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Ocurrió durante el pasado mes de mayo y nos hemos enterado muy recientemente.

Una joven francesa de nombre Cedella Roman, 19 años, se encontraba en la localidad canadiense de White Rock visitando a su madre residente en el país; una población localizada en el extremo oeste del mapa de Canadá, a unos 45 kilómetros de Vancouver, en la provincia de British Columbia -BC-, al borde de la frontera con los Estados Unidos.

Nuestra protagonista se dispuso de buena y apetecible mañana para salir a correr por las inmediaciones de la población costera. Hacía “footing” al borde de la famosa playa de White Rock pero ante la súbita, para ella, subida de la marea decidió adentrase en tierra firme. Hasta ahí una decisión bastante lógica y razonable. Pero los problemas solo acababan de comenzar para Cedella.

Mapa con la localización de White Rock en Canadá, BC

Sin darse cuenta la joven corredora se había adentrado en territorio estadounidense y un par de agentes de inmigración rápido le dieron el alto y pidieron la correspondiente documentación. Lo último que pensó la buena de Cedella antes de salir de su casa aquel día para correr un rato por la playa es que iba a necesitar el pasaporte. Es decir, lo había dejado en casa. Obvio. Pues craso error amig@s.

A partir de ese instante empezó su particular calvario consecuencia de la penosa e injusta política migratoria de tolerancia cero que en los últimos tiempos está llevando a cabo la administración del presidente Trump. La joven francesa intentó por todos los medios convencer a los agentes de que se había metido en territorio del estado norteamericano de Washington por pura casualidad y sin intención alguna de vulnerar cualquier ley federal. De nada sirvió.

El siguiente paso fue transferirla esposada y en un vehículo con rejas hasta un centro de detención al lado del aeropuerto de Tacoma, en Seattle; nada menos que a unos doscientos kilómetros al sur de la playa donde la joven había sido interceptada. Una situación verdaderamente surrealista.

Una vez allí, y aprovechando el célebre y cinematográfico derecho a hacer una llamada telefónica, la joven Cedella se puso en contacto con su madre quien pudo aportar a las autoridades de inmigración la visa en regla y el pasaporte de su hija. Con todo los estadounidenses no se fiaron y pidieron a Canadá que comprobase la autenticidad de los documentos de viaje de la joven francesa.

Playa y pier de White Rock en Canadá, BC

Como podemos imaginar tanta diligencia no se resuelve en cinco minutos por lo que Cedella Roman, quien había viajado a Cánada por motivos de familia y de paso para practicar su inglés, estuvo retenida la nada despreciable cifra de quince días hasta el 6 de junio, compartiendo celda y comida con decenas de inmigrantes.

Finalmente la joven fue liberada por Estados Unidos y tras el triste y absurdo episodio de “inmigración ilegal” protagonizado por ella, regresó consternada a Francia, su país de residencia.

Pero ahí no acaba la historia. Cedella Roman tiene, por el momento, prohibida su entrada en territorio estadounidense. Aviso para navegantes. O mejor. Aviso para corredores playeros.

Consejo para viajeros

Si os encontráis en los Estados Unidos, pasaporte y ESTA siempre encima amig@s.

Fotos Wikipedia. Dominio Público

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