de altura por otros dos de ancho, con poca luz, mucha humedad, baja temperatura y rezumando agua sobre nuestras cabezas. Un lugar nada recomendable para asmáticos o con fobias hacia los lugares estrechos y cerrados.

Después de andar unos diez minutos el túnel se corta de forma abrupta por una pared de concreto, con una pequeña ventana rectangular a través de la cual se divisa una segunda pared a la que le sigue una tercera que ya no podemos ver. Hemos llegado casi al punto donde acaba Corea del Sur. Encima de nuestras cabezas, 75 metros más arriba, estaríamos a tiro de piedra de la Línea de Demarcación Militar, la frontera entre ambas Coreas, el centro de la DMZ.

 Parque de la Paz

Parque de la Paz

Ascendemos a la superficie y de nuevo al autobús. Otros diez minutos y nos apearemos en la última etapa de nuestro recorrido por la Zona Desmilitarizada. Hemos llegado al Parque de la Paz, un recinto inaugurado en 2008, de fuerte carga simbólica, con árboles, pequeños monumentos y un estanque que reproduce la forma de la península coreana.

Situado al lado de la estación de Dorasan y separado de ella por alambradas, el parque representa el anhelo de reunificación pacífica de las dos Coreas, dos mitades social, económica y políticamente contrapuestas, y pretende concienciar, sobre todo a las generaciones más jóvenes, en aspectos como la reconciliación y el deseo de volver a ser un solo país.

Exterior de la estación de Dorasan

Exterior de la estación de Dorasan

Una breve caminata desde el parque por una especie de pasillo entre alambres y estamos de nuevo ante el renovado y funcional edificio de la terminal ferroviaria de Dorasan, a tiempo y listos para tomar el tren de vuelta hacia Seúl, apenas a 55 kilómetros, rumbo sur. Pyongyang, la capital de Corea del Norte está a 205 kilómetros, rumbo norte, pero por el momento las vías permanecen cortadas en este punto.

De regreso a Seúl

De regreso a Seúl

Abandonamos Dorasan. Obligatoriamente, porque allí no se queda nadie. Sólo los militares

A TENER EN CUENTA

– Precio del tren DMZ: 17800 won ida/vuelta, poco más de 14 EUR al cambio actual de 2015.

– Precio del ticket para moverse por la DMZ: 12200 won, unos 10 EUR al cambio actual de 2015.

Está prohibido tomar fotos en el interior algo claustrofóbico del Tercer Túnel. Las cámaras fotográficas hay que depositarlas en unas taquillas, arriba en superficie. Se puede bajar con teléfonos móviles. La tentación de hacer fotos con estos dispositivos es grande, pero mi consejo es NO hacerlo. El precio de la entrada al túnel va incluido en el ticket que previamente hemos comprado en la estación de Dorasan para la exploración de la zona.

– Al tratarse de una visita sin mediación de agencias, ni guías oficiales, tendremos que llevar algo de información previamente rescatada por nosotros para comprender el alcance de lo que estamos viendo y explorando. También se puede preguntar a los militares surcoreanos, pero muchos sólo hablan su idioma nativo, lo mismo que los conductores del autobús de enlace.

– Podéis consultar tours y visitas guiadas a la DMZ en este link.

– Información de trenes y horarios en la web de KORAIL, el operador público ferroviario de Corea del Sur.

Dedicado a mi buen amigo Ángel 🙂

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