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Si Vilnius, la capital de Lituania, era una explosión de barroco, Riga, la capital de la vecina Letonia, se consagra a esa corriente arquitectónica surgida en Alemania a fines del siglo XIX y principios del XX, conocida como Jugendstil, la versión germana del Art Nouveau. Son notabilísimos los ejemplos de este estilo sobre todo en la Ciudad Nueva, en el ensanche que experimentó Riga más allá de las viejas murallas medievales y el castillo, lo que actualmente es el corazón del comercio y los negocios de la capital letona.

DSCN1067El río Daugava a su paso por Riga, capital de Letonia  

Estoy en Riga, la conocida en otro tiempo como la “Paris del norte”, una magnífica urbe que se asienta a orillas de un caudaloso río Daugava, a tan solo una docena de kilómetros del mar Báltico. La ciudad me ha acogido con el agradable sol de estas latitudes, pero con unos encogidos siete grados de temperatura al mediodía. Y eso que estamos en plena segunda quincena de abril.

DSCN0961Recorriendo el casco antiguo de Riga

Como ocurriera en Vilnius, Riga nos va a hipnotizar con un soberbio casco histórico que en buena parte ha sobrevivido milagrosamente a saqueos, asedios, incendios y dos guerras mundiales. Tiene mérito o quizá la ciudad tiene un fiel aliado en la diosa fortuna. Sea como fuere el centro histórico es el punto neurálgico de Riga y articulado en torno a una serie de fortificaciones internas de los siglos XIII al XVIII.

La arquitectura medieval se abre paso, así, entre angostas calles adoquinadas y encantadoras plazas que delatan una antigüedad tan contundente como la de ocho siglos. Es en esta parte de la ciudad donde encontraremos un esplendoroso catálogo de edificios consagrados al gótico y el Renacimiento. Incluso el Art Nouveau también tiene su pequeño hueco aquí, en la calle Smilsu, al lado mismo de la catedral.

DSCN1063Catedral de Riga, en el corazón de la ciudad vieja

La hemos citado. La catedral –Riga Dom- y su vecina gemela, la iglesia de San Pedro –Petera Baznica-, son el alma mater del hermoso casco antiguo de Riga. La primera (s.XIII ), situada en una esquina de la plaza de su mismo nombre, es una delicia visual en estilo gótico con elementos de románico tardío.

DSCN0998Iglesia de San Pedro

La segunda, la iglesia de San Pedro, inicialmente levantada en madera durante el s XIII y con posterior reconstrucción en piedra durante el s.XV, está consagrada a quien es el santo patrón de la ciudad. Llama la atención su profusión en ladrillo rojo, elemento muy utilizado en todos los países que se asoman al Báltico, y sobre todo su vertiginosa aguja de acero que se yergue hasta los 122 metros sobre el nivel del suelo.

DSCN1055Iglesia de San Pedro vista desde la plaza del ayuntamiento

San Pedro se ubica a escasos metros de la maravillosa plaza del ayuntamiento, Ratslaukums. La plaza ya servía de escenario para un mercado al aire libre en época de la Edad Media. Fue pasto de las bombas en la Segunda Guerra Mundial y quedó completamente devastada. Tras su reconstrucción hoy podemos admirar en ella el soberbio edificio del ayuntamiento que le da nombre.

DSCN1011Ayuntamiento de Riga

Y frente a la fachada del ayuntamiento, la estatua altiva de Roland parece querer dar protección a las encantadoras casas que tiene detrás y que pertenecieron al gremio de los comerciantes solteros de la ciudad allá por el siglo XIV. Severamente dañadas y saqueadas durante la guerra, se reconstruyeron de una manera fidelísima al original y se reabrieron al público para su admiración y deleite en 1999.

DSCN1057Estatua de Roland y casas gremiales en la plaza del ayuntamiento

El parque Bastekalns es la frontera física que separa la ciudad vieja de la nueva. Su apacible canal y los puentecitos que lo atraviesan atraen a un público joven entregado a sus móviles, pero también a gente más mayor o parejas ensimismadas en el arte del enamoramiento. Todos encuentran aquí el lugar perfecto para dar tranquilos paseos o entretenerse con animadas charlas. Sin embargo su inquilino más ilustre es el Monumento a la Libertad, Brivibas Piemineklis.

Erigido en 1935 y sufragado por los habitantes de Riga, sobrevivió a la ocupación soviética y hoy sigue conmoviendo las entrañas y el corazón de los letones. Es símbolo y emotivo icono de la lucha de este pueblo por su independencia y de la resistencia a la férrea disciplina comunista impuesta durante más de cuarenta años por la URSS.

DSCN0982Parque Bastekalns

DSCN0991Monumento a la Libertad

Dejando el parque Bastekalns nos adentramos de lleno en la parte nueva de la capital de Letonia. Grandes avenidas y largas calles imperan sobre un plano cuadriculado. Y es aquí, en este lado de la urbe báltica, donde se exhibe al mundo la mayor y mejor conservada muestra de arquitectura Art Nouveau de toda Europa.

DSCN1034Edificios Art Nouveau en Riga

Ironías de la historia. De Alemania se importó este estilo ornamental para enriquecer y embellecer la expansión urbanística de la ciudad a comienzos del siglo XX, más allá de los restos de la vieja muralla medieval, y fueron precisamente alemanes quienes cercaron y ocuparon Riga durante la Segunda Guerra Mundial.

Por fortuna la barbarie bélica respetó buena parte de este bellísimo patrimonio modernista. Hoy la ciudad acoge decenas y decenas de edificaciones cuyas fachadas se ven inundadas con figuras de rostros humanos y otras alusivas a la naturaleza. El mejor lugar para embelesarnos con este legado decorativo de Jugendstil es el área de Elizabetes iela, y sobre todo Alberta iela, ambas en la parte nueva de Riga.

DSCN1038Fachada Art Nouveau en Alberta iela

La que fuera tercera ciudad de la Rusia zarista se ha convertido hoy en una pujante y animada urbe; una urbe que luce orgullosa el título de Patrimonio de la Humanidad otorgado por la UNESCO y que al tiempo sirve de capital a un pequeño y hermoso país como Letonia.

Próxima parada: Estonia 🙂

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