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A nadie se le escapa que este país llamado España ha evolucionado de manera más que notable en las últimas décadas. Las infraestructuras en comunicaciones y transporte han ayudado de manera decisiva a alcanzar cotas relevantes de progreso y desarrollo. Ahí tenemos kilómetros de nuevas autopistas y autovías, kilómetros de nuevas vías férreas, muchas de alta velocidad, con modernas estaciones –algunas controvertidas-, y también aeropuertos… demasiados aeropuertos sin embargo para el tamaño real de una nación como España que supera por poco el medio millón de km2. Unas veinte veces más pequeña que Estados Unidos, Canadá o China, por citar algunos ejemplos.

Recientemenete Aena, el gestor público aeroportuario español, ha dado a conocer las cifras y estadísticas de usuarios que han pasado por todos y cada uno de los cuarenta y ocho aeródromos que gestiona en territorio patrio. Repito la cifra: 48; casi medio centenar para un país más pequeño, por ejemplo, que su vecino del norte, Francia, donde operan una treintena de aeropuertos, tanto en territorio continental como de ultramar.

T-4Terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas

Volviendo a los números. Durante el año 2016 el “Adolfo Suárez-Madrid Barajas” fue el aeropuerto español que más tráfico de pasajeros soportó en sus instalaciones. Casi cincuenta millones y medio de viajeros pisaron en algún momento del año alguna de las cuatro terminales del aeródromo de la capital.

El aeropuerto de Madrid es la cara positiva, y lógica pues hablamos de la capital del Reino. En el otro extremo se situa el pequeño aeropuerto de Huesca, en el norte de la comunidad autónoma de Aragón, a las puertas de los espectaculares picos nevados de los Pirineos y sus espléndidas estaciones de esquí.

El aeropuerto de Huesca-Pirineos, ubicado a escasos 10 kilómetros de Huesca capital, entró en servicio en 2007 para, precisamente, canalizar el teórico flujo de viajeros que buscarían en la blanca nieve y los verdes valles pirenaicos su principal motivo para realizar una escapada a la zona. Los cálculos iniciales, que preveían unos 160 mil pasajeros al año, fueron erróneos y el resultado real en la práctica, un rotundo fiasco.

aeropuerto_de_huesca-pirineos_espana           Vista aérea del aeropuerto Huesca-Pirineos

(Foto vía Wikipedia Commons. Autor: Green eyed boy)

El año pasado solo 95 “intrépidos y osados” viajeros se dejaron seducir por la pequeña y moderna terminal oscense. Demoledor para Aena que ha desembolsado más de 30 millones de euros en concepto de mantenimiento desde que el aeropuerto fue inaugurado; a lo que hay que añadir los 40 millones que costó su construcción. Ruinoso.

Las estaciones de esquí del Pirineo aragonés, sin embargo, continuaron recibiendo a sus incondicionales visitantes, que a su vez disfrutaron de unas magníficas instalaciones y de la nieve. La clave del asunto está en que la mayor parte de esos visitantes optó por acudir hasta allí en otros medios de transporte. Huesca-Pirineos como reclamo, a más de cien kilómetros de las pistas de esquí, sencillamente no funcionó y languidece sin remedio.

El de Huesca nos devuelve a la premisa inicial de este post: demasiados aeropuertos en proporción a la superficie de un país como España donde conviven una óptima y amplia red de carreteras con un ferrocarril que, aunque no exento de problemas, está en expansión, centrado sobre todo en la alta velocidad. Suficiente en principio para satisfacer las necesidades de una población que no tiene ante sí distancias estratosféricas que salvar cuando se desplaza de un punto a otro del país. Competencia muy seria, en definitiva, para el avión.

panticosa-huescaPanticosa, en pleno Pirineo oscense

La existencia de un número desproporcionado de aeropuertos en un territorio relativamente reducido como es el español pone en peligro la rentabilidad de muchos de ellos. Lo contrario de Estados Unidos, Canadá o China, con un tamaño considerablemente mayor. Aquí en España únicamente los aeródromos más periféricos, ubicados en el entorno de ciudades de importancia, además de Madrid y Barcelona por razones obvias, son los que pueden tener más cartas para su supervivencia. El resto siempre estarán condenados a coquetear con los números rojos… y la soledad.

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