Etiquetas

, ,

Con el eco aún en nuestros oídos de los compases de la “Marcha Radetzky” interpretada en la maravillosa sala dorada vienesa del Musikverein durante el Concierto de Año Nuevo, arrancamos este 2016. Y lo vamos a hacer, como no podía ser de otra manera, conociendo una de las ciudades más hermosas y elegantes de la Vieja Europa, una urbe donde convergen un esplendoroso pasado y un presente moderno y vanguardista. Naturalmente me estoy refiriendo a Viena, la insustituible capital de Austria.

Palacio Schönbrunn, Viena

Palacio Schönbrunn, Viena

Un aire de seducción recorre toda la ciudad y, en ese ambiente, el visitante se sentirá totalmente atrapado nada más aterrizar en ella. Viena recuerda por momentos a otras capitales europeas de bella factura, pero la impronta dejada en la capital austriaca por una regia familia en particular es lo que va a marcar la diferencia con el resto de capitales. Esa familia fue algo más que una familia. Hablamos de una larga y longeva dinastía que ha plasmado en la metrópoli centroeuropea una huella indeleble, casi eterna. Me refiero a los Habsburgo y su relación de más de seis siglos con la capital de Austria y cuyo legado, al menos en parte, vamos a conocer aquí.

Ringstrasse, Viena

Ringstrasse, Viena

Viena es una ciudad que ha coqueteado con la historia como ninguna otra hasta convertirse en lo que es hoy: un referente en Europa de tradición, arte, cultura y también modernidad. No se rindió tras la defunción del imperio al que sirvió como capital y corte hasta 1918. Tampoco lo hizo tras el devastador final de la Segunda Guerra Mundial y se reinventó así misma desde sus cenizas.

Viena tal vez ya no represente el papel capitalino central de aquella potencia decimonónica que extendió sus valores por media Europa. Pero hoy perdura en ella el amor por la buena música y mantiene ese culto reverencial por el teatro y las artes en general. Músicos de talla y maestría, como Mozart, Haydn o el amplio clan de los Strauss, decidieron vivir en Viena y darlo todo por ella.

                           IMG_045                                                               Monumento a Johann Strauss (hijo)                                                                                    Wiener Stadtpark                            

En la capital de Austria podéis asistir a representaciones de ópera y ballet en la Staatsoper si os presentáis en la ventanilla un par de horas antes del inicio de la función. Es posible hacerse con una entrada por menos de 4 euros si no os importa estar de pie, en la parte de atrás y apoyados sobre una barandilla. La sensación y emoción serán increíbles y os sentiréis melómanos por una vez en la vida. Casi tanto como los propios vieneses.

Viena se divide en 23 distritos, cada uno con su número correspondiente. Los nombres de las calles, escritos en placas adosadas a las fachadas de los edificios que hacen esquina, van antecedidos por un número que indica el distrito en el que se ubica la calle. El centro histórico medieval está dentro de los límites del distrito 1 y está rodeado por una impresionante avenida de más de cinco kilómetros en forma de anillo que recibe el nombre de Ringstrasse. Prácticamente todas las visitas obligadas se encuentran dentro de este anillo, y el resto están a tiro de piedra de él.

Placa de la Maria-Theresien-Straße en el distrito 1 de Viena

Placa de la Maria-Theresien-Straße en el distrito 1 de Viena

En las siguientes entradas vamos a realizar una aproximación a esta exquisita metrópoli, culta, hermosa y elegante a la vez que, desde luego, no deja indiferente a nadie. Será bajo el título de “Viena, retrato de un imperio“.

Anuncios