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Monumental, antigua, elegante… son algunos de los epítetos con los que podríamos adular a esta elegante villa lucense situada en la ría que lleva su mismo nombre. Viveiro, como así se llama, conjuga un rico patrimonio medieval enjaulado en un bellísimo casco histórico con un paraje natural incomparable de bosques, miradores, cascadas, arenales… y la inigualable ría que se abre al mar Cantábrico. Todo incrustado en la comarca de “A Mariña“, en la desembocadura del río Landro, al norte de la provincia de Lugo, en Galicia, España.

Vista general de la ría de Viveiro desde el monte San Roque

Vista general de la ría de Viveiro desde el monte San Roque

Viveiro es, además de elegancia, tradición. Solo hay que darse un sosegado paseo por su centro antiguo para embobarse de un aire medieval que desprenden plazoletas y estrechas callecitas peatonales bautizadas con nombres de oficios que evocan el pasado gremial de la población: carpinteros, curtidores, herreros, zapateros… Aquí encontraremos iglesias románicas, conventos, capillas y antiguas casonas señoriales blasonadas que dieron techo y cobijo a familias de alto linaje, compartiendo tabique con edificios acicalados con las tradicionales galerías acristaladas tan típicas en esta parte del país.

Fachadas ilustres en Viveiro

Fachadas ilustres en Viveiro

Cualquier recorrido para explorar el Viveiro más tradicional debería empezar por la extraordinaria puerta de Carlos V, una de las tres que se conservan de la muralla que envolvía a todo el casco histórico de Viveiro; justo al inicio -o final, según se mire- del maravilloso puente medieval sobre el Landro, que fue sucesivamente ampliado en los siglos XV, XVI y XVIII.

Puente medieval sobre el río Landro

Puente medieval sobre el río Landro

Puerta de Carlos V

Puerta de Carlos V

Pasando por debajo del arco de la puerta de Carlos V alcanzaremos en pocos metros la plaza Mayor; preciosa en tres de sus lados y menos favorecida en el que acoge al nuevo ayuntamiento de la ciudad. Y es que a veces lo antiguo y lo moderno definitivamente no casan bien.

Ascendiendo por empinadas pero encantadoras callejuelas llegaremos al conjunto monumental de Santa María, con su iglesia románica del siglo XII, de planta basilical y tres naves separadas por columnas de gran altura. Las dos torres, la de las campanas, una, del s.XVIII, y la del reloj, la otra, del s.XIX, recortan de manera impecable el cielo de Viveiro.

Plaza Mayor

Plaza Mayor

Conjunto Monumental de Santa María

Conjunto Monumental de Santa María

Fuera de la iglesia, casi tocando con la mano, se situa el Convento de las Concepcionistas, con una particularidad en su entrada. Allí existe desde 1925 una réplica exacta -a escala- de la gruta de Lourdes, con la imagen -también a escala- de la Virgen de Francia, veneradísima por parte de los locales.

Y ya puestos en harina eclesiástica, un consejo: no dejéis de visitar la iglesia Parroquial de Santiago en San Francisco antes de abandonar Viveiro, muy cerca de la plaza Mayor. Sencillamente soberbia.

Iglesia Parroquial de Santiago en San Francisco

Iglesia Parroquial de Santiago en San Francisco

Convento de las Concepcionistas

Convento de las Concepcionistas   

Gruta de la Virgen de Francia

Gruta de la Virgen de Francia

Más arriba ya nos hacíamos eco del sorprendente entorno natural que rodea a Viveiro. No hay que irse lejos para admirar desde las alturas, y en toda su grandeza, el curso del Landro, la ría y las montañas que sirven de acogedor decorado a la pequeña villa medieval. Justo a poniente de ésta se eleva el monte San Roque y allí, a 357 metros de altura, está el mirador del mismo nombre, con una recoleta ermita que hace las veces de vigía espiritual para quien se acerca, bien a pie, bien en bicicleta, bien en coche, hasta esta atalaya natural que nos regalará unas insuperables vistas de toda el área de la ría.

Nota: esta entrada es la última que se publica por un tiempo. Motivos familiares impiden actualizar el blog con normalidad. Espero seguir contando con vosotr@s. Gracias a tod@s.

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