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El cambio de milenio estaba próximo cuando llegué a la ciudad. Venía de cruzar todo el país, de norte a sur, atravesando el Círculo Polar Ártico, entre decenas de lagos y tupidos bosques boreales. Y por fin el mar. Un mar en calma aquel día, pero que sabe sorprender a menudo con su encrespado y agrio carácter. El mar era el Báltico, el país Finlandia y la ciudad Helsinki, su capital.

helsinki-1Helsinki, la capital de Finlandia

Estamos, cuando escribo esta entrada, en pleno mes de junio, acercándonos sin pausas al solsticio de verano. Y es en esas latitudes nórdicas del planeta donde se disfruta por estas fechas de larguísimas jornadas de luz diurna y noches que a duras penas son capaces de ofrecernos algo de oscuridad. Es el momento ideal, por ejemplo, para arribar a la capital finlandesa y dejarse seducir por sus encantos. Helsinki se esfuerza por ser amable, risueña, acogedora. Tarea no exenta de dificultad. Siempre puede asaltarnos la idea de que estamos ante un país y una ciudad donde el clima extremo y las eternas noches invernales condicionan en exceso el carácter y forma de ser de sus habitantes. Inevitable.

Pero una vez en las calles de Helsinki las dudas se desvanecen. Su urbanismo es impecable, sus monumentos memorables, sus enormes espacios verdes invitan al relajo y sus gentes son amables y hospitalarias, si bien arrastran fama de algo taciturnas, tímidas e introvertidas. Pero no mucho más que cualquiera de nosotros. De hecho la ciudad goza de una excelente salud nocturna, en especial durante los fines de semana, cuando sus habitantes acuden sin complejos a los numerosos bares de copas del barrio viejo, clubes o salas de concierto. Y saben disfrutar al máximo.

helsinki-2Un tranvía recorre Aleksanterinkatu, en pleno centro de Helsinki

Si hay un finlandés que ha catapultado el nombre de su país al resto del mundo, ése es el arquitecto Alvar Aalto. Su talento está incrustado de lleno en muchos edificios de Helsinki, como el Finlandia Hall. La arquitectura de la ciudad tiene claras influencias del clasicismo y sobre todo del modernismo nórdico, el “jugendstil” alemán, que aquí en Finlandia se plasma en el llamado Movimiento Romántico Nacional finlandés, surgido entre finales del s.XIX y principios del XX.

Buenos ejemplos los encontramos en los alrededores de la plaza Rautatientori, con el Teatro Nacional -1902, obra de Onni Tarjanne-, o la espectacular estación de trenes -1919, diseñada por Eliel Saarinen-, con su distintiva torre del reloj y los dos pares de inmensas estatuas de su entrada principal, que sostienen unas lámparas esféricas que se iluminan por la noche.

helsinki-7Estación ferroviaria de Helsinki

Es posible que la primera toma de contacto con la capital finlandesa se produzca en el puerto, donde alborotadas gaviotas y embarcaciones que mecen plácidas a su aire nos estarán esperando al lado de la ajetreada y elegante plaza del Mercado.

Ya desde allí se divisan algunos de los edificios nobles de la ciudad, como el ayuntamiento, y justo detrás la hermosa y neoclásica plaza del Senado, diseñada por Carl Ludvig Engel en pleno s.XIX, donde destaca por encima de todo la blanca e impoluta catedral luterana. Y nunca mejor dicho “por encima de todo”, porque corona una cima a la que se asciende por una nada despreciable escalinata. Pareciera que el objetivo de la misma fuera purgar nuestros pecados ya antes de llegar a las puertas del templo y entrar en él para ir directos al confesionario.

La catedral se levantó como tributo al zar Nicolás I. No en vano cuando finalizó su construcción, en 1852, Finlandia todavía era un ducado bajo soberanía rusa y por ello su aspecto rezuma un aire muy de San Petersburgo.

helsinki-6Puerto de Helsinki, con el ayuntamiento de la capital al fondo

helsinki-5Catedral luterana

No es la única iglesia agregada a las alturas. La ortodoxa catedral Uspenski, del s.XIX, la más grande en su credo del oeste de Europa, con su vistoso ladrillo rojo y cúpulas rematadas con cruces doradas, delata el impacto que Rusia tuvo en el pasado de Finlandia.

helsinki-3    Catedral Uspenski

Helsinki, pulcra y mimada, como reza el título de esta entrada. Es el mayor tesoro de sus habitantes, unos habitantes que pese a todos los tópicos de seres callados y reservados, harán lo posible porque nos encontremos a gusto y disfrutemos de una ciudad elegante y relajada, aunque vibrante y dinámica por momentos; con un delicioso encanto decadente en algunos de sus barrios, y orgullosa de su sorprendente arquitectura, diseño y cultura.

helsinki-4Plaza del Senado, con el Palacio del Gobierno, Valtioneuvoston linna

Helsinki. Ideal para acercarse ahora, cuando está a punto de llegar el solsticio de verano 🙂

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