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Lo vimos en la entrada anterior. En los años 40 y 50 del siglo pasado, como consecuencia de la Guerra Fría desatada en la Vieja Europa, Gorizia, en la frontera italo-yugoslava, se divide en dos: en el lado italiano la ciudad propiamente dicha, en torno a su viejo casco histórico; en el lado yugoslavo Nova Gorica, alrededor de la vieja estación de trenes y una barriada periférica.

Goricia y Nova Gorica, de ayer a hoy

dscn1357Suburbios de Nova Gorica, Eslovenia, desde el lado italiano

¿Cómo era Nova Gorica durante la etapa comunista? En apariencia una ciudad bastante funcional, pero impersonal y gris, que contrastaba con el estilo occidental de vida y carácter más abierto del lado italiano. Esto todavía, con matices, es patente hoy día. Para relanzar desde el primer momento la economía local, las autoridades yugoslavas permitieron y autorizaron la instalación de numerosos casinos y locales de alterne en su suelo, lo que convirtió a Nova Gorica en un auténtico imán que atraía clientes de un lado y otro de la frontera. Una herencia que la ciudad eslovena continua gestionando en la actualidad como su principal fuente de ingresos.

En este pedazo de suelo se daban perfectamente los ingredientes de lo que se conoce como “economía de frontera“. El lado italiano ofrecía trabajo. El lado esloveno evasión. En Gorizia el visitante se empapaba de historia, en Nova Gorica se tentaba la suerte. A un lado supermercados bien surtidos y productos de occidente en las tiendas; al otro combustibles más baratos. El flujo entre ambos lados de la frontera beneficiaba a unos y a otros, aunque oficialmente se vivía de espaldas, en dos mundos sociopolíticos y económicos distintos.

dscn1346El viejo “muretto” en la actualidad

Con todo, y pese al buen entendimiento, la verja de separación continuaba ahí. Y así se mantuvo hasta que el colapso del comunismo en la Europa Oriental trajo nuevos aires de apertura y libertad al otro lado del Telón de Acero a finales de los años 80 del siglo pasado . El “muretto”, nombre con el que los habitantes de Gorizia se referían –no sin cierta sorna- a la verja, vio decrecer su altura y las torres de vigilancia fueron desapareciendo a comienzos de los años 90. Hoy día lo que se mantiene en pie de toda aquella parafernalia fronteriza represora es un pequeño muro de piedra con una valla metálica encima.

dscn1342Estación Transalpina vista desde el lado italiano de la Piazza Transalpina

Entretanto, ¿qué pasó con la vieja estación Transalpina? Los acuerdos adoptados en 1947 entre los aliados y las autoridades comunistas yugoslavas dejaban a la vieja estación en el lado yugoslavo de la nueva frontera. Frente a su fachada se abría la Piazza Transalpina, cortada en dos por la valla fronteriza.

Y así fue hasta que en el año 2004, con motivo de la entrada de Eslovenia en la Unión Europea, las mentes burócratas de Bruselas y los ayuntamientos de ambos lados lo celebraron derribando el trozo de muretto que atravesaba la plaza y abrieron este espacio al libre tránsito de personas –excepto coches y motos- sin restricciones. Sin embargo, cosas de la política y los tratados, no estaba permitido abandonar la plaza por un país distinto al que se accedía a ella.

Esta absurda anomalía quedó resuelta en el año 2007 cuando Eslovenia ingresó en el espacio Schengen. Durante ese lapso de tiempo los eslovenos se reconciliaron con la historia y rebautizaron la plaza como “Trg Evrope“, Plaza de Europa. Tal y como figura en el callejero presente de la ciudad.

dscn1191Mojón fronterizo en la Plaza de Europa de Nova Gorica, Eslovenia

La valla fronteriza entre Gorizia y Nova Gorica se mantiene en la actualidad. La vía del tren, que marca buena parte del trazado fronterizo, comporta un riesgo para los viandantes y la valla es aprovechada de esta manera para preservar su seguridad. Por ello al menos cuatro pasos aseguran la comunicacón fluida de personas, vehículos y mercancías entre ambos lados de la frontera en su discurrir urbano entre ambas ciudades.

Una frontera, sin embargo, caprichosa. Sí, porque sus quiebros sobre el terreno provocan situaciones verdaderamente delirantes, como que por ejemplo dos viviendas unifamiliares contiguas, y con jardínes separados por la típica verja metálica, estén situadas… en dos paises diferentes.

dscn1350Vivienda en suelo esloveno (1er. término) y su vecina en suelo italiano

En Gorizia, amig@s, la frontera internacional entre Italia y Eslovenia puede ser, y de hecho es, ¡una simple valla de jardín!.

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