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Posiblemente sea la menos conocida de las tres ciudades que cumplen con el papel de ser capitales de ese trío de pequeños países que conocemos como “Estados Bálticos” y que se sitúan al nordeste de Europa: Lituania, Letonia y Estonia. Me encuentro en Vilna, Vilnius para los ciudadanos de esta orgullosa nación llamada Lituania, donde arranca mi periplo báltico.

DSCN0786Vista parcial de Vilnius, capital de Lituania

Vilnius me recibe con lluvia, persistente e intensa por momentos, pero que también da tregua y deja asomar un sol radiante que de pronto lo ilumina todo. Caprichos de primavera. Lo primero que resaltaría es que la capital lituana respira un aire sosegado y tranquilo que le confiere un carácter en cierta medida provinciano, alejado del acelerado frenesí y agobio tan propios de otras capitales europeas.

Vilnius tiene un maravilloso casco histórico que rezuma barroco por los cuatro puntos cardinales, repleto de estrechas calles tapizadas de adoquines que, si bien son bastante molestos para caminar, proporcionan un encanto muy especial a esta parte vieja de la ciudad. Una zona ésta -declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1994 por la UNESCO- llena de plazas medievales, coquetos patios, edificios palaciegos, galerías de arte y decenas y decenas de iglesias barrocas –Santa Catarina o San Pedro y San Pablo son magníficos ejemplos- que emergen del suelo. Tantas que a la capital de Lituania se la ha conocido desde tiempos remotos como la” Pequeña Roma”, o incluso la “Jerusalén del Norte”. Algo único en esta parte de Europa.

DSCN0927Iglesia de Santa Catarina

DSCN0914Iglesia de San Pedro y San Pablo

Pero no todo huele a antiguo en Vilnius. Al otro lado del río Neris se asientan la modernidad y la vanguardia en forma de impresionantes edificaciones de acero y cristal que ponen a Vilnius al mismo nivel de otras ciudades europeas. Dos mundos opuestos que sin embargo parecen armonizar y conciliar.

Una calle sirve de enlace entre ambas partes. Gedimino, así se llama esta arteria, conecta de este a oeste, y en una casi perfecta línea recta, la plaza de la catedral con el edificio, algo impersonal para mi gusto, del Parlamento –Seimas-, a orillas del río Neris.

DSCN0785Contraste entre lo moderno, al fondo, y lo viejo, en primer plano

Y en este santuario del barroco que es Vilnius también hay huellas, sobre todo en los barrios periféricos, de horrenda arquitectura estalinista producto de la ocupación soviética de la ciudad y del país durante más de cuatro décadas. Dado el nulo interés que suscita el nefasto legado arquitectónico comunista, regresamos a la placentera calle Gedimino…

DSCN0824Calle Gedimino

Gedimino es un escaparate de bellas fachadas neoclásicas, imponentes hoteles y tiendas para cierto tipo de presupuestos. En su extremo oriental tenemos la plaza que acoge la blanquísima y neoclásica fachada de la catedral basílica de San Estanislao y San Ladislao (s.XVIII), el centro del catolicismo lituano.

Este espacio abierto frente a la catedral es el corazón vivo de la capital. Todavía resuenan los gritos de las multitudes de manifestantes que a principios de los años 90 del siglo pasado se congregaban aquí y pedían abiertamente independizarse de la Unión Soviética. Y se consiguió en 1991.

DSCN0847Catedral de Vilnius

Al hilo de esta cuestión, y para sumergirse todavía más en la reciente y convulsa historia de este pequeño país, en Gedimino se encuentra -a pocos metros del parlamento- la antigua sede del KGB entre 1944 y 1991. Antes, entre 1941 y 1944, fue ocupada por la Gestapo nazi.

Unos y otros la utilizaron como prisión, pero los soviéticos además de interrogar y torturar, también la utilizaron para ejecutar a ciudadanos lituanos. Hoy alberga el Museo de las Víctimas del Genocidio, un rendido tributo y homenaje a quienes dieron su vida durante la ocupación.

DSCN0838   Antigua sede del KGB

Volviendo a la plaza de la catedral, justo detrás se levanta una pequeña colina en cuya cima aparece insultante una torre que parece querer dominarlo todo. Tiene motivos porque es el símbolo de Vilnius.

La torre Gediminas, lo único que queda en pie de la antigua fortaleza real del siglo XIII, domina desde su poderosa atalaya toda la ciudad. La torre, la catedral, el adyacente Palacio de los Soberanos del Gran Ducado de Lituania, y restos de otros edificios defensivos y religiosos conforman el Museo Nacional de Lituania.

DSCN0893Torre Gediminas

La calle Gedimino no goza de la exclusividad de ser la más interesante para el viajero. Si queremos disfrutar del ambiente de acogedores cafés y restaurantes tenemos una cita en la calle Pilies, en pleno centro histórico. Bajando a continuación por Didzioji llegaremos al ayuntamiento y desde aquí por la Ausros Varty alcanzaremos la Puerta de la Aurora, que protege un tesoro en forma de capilla con la imagen de Nuestra Señora de la Compasión.

Por el camino iremos descubriendo la Iglesia de San Casimir -la primera iglesia barroca mandada construir por los jesuitas aquí en Lituania-, la iglesia Ortodoxa Rusa del Santo Espíritu, la iglesia de Santa Teresa y el espectacular edificio de la Filarmónica Nacional.

DSCN0814Calle Pilies

DSCN0851Ayuntamiento de Vilnius

DSCN0806Iglesia de San Casimir

DSCN0804Filarmónica Nacional

DSCN0801Iglesia de Santa Teresa

DSCN0800Puerta de la Aurora con la capilla de Nuestra Señora de la Compasión 

Comentaba al inicio que Vilnius rebosa de iglesias. Tenemos un amplio catálogo de templos barrocos, pero también renacentistas y uno gótico. Éste último es una auténtica joya. Se puede decir que conserva la misma apariencia que hace cinco siglos y es un maravilloso ejemplo de gótico tardío en ladrillo rojo. Es la iglesia de Santa Ana y, según cuenta la leyenda, hasta el mismísimo Napoleón querría habérsela llevado a Paris en la palma de su mano si hubiese podido.

DSCN0849Iglesia de Santa Ana

Yo también me la llevaría. Pero ni la libre circulación de personas y mercancías dentro de la Unión Europea me lo permitirían… Una pena.

Si estáis en Vilnius no olvidéis…

Visitar la autoproclamada en 1997 “República de Uzupis”. Se trata de un barrio bohemio, ocupado por artistas que le ha valido el sobrenombre del Montmartre de Vilnius. Exagerado o no aquí encontraréis un ambiente único y alternativo, a escasos metros del centro histórico, tras el puentecito que cruza el río Vilnia, afluente del Neris.

DSCN0877Entrada a la “República de Uzupis”

Uzupis se mantiene prácticamente igual que hace 25 años, cuando Lituania se independizó de la URSS. Tiene constitución, himno, presidente, obispo, sello y pasaporte propios, además de un ejército formado por una docena de artistas. Tranquilos, no necesitaréis pasaporte ni documentación alguna para entrar en la “república de los artistas”.

Próxima parada: Riga, la capital de Letonia 🙂

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