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Cada acera, cada fachada, cada esquina rezuma literatura en dosis universales. Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Calderón de la Barca, Góngora y una toda pléyade de genios en el arte de la prosa y el verso tienen su particular santuario en esta isla del Madrid más literario. Delimitado por el Paseo del Prado, la calle de Atocha, la calle de la Cruz y la Carrera de San Jerónimo, de ese suelo fertilizado por tanto talento creativo brota el conocido como “Barrio de las Letras“.

IMG_366   Literatura a ras de suelo

Estrechas calles adoquinadas y acogedoras placitas componen el escenario de este peculiar teatro de la literatura del Siglo de Oro español en pleno centro de la capital de España. Tanto talento, sin embargo, no pudo evitar rencores y rencillas entre algunos de sus más ilustres moradores. El autor del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes, tuvo sus más y sus menos con el grandísimo maestro del teatro barroco español, Lope de Vega. Otro tanto ocurriría entre Quevedo y Góngora.

Que a nadie le sorprenda. Tamaña valía estaba abocada a colisionar frontalmente con aquel descomunal ego que se concentraba en pocas manzanas. La envidia y la rivalidad estaban a la orden del día en aquel Madrid de corrales de comedias del siglo XVII.

Plaza de la Platería de Martínez

Plaza de la Platería de Martínez

En la actualidad abordar el barrio y adentrarse en él es factible desde cualquier punto, pero yo ofrecería al lector/a la opción de hacerlo por la plaza de la Platería de Martínez. Situada al borde mismo del Paseo del Prado, casi en frente del mundialmente reconocido museo que lleva el mismo nombre y del Real Jardín Botánico, la denominación de la plaza procede de un conocido taller de platería que, con la protección del rey Carlos III, se instaló en este lugar allá por 1792.

Hoy la coqueta plaza late con el pulso de sus terrazas, donde tomar un aperitivo con la excepcional visión del museo del Prado, a pocos metros, no tiene precio. A partir de aquí podemos subir por la calle Huertas, famosa por sus castizas tabernas y bodeguillas, ideales para un vino acompañado de una buena tapa; exóticos restaurantes y locales de copas donde descubrir auténticos mojitos, daiquiris y caipiriñas que nos llevarán hasta el mismísimo Caribe. Huertas cuenta con una adicta feligresía nocturna que literalmente toma la calle más allá de la hora bruja.

Sabor caribeño en el "Barrrio de las Letras" en Madrid

Sabor caribeño en el “Barrrio de las Letras” en Madrid

Explorando el barrio

Explorando el barrio

Pese a la estrechez que impera en el barrio, es imposible, o casi, extraviarse. Podemos callejear a derecha e izquierda sin temores. De esta manera daremos con los huesos de Miguel de Cervantes en la barroca iglesia de San Ildefonso del Convento de las Monjas Trinitarias Descalzas, en el número 18 de la calle Lope de Vega. Ahí llevan desde abril de 1616 y este año cumplen cuatrocientos años.

Convento de las Monjas Trinitarias Descalzas

Convento de las Monjas Trinitarias Descalzas

No deja de resultar irónico que el padre de don Quijote repose -¿en paz?- en una calle que lleva el nombre de su eterno adversario Félix Lope de Vega, y éste a su vez viviera y muriese en agosto de 1635 en el número 11 de la actual calle Cevantes. Para rendir tributo a quien dicen era capaz de sostener conversación en verso, su casa -reconvertida en museo en ese mismo punto y lugar- puede visitarse gratuitamente, de forma guiada en grupos de diez personas. Eso sí, con reserva previa.

Más lógico resulta que don Miguel de Cervantes tuviera su morada en la calle que antaño se llamara de Francos y que hoy lleva su nombre, justo al inicio de la misma, en el número 2. Allí vivió. Allí murió. También el ácido pero genial Francisco de Quevedo quiso instalarse en las cercanías de sus colerrigionarios de soberbia pluma. Y lo hizo a escasos metros de la casa del pendenciero Lope. Rivalidad de altos vuelos en un pañuelo.

Casa-Museo Lope de Vega

Casa-Museo Lope de Vega

Calle Cervantes

Calle Cervantes

Calle Cervantes, núm.2

Calle Cervantes, número 2

No solo de la huella de grandísimos maestros de las letras españolas vive el barrio. El visitante siempre puede, además, hacer un alto en el camino para perderse en el interior de galerías de arte, anticuarios, librerías que son auténticas reliquias del pasado o tiendas de moda y decoración. Aquí se respira aire tradicional, pero también hay hueco para últimas tendencias.

Y para inquietos paladares nada mejor que una parada en cualquiera de los numerosos restaurantes que invaden el barrio ofreciendo excelente cocina de aquí y de allá, arropados por pequeñas tascas y bares que dan un toque de tipismo y autenticidad a la zona.

Plaza de Matute

Plaza de Matute

Empezamos nuestro recorrido en una plaza y podemos acabarlo en otra. La plaza de Matute -a escasos metros del Teatro Español en la vecina plaza de Santa Ana– nos enseña una joya del modernismo madrileño: la Casa de Pérez Villamil. Está en el número 10 de la recogida plaza y fue construida a comienzos del siglo XX. Tiene valor. Y mucho. Sus líneas ondulantes, los balcones corridos y sus miradores laterales de hierro y cristal delatan el inmueble a primera vista.

 Casa de Pérez Villamil

Casa de Pérez Villamil

Este bello edificio es uno de los escasísimos ejemplos que tenemos en Madrid de esta corriente artística. Razón de peso para una visita…

ACCESO AL BARRIO DE LAS LETRAS

Metro: línea 1, estaciones Antón Martín (recomendada) o Atocha.

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