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Son el emblema de una ciudad y de todo un país. Una portentosa obra de arquitectura civil contemporánea que bordea la genialidad y la perfección. Deslumbrantes, mayestáticas, imponentes. Son las torres gemelas Petronas de Kuala Lumpur, la moderna y vibrante capital de Malasia.

IMG_161Las Torres Petronas en Kuala Lumpur, Malasia

Entre 1998, fecha en la que su creador, el arquitecto argentino César Pelli, dio por finalizada su criatura, y 2003, tuvieron el privilegio de ser las más altas del planeta con sus desafiantes 452 metros de altura. Pero como el mundo se haya inmerso en una enloquecida carrera sin cuartel por alcanzar el cielo, pronto se vieron superadas.

Hoy, y no sabemos si por mucho tiempo, otro descomunal edificio, el Burj Khalifa con sus 828 metros, situado en Dubái (Emiratos Árabes Unidos), ostenta el preciado y delirante título de ser el más alto del planeta Tierra.

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Nuestras torres Petronas constituyen un guiño indiscutible hacia la cultura islámica, como no podía ser de otra manera en un país de amplia mayoría y creencia musulmanas. De ahí que lo más llamativo, cuando contemplamos desde el exterior sus dos fachadas idénticas de 88 pisos cada una y unidas por un puente de cristal –SkyBridge– a 170 metros sobre el suelo, sea la profusión de formas geométricas, solo eso.

La base de cada torre tiene forma de una estrella de ocho puntas, el símbolo islámico que representa la unidad dentro de la unidad, la armonía, la estabilidad y la racionalidad. La ausencia en su diseño de figuras alusivas a la naturaleza responde a las propias exigencias del arte islámico que las restringe de manera estricta.

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Por otro lado el intenso color plateado que proporciona su revestimiento en acero inoxidable y aluminio es un homenaje al propio origen de la ciudad. Kuala Lumpur se fundó, tal como comentaba en una entrada anterior, hacia el año 1857 en torno a unas vetas de estaño a cielo abierto que exploradores británicos descubrieron en la confluencia de los ríos Gombak y Klang.

Dado que el subsuelo de la capital de Malasia es altamente lodoso, durante noches y noches un ejército de camiones se encargó de retirar toneladas y toneladas de tierra embarrada para construir en el enorme agujero unos cimientos a base de hormigón de alta capacidad de compactación, cimientos lo suficientemente sólidos como para soportar la gigantesca estructura en acero, vidrio y hormigón de dos torres de casi medio kilómetro de altura cada una. Una tarea casi hercúlea.

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Visitar las torres Petronas es un imprescindible cuando viajamos por Malasia. Son el símbolo por excelencia, no ya de la capital de país, sino del propio país. Solo nombrarlas es asociarlas de manera casi instantánea a la ciudad de Kuala Lumpur, y por extensión al nombre del país, Malasia.

Si visitarlas de día es todo un espectáculo visual, hacerlo de noche, con su esmerada y portentosa iluminación, se convierte en una delicada sinfonía para todos los sentidos. Es posible que las Petronas sean todo un alarde de ostentación. Pero no es menos cierto que la ostentación, si se exhibe con mesura y elegancia, es menos reprobable.

Las Petronas representan el orgullo y el saber hacer de una nación que quiere enseñar al mundo una verdadera y refinada obra maestra de la ingeniería moderna. Y además absolutamente respetuosa con su propia cultura.

petronas-twin-towers-night(Foto vía Pixabay)

A TENER EN CUENTA

Se puede acceder a las Torres Petronas en metro, línea 5 -Kelana Jaya Line- del LRT, estación KLCC. Si optamos por el monorraíl, la estación más cercana es Bukit Nanas.

Se puede subir en ascensor hasta la pasarela acristalada que une ambas torres y situada entre los pisos 41 y 42. También existe un observatorio en la planta 86. El precio es de 85RM para adultos, unos 22EUR; 35RM para niños entre 3 y 12 años, unos 9 EUR; y 45RM para mayores de 61 años, unos 11,50EUR. Los menores de tres años pueden entrar de forma gratuita. Todos los precios en euros son al cambio actual de 2016.

La venta de tickets comienza a las 8,30 de la mañana pero conviene ir muy temprano porque el aforo es limitado por día. El horario de visita es entre nueve de la mañana y nueve de la noche, de martes a domingo. Los lunes las torres permanecen cerradas al público y los viernes, día sagrado para los musulmanes, también se cierra para la oración entre las 13 y 14,30 horas.

No se permite subir con trípodes de cámaras ni bastones para selfies. Pero tranquilos porque existen unas taquillas para dejar de forma segura nuestros accesorios fotográficos mientras estemos en las alturas. Durante la visita está prohibido fumar, comer, beber o mascar chicle.

Al margen de las torres también es muy recomendable visitar el gran parque público que se encuentra situado justo delante de ellas, con sus bucólicos jardines, tranquilos paseos, y el lago Simfoni con sus fuentes de acrobáticos chorros de agua. En el interior del parque veréis unas piscinas y zonas de juegos que harán las delicias de los más peques.

Justo dejabo de las torres está el centro comercial “Suria KLCC”. Si sois incondicionales de este tipo de establecimientos, entonces os recomiendo vivamente que lo visitéis. Es posible, casi seguro, que solo podáis hacer eso: visitarlo… y mirar. Totalmente prohibitivo.

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