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Cuando leo su nombre invariablemente regreso a la niñez para recordar esas películas antiguas en las que aguerridos corsarios al servicio de su graciosa majestad británica, bucaneros con una pata de palo y comerciantes chinos de todos los pelajes surcaban las aguas del estrecho que lleva idéntico nombre.

DSCN2041Desembocadura del río Malaca en el estrecho del mismo nombre

Hoy me encuentro en Malaca, Melaka en su denominación local, al sur de la península de Malasia y frente a las costas de la isla indonesia de Sumatra, al otro lado del estrecho homónimo. Me siento como volver a esa niñez ya lejana cuando recorro las calles de esta importantísima, en otro tiempo, ciudad portuaria y mercante.

Y es que al amparo precisamente de ese puerto, mercaderes de China, India, de la península arábiga, y también de Europa, transitaron intensamente en el pasado por estas latitudes e hicieron de Malaca un punto clave en el comercio de especias, porcelanas y sedas entre Cantón, India y Japón.

DSCN2036Fortificaciones en el puerto de Malaca

Malaca conserva a día de hoy buena parte de esa atmósfera que la vio nacer. Fundada por un príncipe malayo a comienzos del siglo XV, serían los colonizadores europeos quienes dejarían su huella por todos los rincones de la ciudad en los siglos posteriores. Codiciada por su estratégica ubicación geográfica y ocupada sucesivamente desde el siglo XVI por portugueses, holandeses y británicos hasta la independencia de Malasia en 1957, la ciudad destila un delicioso aire colonial que la mantiene como recluida en el tiempo, como si no deseara entrar definitivamente en el siglo XXI.

DSCN2074Río Malaca a su paso por el centro de la ciudad

Resulta emocionante moverse por las estrechas calles de la ciudad antigua, a orillas del río Malaca, y asombrarnos con iglesias, edificios civiles y restos de muralla protegidos por cañones. Todos, con mayor o menor grado de conservación, están ahí, como testigos enmudecidos que nos transportarán a otros momentos históricos de mayor gloria y agitación.

Por otro lado la diversidad étnica de la que goza Malaca, fruto a su vez de los variados dueños que ha tenido en el pasado, aporta un plus de riqueza cultural y lingüística. En las calles de esta ciudad se oye hablar en malayo e inglés, como idiomas oficiales que son. Pero además están muy extendidos el tamil, que se estudia en las escuelas hindúes, o el mandarín en las escuelas chinas. Los chinos en general hablan también diferentes dialectos del sur de China y el cantonés. A esto hay que sumar indonesio, portugués… Una babel en miniatura.

DSCN2045A Porta de Santiago

Del antiguo enclave luso nos queda “A Porta de Santiago”, una de las cuatro puertas de acceso al fuerte -conocido como “A Famosa”- que mandó construir en 1511 Alfonso de Alburquerque aquí en Malaca para la Corona de Portugal. Se encuentra en la base de la colina de St. Paul, en cuya cima se localiza la iglesia del mismo nombre. A decir verdad poco queda de la capilla que construyeran en 1521 los portugueses con el nombre de Nuestra Señora de la Colina y rebautizaran más tarde los holandeses como Iglesia de St. Paul. Sin embargo las vistas sobre la desembocadura del río Malaca merecen por sí solas el esfuerzo de subir los peldaños de la empinada escalera.

DSCN2052Iglesia St. Paul

Si hay un edificio que verdaderamente desprende halo colonial en Malaca, ése sin duda es el “Stadthuys”, en la plaza Merdeka, justo al lado del río. Se levantó a mediados del siglo XVII para servir como residencia oficial al gobernador holandés durante el periodo en el que el país de los tulipanes estableció en Malaca una de sus principales bases en esta zona del sudeste asiático.

Su llamativo y vivo color salmón, en sintonía con los demás edificios de la plaza, como la iglesia Christ Church, la iglesia protestante más antigua de Malasia -mitad s.XVIII-, lo hacen irresistiblemente atractivo para las cámaras fotográficas digitales y smartphones. La torre del reloj, la fuente en honor a la reina Victoria y la bella Galería de Arte de Melaka, completan este cuadro encantador.

DSCN2058Stadthuys

DSCN2112Christ Church

No podemos abandonar Malaca sin cruzar a la otra orilla del río y entrar en el área de influencia china de la ciudad. Allí, a escasos metros del puente, nos espera la animada y angosta calle Jonker, con sus tiendas de recuerdos, galerías con artesanías, pequeños restaurantes donde hacer un alto para darle alivio al estómago, y cafés, como el espléndido Geographér. En Jonker no hay que dejar de admirar las coloridas fachadas de las casas que en otro tiempo fueron talleres y tiendas de antigüedades.

DSCN2094Fachadas de Jonker Street

DSCN2080Templo Cheng Hoon Teng

Paralela a la calle Jonker está la también estrecha calle Tukan Besi con el, siempre atestado de fieles, templo chino Cheng Hoon Teng, de culto budista. De hecho el más antiguo del país.

Y como en Malasia la convivencia es una seña de identidad, unos metros más abajo tenemos la mezquita Kampung Kling, del siglo XVIII, a la cual podemos acercarnos y entrar porque merecerá la pena. Eso sí, dejando fuera nuestros zapatos.

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