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Lo he escrito en otros rincones de este blog. La capital austriaca es un auténtico muestrario de arquitectura; un referente arquitectónico en el más amplio sentido del término. Viena acoge grandiosos ejemplos en estilo gótico, barroco y sobre todo historicista, muy vinculados todos a la longeva familia de los Habsburgo.

Sin embargo con el tránsito del XIX al XX surgirán nuevas corrientes renovadoras que van a tener fuerte arraigo en otras partes del Viejo Continente y, naturalmente también aquí, en Austria. Me refiero al Art Nouveau en Bélgica y Francia, Jugendstil en Alemania y países nórdicos, Modern Style en el área de influencia anglosajona, Liberty o Floreale en Italia, Modernismo en España y Sezessionsstil más específicamente en Austria. Misma corriente, distintos nombres. Josef Maria Olbrich y Otto Wagner serán dos de los máximos exponentes de la Sezessionsstil en la vieja capital imperial.

Wiener Secessionsgebäude © Bwag/CC-BY-SA-4.0

El primero, Olbrich, marcó tendencia con un osado edificio construido en 1898, situado muy cerca de la Ringstrasse, a pocos metros del siempre atestado mercado vienés Naschmarkt. De él tomará su nombre la variante modernista austríaca. Es el Wiener Secessionsgebäude o Pabellón de la Secesión, el primer centro de exposiciones de arte moderno de toda Europa Central.

Iglesia de San Leopoldo © Bwag/CC-BY-SA-4.0

En cuanto al segundo, Otto Wagner, se le puede considerar el maestro de la arquitectura y decoración modernista que ha modelado el paisaje urbano vienés hasta prácticamente nuestros días. Trabajó sobre una variante geométrica del Art Nouveau dando lugar a estructuras que siguen un patrón simétrico, práctico y sobrio. En su legado nos ha dejado brillantes edificios como la Caja Postal de Ahorros, la Iglesia de San Leopoldo, en el distrito 14, y las estaciones, puentes y balaustradas del antiguo tren urbano –el Wiener Stadtbahn– que en la actualidad ocupan las líneas 4 y 6 del metro de Viena.

Estación Alser Strasse y viaducto de la línea U6 del metro vienés

Este post cierra la amplia cobertura que “La Mochila De Marco Polo” ha dado a la impecable capital de Austria. Descubrir lo que esconden tras de sí muros, calles, aceras, plazas, parques, iglesias, museos, palacios o cafés de esta irrepetible ciudad europea es lo que encontraréis con solo pinchar la etiqueta “Viena” del blog. Sentirse transportados en tiempo y lugar, además de acabar atrapados, como este bloguero, por esa atmósfera y belleza únicas que todo lo impregna en la vieja capital imperial, estará asegurado. O casi… Espero 🙂

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