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Dejamos el Barrio de los Museos en el cual nos habíamos detenido al final de la entrada anterior. Podemos entonces caminar, o subirnos a nuestro querido tranvía número 2, y pronto, Ringstrasse arriba, alcanzaremos un nuevo tesoro monumental que nos transportará en el tiempo y también en el espacio. Hemos llegado al “Parlamento“.

Parlamento de Viena

Parlamento de Viena

Grecia, la cuna de la democracia, inspiró la concepción y concreción de este bello edificio, de estilo historicista, que nos recuerda otros ejemplos de arquitectura clásica de esa Grecia antigua. El edificio del parlamento fue, de nuevo, encargo del emperador Francisco José quien, como vimos un par de entradas más atrás, se tomó el conjunto de la Ringstrasse como algo muy personal para dejar una herencia imborrable a la posteridad. Se terminó en 1883. El resultado fue un impresionante edificio en mármol blanco, con un frontón decorado a base de escenas relativas al imperio austrohúngaro y columnata de estilo corintio sujetando el conjunto del frontón. No pasa inadvertido.

Volksgarten

Volksgarten

Si cruzamos la Ringstrasse en este punto podremos visitar, en la acera de enfrente, el maravilloso jardín de estilo francés abierto en 1823 y que se sitúa delante del Hofburg: el “Volksgarten“. En su interior encontramos fuentes, estatuas y el llamativo “Templo de Teseo“, réplica de su homónimo griego de Hephaestos. El recinto está separado de la Heldenplatz, y por tanto del palacio imperial. En invierno el parque presenta un aspecto un tanto desangelado ya que las plantas son recubiertas con pequeños sacos para protegerlas del intenso frío vienés. Pero en primavera tiene lugar la gran metamorfosis, una auténtica explosión de colorido y aromas que inundan todo el parque. Es entonces, y durante el verano, cuando los vieneses lo asaltan y ocupan para disfrutar plácidamente de él, haciendo “pic-nic”, tomando el sol y los niños jugando a su aire.

Templo de Teseo

Templo de Teseo

A muy pocos metros, Ringstrasse arriba, llegamos a otra joya de la ciudad, y que además rige los destinos de la misma: el Ayuntamiento, o “Rathaus“. Finalizado en 1883, nos tenemos que descubrir ante un bellísimo edificio en estilo gótico flamenco. En la torre central está el Rathausmann, una escultura dorada de algo más de tres metros, el auténtico símbolo de la ciudad.

Rathaus desde la Heldenplatz

Rathaus desde la Heldenplatz

Ayuntamiento de Viena

Ayuntamiento de Viena

Frente al ayuntamiento, en la acera contraria de la Ringstrasse, otro emblema de Viena: el “Burgtheater“, o Teatro Nacional de Austria, uno de los edificios públicos más elegantes y reputados de la ciudad. Por historia y arquitectura. Mozart estrenó tres óperas en su sacrosanto escenario. Todo un honor y privilegio para el teatro y la ciudad.

Burgtheater, a la derecha de la foto

Burgtheater, a la derecha de la foto

Su emplazamiento actual no es el original. El primitivo fue inaugurado en 1741 por la emperatriz María Teresa en un área muy cercana al Hofburg. Al igual que ocurriera con los gemelos museos de Historia del Arte y de Historia Natural, la pretensión de los Habsburgo era tener cerca de su residencia un rico patrimonio monumental y artístico. Con el paso del tiempo y el crecimiento de la ciudad, el palacio imperial engulló al teatro y se buscó nuevo emplazamiento. Se tiró abajo y el emperador Francisco José I lo hizo renacer en su flamante nueva criatura, la Ringstrasse. Estamos en 1888 y el edificio adopta el nombre de Hofburgtheater, el Teatro Imperial de la Corte. Correría la misma suerte que otros muchos edificios históricos de la capital austriaca. La Segunda Guerra Mundial no tuvo piedad con él y lo dañó muy gravemente. Tendría que pasar casi una década tras la gran contienda para iniciar su reconstrucción. Por suerte hoy luce tal como fue concebido.

Iglesia Votiva

Iglesia Votiva

Finalizamos este recorrido básico por la Ringstrasse vienesa visitando la estilizada y elegante “Votivkirche“, la Iglesia Votiva. Tras la catedral es el segundo templo más visitado de Viena. Sus dos afiladas torres de 99 metros de altura delatan de inmediato la presencia de la iglesia en una plaza adyacente a la Ringstrasse, a unos diez minutos andando desde el Burgtheater. Su historia no está exenta de curiosidad. Corría el año 1853 y nuestro inefable Francisco José I es víctima de atentado por parte de un individuo que trata de asesinar al emperador con un estilete. Por suerte falla en el intento y rápidamente se organiza una colecta popular que ayude a levantar un templo en el lugar exacto de la tentativa de magnicidio. En el año 1879 la neogótica iglesia Votiva se abría, por fin, a sus feligreses católicos.

Así es el gran bulevar vienés surgido en los gloriosos tiempos del imperio. La Ringstrasse esconde, no obstante, muchos y bellos rincones más. Solo es cuestión de plantearse un tranquilo y sosegado paseo por sus aceras e ir descubriendo poco a poco sus secretos. Si además tenemos la suerte de que Viena nos obsequia con uno de sus maravillosos días soleados, entonces el placer será doble.

Dicho y escrito todo lo anterior, la Viena de los Habsburgo no sería la misma sin otros dos tesoros monumentales muy vinculados a nuestra augusta dinastía. Los conocemos en la siguiente y última entrega de este serial…

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