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Al leer el título de esta entrada tal vez alguien piense que hoy vamos a viajar hasta latitudes muy septentrionales del continente europeo, al hogar de los antiguos vikingos, a tierras escandinavas, vamos. Sin embargo, oh fatalidad, no saldremos de los límites de la Península Ibérica, concretamente de la ancestral y mágica Galicia, en el noroeste de España. Pero va a merecer la pena. Ya veréis.

img_180O Barqueiro

La pequeña parroquia (subdivisión administrativa de los ayuntamientos o concellos en Galicia) de “O Barqueiro” da nombre a una de las rías más recoletas y bonitas de todo el fascinante plantel de ellas que se extienden por el tortuoso y abrupto litoral norte gallego, y conocido como “Rias Altas“. Las aguas del océano Atlántico y el mar Cantábrico se encuentran y baten, como si de un feroz duelo entre titanes se tratara, aquí, en la entrada de la ría de O Barqueiro.

img_190Punta Estaca de Bares

De las bravías y espumosas aguas emerge en este lugar uno de los accidentes geográficos más impactantes de toda la costa cantábrica. Además ostenta el título de ser el punto más al norte de toda la península ibérica. Es el cabo, o punta, Estaca de Bares, con su impresionante faro de mediados del siglo XVIII. La torre de la linterna es octogonal, construida en granito, y su reconfortante haz de luz guía a las embarcaciones desde unas 35 millas marítimas de distancia.

dscn2696Faro de Estaca de Bares

Pero volvamos a O Barqueiro. El nombre de este tradicional pueblecito de pescadores colgado sobre la ribera occidental de la ría le viene de los barqueros que antaño, antes de que se construyera en 1901 el precioso puente metálico, obra del ingeniero José Real, que salva el estuario del río Sor y cuyas aguas acaban en la ría, ayudaban a cruzar de una orilla a otra a quien lo requiriese, conectando de esta manera las villas marineras de “O Barqueiro”, en la provincia de A Coruña, y “O Vicedo”, ya en la provincia vecina de Lugo.

img_183Puente metálico de 1901 sobre el río Sor

O Barqueiro, tanto la villa como su encantador puerto, ocupa una suerte de anfiteatro natural que forma la ría en su lado oeste, circunstancia ésta que propicia una protección natural frente a los vientos que azotan la zona y que proceden del fiero Cantábrico. Sus tradicionales casitas de colores, trepando ladera arriba, y los pintorescos barquitos amarrados a puerto, algunos auténticos juguetes en grande, parecen sacadas de una ilustración de cuento.

dscn2671Espigón fenicio de Porto de Bares

Saliendo de O Barqueiro por una carretera paisajística bien señalizada, con cómodas curvas y envuelta entre castaños, llegamos a la parroquia de Santa María de Bares, sobre una atalaya desde la que se divisa su otra mitad abajo, el puerto, conocido como Porto de Bares. En este reducido entresijo de casas al borde del agua destaca su famoso espigón fenicio, una auténtica reliquia arqueológica que data del siglo VII antes de Cristo. Esta lengua granítica protege al puerto más septentrional de España de todo tipo de vientos del oeste y noroeste, alocados y frecuentes, por otro lado, la mayor parte del año.

dscn2678Antigua estación semafórica

Desde el modesto pero adorable puerto de mar ascender hasta el conocido como “Semáforo de Bares” es cosa de pocos minutos. En coche, claro. Arriba nos encontraremos con un imponente edificio en piedra y otro algo más pequeño a su izquierda. Hemos llegado a una antigua estación semafórica que a fines del siglo XIX servía como puesto de observación militar y centro meteorológico. Su función era la de comunicarse con los barcos que navegaban por la zona mediante señales con banderas. Estuvo en servicio hasta finales de los años sesenta y hoy el magnífico conjunto se ha reconvertido en un acogedor hotel de naturaleza.

dscn2675Panorámica de la ría de O Barqueiro

Mi consejo es que si queremos tener las mejores vistas de toda la ría de O Barqueiro, entonces tenemos que llegar hasta este punto. Nadie se sentirá defraudado. Desde los jardines del hotel también dispondremos de una panorámica sobre el cabo Estaca de Bares realmente espléndida. Preparad vuestras cámaras de fotos y teléfonos inteligentes.

dscn2677Punta Estaca de Bares desde la estación semafórica

A estas alturas de post os preguntaréis, ¿y dónde están los vikingos del título?

Unas líneas más atrás mencionaba la villa de O Vicedo, en la ribera oriental de nuestra ría. La pequeña población lucense pasaría inadvertida para estudiosos de los pueblos nórdicos originarios de Escandinavia y arqueólogos en general sino fuera porque aquí, en la zona de O Vicedo, se han encontrado restos de un primitivo asentamiento vikingo. De todos es conocido el carácter aterrador que se gastaban los vikingos hace más de diez siglos con sus sangrientas incursiones, saqueos y pillajes más allá de sus habituales moradas, en latitudes nórdicas del continente europeo.

dscn2656O Vicedo, al fondo de la imagen

Y en esas estábamos cuando los temerarios vikingos pusieron los ojos en este cautivador recodo del Cantábrico ibérico. El asentamiento estaría ubicado en el yacimiento arqueológico deOs Moutillós“, un promontorio sobre la playa vicedense de San Román. ¿Os animáis a seguir sus huellas? 🙂

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