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No. Australia y Europa no han experimentado ninguna suerte de deriva continental a través del océano que las haya aproximado de repente entre sí. En el mundo actual las distancias se miden más en tiempo que en longitud, y en ese aspecto encuentra su justificación el titular del post de hoy.

Veréis. La compañía australiana Qantas ha puesto a operar la ruta Perth-Londres y si todo ha ido bien, a la hora en que se publique esta entrada en el blog, hoy domingo 25 de marzo de 2018, un Boeing 787-9 Dreamliner” con capacidad para 236 pasajeros habrá invertido alrededor de diecisiete horas en cubrir los 14.498 kilómetros que separan ambas ciudades… en un solo salto, es decir, sin escalas. Se trata pues de un vuelo de larga, larguísima distancia, realizado en el menor tiempo posible al no existir paradas intermedias, lo que abre nuevas y rotundas oportunidades en el campo de la aviación comercial.

Perth, en la costa este de Australia. Foto vía Pixabay

Ya en febrero de 2017 otra aerolínea, Qatar Airways, había experimentado otro hito histórico al enlazar Doha, la capital del pequeño emirato situado en el Golfo Pérsico, con Auckland, en Nueva Zelanda. La distancia de esa ruta es ligeramente superior -14.535 kms-, por lo que no va a ser desbancada por la que acaba de inaugurar este domingo Qantas. Sin embargo, la trascendencia de la ruta que estamos dando a conocer hoy radica en que se trata de la primera vez que Australia y Europa quedan unidas de forma directa, y sin molestas escalas, por un avión comercial de pasajeros.

London Eye y el célebre Big Ben. Foto vía Pixabay

Mucho han cambiado las cosas, y el mundo, desde que en 1947 se inaugurara por Qantas la conocida como “Ruta Canguro“. Esta ruta aérea enlazaba la enorme isla continente con la capital británica en un interminable y agotador viaje que duraba cuatro días y nueve escalas intermedias. ¿Os lo imagináis? En 2018 sería impensable, casi una tomadura de pelo.

El avión elegido tampoco ha sido una casualidad precisamente. Un Boeing 787-9 Dreamliner. Se trata de una aeronave de tamaño medio y fuselaje ancho, con doble pasillo, que gasta un 20 por ciento menos de combustible, genera menos emisiones de CO2 y su impacto acústico es muy inferior al de otros artefactos voladores similares. Tal vez uno de los mejores candidatos para tamaña aventura.

Un Boeing 787 aproximándose al aeropuerto londinense de Heathrow. Foto Wikipedia

Esta ruta histórica es la primera, pero a buen seguro no será la única con la que Qantas enlace ambos continentes. Paris y Frankfurt ya están en lista de espera para unirlas por aire con la lejana e indómita tierra de los caguros. Solo es cuestión de tiempo.

¡Felices vacaciones de Pascua a tod@s!… Si tenéis la suerte de poder pillarlas, como decimos acá en España 🙂