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Apertura de aeropuertos con nula actividad. Inauguración de rutas aéreas que apenas cubren unas pocas decenas de kilómetros… Los modernos medios de transporte público protagonizan el los últimos tiempos noticias cuanto menos controvertidas y algo disparatadas. Hoy le toca turno al mundo del ferrocarril, mi favorito con diferencia.

Nos situamos una vez más para entrar en contexto. Otero de Sanabria, pedanía de veintiséis habitantes en el noroeste de la provincia de Zamora, en la comunidad autónoma de Castilla y León, España. Estamos en mitad de un páramo inhóspito a unos 350 kilómetros de Madrid, la capital del país. No hay bares, farmacias, supermercados, centro de salud o espacios infantiles para que jueguen los niños porque sencillamente no hay niños. Solo un estanco que abre de vez en cuando porque el dueño se dedica a repartir víveres de primera necesidad con su furgoneta.

Apenas un puñado de casas reformadas destacan entre tanta decadencia urbanística, pero huelen a turismo rural y por tanto a posible retiro espiritual y temporal de unos pocos urbanitas que huyen de la contaminación y el estrés de sus ciudades. Y para ello, por comodidad e independencia, llegan hasta este retirado lugar en sus propios vehículos.

comarca-de-sanabriaComarca de Sanabria en el noroeste de España

Pues bien. Otero de Sanabria va a contar antes de 2018 con una estación de tren; pero atención, no una estación cualquiera para un tren cualquiera, porque aquí, en este perdido rincón del noroeste peninsular, el tren de Alta Velocidad Española, conocido como AVE por sus siglas, tendrá una parada en la línea que va a unir en los próximos años Madrid con Galicia. Un privilegio que poquísimos y minúsculos núcleos de población abandonandos por los poderes públicos a su suerte, y donde el tiempo se ha detenido de manera despiadada, pueden llegar a disfrutar.

Algunos alcaldes de la comarca donde se ubica nuestra pequeña pedanía, como el regidor de Puebla de Sanabria, la cercana capital comarcal, defienden la construcción de la estación del AVE en Otero de Sanabria y que el tren pare allí. El alcalde argumenta que el turismo rural está en auge y que toda la zona vive y sobrevive de este tipo de turismo. Con la llegada del tren llegarían los turistas y con ellos se revitalizaría toda la comarca, deduce el jefe de la alcaldía.

El argumento parece plausible pero, ¿sinceramente van a viajar en AVE posibles pasajeros que hayan alquilado un alojamiento rural en esta deprimida comarca del noroeste español para pasar allí un fin de semana? ¿Se instalarán en la zona franquicias de comida rápida, alquiler de vehículos o distribución de alimentos con la llegada del AVE?. Preguntas con dubitativa respuesta.

Es fácil imaginar -léase con ironía- las colas de pasajeros que pronto purularán por las dependencias y andenes de la nueva estación del AVE, un moderno apeadero presupuestado en más de cuatro millones de euros, arrastrando equipajes y billetes en mano prestos para embarcar en el siguiente tren de alta velocidad que se detenga en tan diminuto pueblecito zamorano.

aveTren AVE español

Cuando se diseña una línea ferroviaria operada con trenes de alta velocidad, lo habitual es que se construyan un número muy limitado de estaciones que sirvan de parada para esta clase tan peculiar de trenes. Así, y con la ayuda adicional de una potente velocidad punta, se consigue reducir de manera drástica el tiempo total de viaje. Y lo normal, además, es que las estaciones se levanten en núcleos importantes de población para que el flujo de pasajeros hacia este tipo de tren sea mayor e incesante. En definitiva para intentar que sea rentable.

En el caso español, y aún cumpliendo con estas premisas, la afección por parte de la población hacia la alta velocidad ferroviaria suele quedarse corta. No parece pues que construir una estación en un diminuto pueblecito vaya a tener una respuesta satisfactoria por parte de potenciales viajeros del AVE.

Siempre defenderé la existencia del tren y todas las inversiones públicas que se realicen al objeto de acercar lugares y personas desperdigadas por el mapa, utilizando para ello este maravilloso medio de transporte. Todo el mundo debiera tener derecho de acceso al ferrocarril, pero un ferrocarril más convencional, lo que no significa más obsoleto; de altas prestaciones, más práctico y económico, al alcance de la mayoría de la población.

Un tren de alta velocidad, con sus singulares características y elevado precio del billete, realizando una parada en una zona tan despoblada, como Otero de Sanabria, parece algo exagerado y no se vislumbra como la solución más idónea para redimir a esta deprimida comarca zamorana. El Estado debiera centrar su esfuerzo inversor en un ferrocarril más sostenible, moderno y rentable, potenciando todavía más los trenes “Alvia” del operador público Renfe y recuperando líneas regionales para vertebrar el territorio. Evitar el fracaso económico y social derivado de una pésima planificación de infraestructuras públicas destinadas al transporte de pasajeros. Ése debiera ser el objetivo.

alvia-renfe-serie-120Alvia (serie 120) de Renfe. Foto Wikipedia Commons

El de Otero podría ser un caso con futuro similar a otro en la geografía española: Tardienta, en la provincia de Huesca, comunidad autónoma de Aragón. En el momento presente Tardienta ostenta el dudoso honor de ser el municipio español más pequeño -apenas un millar de habitantes- donde tiene parada diaria un tren de alta velocidad, en concreto de la línea Madrid-Huesca. De media, cada jornada, un pasajero se sube a ese tren en la estación de Tardienta.

La polémica está servida.

Fotos tren AVE y comarca de Sanabria vía Pixabay.com

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