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Es un incomparable rincón, muy fotogénico él, a caballo entre Extremadura y Castilla y León. El agreste paisaje que caracteriza a la comarca cacereña de Las Hurdes, cuando sus límites más orientales se dan la mano con la vecina provincia de Salamanca, esconde uno de los parajes naturales más bellos de esta parte de la Península Ibérica. Aquí, el río Alagón, que hace las veces de sinuosa frontera -por su curso- entre ambas comunidades autónomas, nos regala el conocido como “Meandro del Melero“.

Para llegar hasta este espléndido regalo de la naturaleza primero debemos tomar un camino señalizado de unos tres kilómetros, sin asfaltar en su mayor mayor parte, que tiene su punto de partida en el extremeño y hurdano, por pocos metros, pueblo de Riomalo de Abajo. Podemos hacer senderismo -mi opción más recomendable- o bien acercarnos en bicicleta, igualmente recomendable. La opción coche la dejaremos para los más vaguetes 🙂

Al término del camino alcanzaremos el “Mirador de La Antigua“. Estamos todavía en Extremadura, pero lo que se nos ofrece ante nuestros ojos, el meandro propiamente dicho, está en territorio castellano leonés. Bueno, a medias podríamos decir. Caprichos, en cualquier caso, de la división territorial en provincias que se produjo en la España del primer tercio del siglo XIX.

Desde el mirador quedaremos absolutamente seducidos por esa belleza caprichosa que el río ha labrado en su discurrir por el suelo del terreno. Si llegamos en época de lluvias, primavera u otoño, la visión puede ser verdaderamente hermosa y cautivadora, aderezada además por la calma y tranquilidad que (casi siempre) presiden este poético lugar…

Accesos a Riomalo de Abajo

Desde Extremadura por la autonómica EX-204. Desde Salamanca, por la provincial SA-225

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