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En la primera entrega de este particular serial vienés nos habíamos quedado en el exterior de la “Albertina“. Pues bien, desde este punto solo tendremos que caminar unos pocos metros por la Operngasse, hacia el sur, para encontrarnos de lleno con la “Ringstrasse“, el magnífico bulevar en forma de anillo que envuelve a todo el centro histórico de la capital de Austria, el distrito 1. La calle más conocida e importante de Viena ocupa en la actualidad el espacio que desde el siglo XIII albergaba la muralla que rodeaba y protegía a la ciudad de invasiones y agresiones extranjeras. En este sentido tuvo un papel transcendental en la contención de los turcos que con tanto ahínco intentaron hacerse con el dominio de la capital austriaca.

Ringstrasse, Viena

Ringstrasse, Viena

La concepción y ejecución de la Ringstrasse hay que atribuírsela a un celebérrimo Habsburgo que todos hemos oído nombrar alguna vez: el rutilante y omnipresente -todavía hoy- Francisco José I. La Ringstrasse fue un empeño personal del emperador cuando llegó a la conclusión de que Viena ya no iba a ser objetivo de los enemigos y por tanto no peligraba su integridad como capital del imperio. Fue así como ordenó derribar la vieja muralla y construir en su lugar –con financiación del gobierno austriaco y del ayuntamiento capitalino- esta imponente avenida en forma de círculo con una longitud de más de cinco kilómetros.

  Aires de otro tiempo en la Ringstrasse vienesa

Aires de otro tiempo en la Ringstrasse vienesa

En este regio bulevar acabado en 1865 -en 2015 se ha celebrado su 150 aniversario- se levantaron bellos palacios que comparten en la actualidad espacio con notables edificios públicos, históricos cafés y hermosos parques, como el Volksgarten, el Stadtpark o el Rathauspark. La burguesía y nobleza de la ciudad pronto quiso arrimarse a la realeza que tenía en el Hofburg, como vimos en la entrada anterior, su residencia, a escasos metros de la Ringstrasse, y de esta forma sus miembros empezaron a instalarse en el ostentoso y distinguido bulevar. Y no sólo la alta aristocracia. Banqueros, industriales, comerciantes… se hicieron construir en este cotizado eje urbano la morada de sus sueños. Así surgieron inmuebles que son auténticos palacios neobarrocos y neorrenacentistas, dotados desde el primer momento –hablamos del siglo XIX- de comodidades propias de tiempos más modernos, como ascensores, calefacción, electricidad, agua corriente o baños completamente equipados.

Hotel Imperial en la Ringstrasse

Hotel Imperial en la Ringstrasse

Nuestra toma de contacto con la Ringstrasse comienza en la Ópera Estatal, la “Staatsoper“. Situado en el arco sur del famoso anillo, el edificio –que hasta 1920 se llamó Ópera de la Corte de Vienaes todo un icono de Austria, de Europa y del mundo. No podía ser menos. Viena es la capital mundial de la música culta y, como tal, merecía tan magnífico escenario de música teatral. Este maravilloso edificio de estilo neorromántico fue inaugurado en 1869 bajo los compases de la ópera Don Giovanni, de Mozart. El edificio fue, no obstante, muy contestado inicialmente por los vieneses. Otro grande, Gustav Mahler, dejó también su impronta muros adentro como compositor y director, revolucionando el concepto de ópera y abriendo las puertas de la Staatsoper a toda una nueva generación de cantantes. Los viejos e históricos decorados fueron sustituidos por otros más modernos y atrevidos para la época, ajustándose así al nuevo estilo que invadía la escena centroeuropea de la época: el Jugendstil.

Staatsoper

Staatsoper

Por desgracia la Segunda Guerra Mundial no respetó a la Opera Estatal y los bombardeos aliados se cebaron con el edificio. La entrada y sus maravillosos frescos, las escaleras principales, el vestíbulo y la sala de té se libraron del pavoroso incendio provocado por las funestas bombas. Pero el fuego sí se llevó por delante el resto, así como más de un centenar de escenografías y quince mil trajes. Su posterior y fiel reconstrucción le devolvió toda su grandiosidad y esplendor originales. Por fin en noviembre de 1955, y con la ópera Fidelio de Beethoven en el cartel, reabrió sus puertas. Cada año se celebra en este imponente escenario el tradicional Baile de la Ópera, todo un acontecimiento social acompañado de un notable revuelo en la siempre plácida Viena.

Cruzando Ringstrasse hacia la Staatsoper

Cruzando Ringstrasse hacia la Staatsoper

Es hora de despedirnos de la Staatsoper. Si tomamos el tranvía número 2 en su puerta principal, rumbo hacia el oeste, podemos llegar fácilmente al siguiente destino situado en la Ringstrasse: el Museo de Historia Natural -“Naturistoriches Museum“- y el Museo de Historia del Arte -“Kunsthistorisches Museum“-. En realidad estos dos museos, que son gemelos, exactamente iguales, se encuentran frente a frente en la “Maria-Theresien-Platz“, adyacente a la Ringstrasse.

Maria-Theresien-Platz, con la estatua de la emperatriz María Teresa

Maria-Theresien-Platz, con la estatua de la emperatriz María Teresa

La Maria-Theresien-Platz recibe su nombre de la impresionante estatua de la emperatriz María Teresa que se levanta orgullosa en el centro de la plaza. La emperatriz se exhibe en un gran trono, sobre un pedestal de seis metros. Ambos museos se ubicaron aquí por expreso deseo de los Habsburgo que querían tener cerca del Hofburg, a pocos metros, estos dos depositarios de una parte del inventario imperial. Y así el museo de Historia Natural alberga millones de piedras preciosas, fósiles de dinosaurios, insectos y toda clase de animales disecados. Y todo por bien de la ciencia. En su museo gemelo, el de Historia del Arte, podremos admirar las grandiosas colecciones de arte amasadas durante siglos por la Casa Imperial, exposiciones de la antigua Grecia, Roma y Egipto, pinturas del siglo XV al XIX, entre ellas obras de Velázquez, y una de las mayores colecciones numismáticas del mundo, con miles de monedas y sellos.

Kunsthistorisches Museum

Kunsthistorisches Museum

Y ya situados en este punto, a sólo unos metros detrás de la Maria-Theresien-Platz divisamos otra de las joyas imprescindibles de la capital austriaca: el “Museums Quartier“, abreviado MQ, el Barrio de los Museos. Se trata de un entorno con un aire muy berlinés y bohemio, con restaurantes, cafés y tiendas, que lo hace irresistible para amantes de modernidad, pero también de tradición.

Museums Quartier

Museums Quartier

Estamos en un espacio que ocupa lo que en otro tiempo fueron caballerizas imperiales y que hoy da cobijo a tres museos muy distintos que son todo un referente en la capital austriaca: el “Leopold Museum“, con su enorme colección de arte moderno austriaco, el aclamado “MUMOK“, que acoge obras de arte moderno y contemporáneo –con piezas de Picasso y Andy Warhol, por ejemplo-, y el barroco “Kunsthalle Wien“, que exhibe en su interior arte contemporáneo internacional. Los tres se asoman a un gran patio central, un lugar que con el ocaso del día se anima, y mucho. Sea invierno, sea verano.

 MUMOK, en el MQ

MUMOK, en el MQ

La Ringstrasse, ese auténtico escaparate de la Viena más imperial, no termina aquí. En la próxima entrada seguimos conociendo más…

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