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Existen distintos tipos de turismo: de sol y playa, rural, gastronómico, de “shopping”, cultural, hasta humanitario… y también un tipo de turismo que podríamos denominartermal“. Este último encuentra su mayor número de adeptos y practicantes entre las personas más mayores, las que pertenecen a ese nutrido grupo generacional que comúnmente conocemos como “tercera edad“.

sol y playa    Foto vía Pixabay

Sin embargo buena parte del resto de la población se va sintiendo lentamente seducida por las bondades y propiedades de las aguas termales. Y es que las termas, baños públicos con aguas calientes y grandes propiedades curativas y terapéuticas, atraen poco a poco a una sociedad muy sensibilizada con temas de salud. Por ello los balnearios, con sus servicios, instalaciones y personal cualificado tienen cada vez mayor y mejor respuesta entre los viajeros en general.

No solo los balnearios. Junto a ellos, y a pesar de que muchos ofrecen también alojamiento, es habitual que surjan hoteles con encanto que dan cobijo nocturno a los usuarios del balneario. Es ahí donde nos podemos encontrar con maravillosos establecimientos hoteleros, cuyo ambiente y elegancia proporcionan un plus de satisfacción y comodidad a sus clientes. Hoy vamos a conocer uno de esos lugares donde aprovechar todas las excelencias que ofrece un balneario, y a la vez alojarnos en un hermoso hotel con aire señorial y sentirnos como en otro tiempo. Hoy viajamos hasta Baños de Montemayor.

IMG_473Baños de Montemayor

Baños de Montemayor es una pequeña población situada en el Valle de Ambroz, al norte de la provincia de Cáceres, casi en el límite fronterizo de la comunidad autónoma de Extremadura con su vecina de Castilla y León, en lo que se conoce como la Ruta de la Plata, que comunica la ciudad de Sevilla, en el sur de España, con Gijón, en el norte del país. Esta ruta se superpone o discurre en paralelo a la antigua Vía de la Plata, una de las principales calzadas construidas por los romanos y que conectaba Emerita Augustaactual Méridacon Asturica Augustaactual Astorga-, en el occidente de la vieja Hispania romana.

Baños de Montemayor se sitúa al fondo de una pequeña y frondosa depresión que entra en forma de cuña, con una dirección sur-norte, sobre las últimas estribaciones de la conocida como Sierra de Béjar. De ahí que la recogida localidad goce de un clima bastante favorable y suave durante todo el año al estar protegida por esta barrera natural.

El pueblo ofrece al viajero interesantes ejemplos de arquitectura civil popular, con sus elegantes casas nobles, y también religiosa, con dos iglesias, Santa Catalina y Santa María, levantadas en el entorno de los siglos XV, XVI y XVII, si bien la primera no está abierta al culto y se utiliza como auditorio. Pero para mi los principales atractivos de Baños de Montemayor están focalizados en tres puntos: el Gran Hotel Balneario y los dos edificios del balneario, el antiguo y el moderno.

IMG_474Gran Hotel Balneario en Baños de Montemayor

El Gran Hotel Balneario es un imponente edificio inaugurado en 1928 que, con su halo señorial y empaque externo, enamora al visitante. En su interior se conserva, casi de manera virginal, ese ambiente de Belle Époque imperante en la década de los años 20 del siglo pasado, cuando se levantó.

Su imponente escalera en bóveda y montada al aire transporta a otros tiempos de esplendor y grandeza. Todo el área de la planta baja, con la recepción, el salón, la cafetería o el teatro -y su techo artesonado original-, hacen sentirse casi como cien años atrás. Por otro lado sus noventas habitaciones han sido reformadas para ofrecer todas las comodidades y modernidades propias del siglo XXI. Pasado y presente en buena armonía.

IMG_477    Recepción

IMG_476Salón  

A pocos metros del hotel está el Viejo Balneario, el que surgió en torno a las antiguas fuentes termales que ya descubrieran los romanos alrededor del siglo II a.de C., y de las que brotaban aguas sulfurosas con importantes propiedades curativas procedentes de dos manantiales. A partir del siglo I el lugar se convertiría en un emplazamiento muy popular y venerado por militares y funcionarios romanos que utilizaban las termas para su esparcimiento y relajación.

Sería ya en el siglo XIX cuando se levantaría un primer establecimiento que permitiera canalizar el importante flujo de visitantes que querían beneficiarse de las viejas termas romanas con sus aguas sulfuradas y oligometálicas a 43 grados de temperatura. Surgió entonces el que hoy conocemos como Viejo Balneario, un elegante edificio en la línea del vecino Gran Hotel.

IMG_481Antiguo balneario

A comienzos del presente milenio se sometió a todo un proceso de restauración, descubriéndose nuevos restos de las antiguas termas, pilas, bañeras, monedas… Tras la rehabilitación el balneario original se convertiría en un museo, un centro de interpretación, con su conocido “circuito romano“, que nos ayuda a entender mejor el calibre y la importancia de estas termas desde sus origines hasta hoy.

Tras los trabajos de restauración el viejo balneario ha sido declarado monumento histórico. Es por esta razón que unos años antes, en 1995, se levantaría justo enfrente, al otro lado de la calle, el Nuevo balneario, en un edificio más moderno y completo, dotado de las tecnologías más avanzadas en el terreno de la balneoterapia. Sin embargo para mi se trata de un edificio algo impersonal y alejado de aquel maravilloso espíritu con el que se hacían las cosas en las primeras décadas del siglo pasado.

IMG_478Nuevo balneario

Baños de Montemayor es un lugar privilegiado, en un entorno verde de gran valor natural y paisajístico al que hay que añadir los encantos de un hotel de época y los positivos beneficios de un balneario terapéutico.

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