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A tan solo cincuenta kilómetros al norte de la Milán, en la Lombardía italiana, se encuentra uno de los parajes naturales más bellos -y mundialmente reconocidos- de Italia. Tocando casi con los dedos suelo suizo nos detenemos hoy en un lugar verdaderamente singular, con una escenografía única, sobre un terreno que quiere apoderarse de las primeras estribaciones montañosas de los Alpes y con un clima descaradamente mediterráneo.

Hemos llegado, queridos lectores y lectoras, al lago de Como, o lago Lario si atendemos a su procedencia latina de “Larius Lacus“.

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Artistas, compositores, políticos y viajeros de diferentes épocas se han rendido a este cautivador escenario de agua, montaña e intensa luz mediterránea. Desde el escritor francés Flaubert hasta consagrados y virtuosos músicos de la talla de Verdi, Rossini, Liszt o Schubert, espléndidas mentes como la de Leonardo da Vinci, o dignatarios de la categoría de Winston Churchill, todos se pasearon por sus orillas y fueron testigos de inigualables atardeceres rosa-tiépolo. Hasta el mismísimo y hierático Napoleón Bonaparte quiso engrosar la nutrida e ilustre nómina de insignes visitantes. Pero no solo ellos.

La clase alta milanesa de ayer y hoy se ha visto atraída desde siempre, y tenemos que remontarnos al siglo XVI, por los encantos y bondades del lugar, eligiéndolo para pasar aquí sus vacaciones. Por ello no debe sorprendernos la retahíla de magníficas villas o mansiones señoriales que se asoman a las orillas del lago, mezclándose con exhuberantes y coquetos jardines que casi tocan el agua.

P7070156    Suntuosas villas a orillas del lagoP7070157

El de Como es un lago natural prealpino de origen glaciar, tiene la curiosa forma de “Y” invertida y es el tercer mayor lago del norte de Italia, superado solo por el Garda y el Maggiore. En lo que sí encabeza la lista es en profundidad. Sus tenebrosos e interminables 414 metros lo convierten en el más profundo de Italia, y de toda Europa. Es por ello que las embarcaciones y ferries no tienen la menor dificultad en surcar y navegar por sus aguas, enlazando buena parte de las pintorescas poblaciones que emergen al borde msimo del litoral.

P7070211Atardecer en el lago

El punto de partida natural para visitar el lago de Como está precisamente en Como, la capital de la provincia homónima y que da nombre al lago. Geográficamente está situada al final de uno de los dos brazos pequeños -el más occidental- de esa “Y” invertida que veíamos más arriba.

Se trata de una ciudad de medianas dimensiones, abarcable, algo ajetreada por la cercanía de la frontera suiza y objetivo, por tanto, de cientos y cientos de vecinos del Ticino helvético que a bordo de llamativos vehículos de alta gama se pasean -y pavonean de paso- por las calles de la italiana Como.

Sus orígenes romanos se remontan a casi doscientos años antes del nacimiento de Jesucristo y la actual ciudad se articula en torno a un recogido centro histórico medieval que nace en las antiguas murallas y desemboca a orillas del lago, en la Piazza Cavour, abierta por su lado norte hacia el pequeño puerto.

DSCN1031Panorámica de la pequeña ciudad de Como 

DSCN0960Catedral de Como

Estando en Como conviene visitar algunos puntos de interés en la pequeña capital. Por ejemplo su Catedral, “Duomo” en italiano, un magnífico ejemplo de renacimiento lombardo. Su construcción se inició casi finalizando el siglo XIV y acabó a mediados del XVIII. Como prolongación a su fachada principal está el antiguo palacio comunal del siglo XIII, actual ayuntamiento.

Saliendo de la plaza de la catedral podemos ascender por la vecina Via Vitani. Su estrechez y la arquitectura de las viviendas nos dibujan un lienzo perfecto de la “città” medieval, un verdadero testimonio atemporal, un vestigio del pasado que ayuda a hacernos una idea de cómo era el burgo en la Edad Media. 

Algo más arriba, camino de la antigua muralla, la Piazza San Fedele, también conocida como del “Mercado del grano” nos advierte de su tradicional actividad mercantil en tiempos del medievo y en ella despunta la basílica de San Fedele, del siglo XII, en estilo románico lombardo. Y ya en la Piazza Vittoria, la magnífica Torre de la Porta es el lugar idóneo para salir (o entrar) del centro histórico.

DSCN0924Basílica San Fedele en la plaza del mismo nombre

Dejamos Como tras visitar sus empedradas calles y encantadoras plazas. La última visión de la pequeña ciudad italiana la tendremos desde el animado embarcadero donde tomaremos el ferry para adentrarnos en el lago navegando por sus oscuras y abisales aguas.

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Será en la próxima entrada…

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