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Es más que probable que lectores y lectoras de este blog dispongan de unos pocos días libres durante el próximo otoño debido a que, de manera premeditada, dejan aparcadas para entonces algunas jornadas a costa de privarse de ellas durante las vacaciones de verano. Una época que, por lo general, muchos viajeros aprovechan para realizar una escapada rápida a alguna ciudad europea, lo que viene en llamarse una “City Break”. Los bajos precios que imperan en el mercado turístico del Viejo Continente tras el subidón estival atraen cada vez a más viajeros que se lanzan a cubrir este nicho otoñal en alza; una manera de revitalizar el trasiego de personas y equipajes a lo largo y ancho de las fronteras europeas en la recta final del año.

Catedral de Vilnius, la capital de Lituania

Una agencia de viajes, Travel Supermarket, ha reunido una serie de datos para terminar concluyendo que este próximo otoño una ciudad europea de la antigua órbita soviética se va a convertir en destino irresistible para una corta escapada debido a sus bajos precios. Esa ciudad es la capital de Lituania, Vilnius.

Es más. Para ayudar a crear ese gusanillo que inevitablemente nos enganche y lleve hasta esta bella capital de una de las tres repúblicas bálticas, las empresas turísticas de Vilnius califican ya a la ciudad como el “punto G de Europa”. En un golpe de efectividad han creado un eslogan que reza: “Nadie sabe dónde está, pero cuando lo encuentras, es increíble”. Y es que a pesar de que en los últimos años Lituania, Letonia y Estonia, las tres exrepúblicas soviéticas del Báltico, reciben a más visitantes, lo cierto es que el desconocimiento que se tiene en el otro extremo de Europa de estos tres pequeños países es bastante palmario.

Calle Gedimino, en el centro histórico de Vilnius

Vilnius, como también Riga y Tallin, las capitales de Letonia y Estonia respectivamente, atraen, y mucho, con su espléndido patrimonio monumental e histórico, por más que la huella de su pasado soviético todavía sea palpable en ellas.

La capital de Lituania ofrece un bellísimo y pulcro casco antiguo donde el barroco campa a sus anchas y se compagina armoniosamente con una cuidada oferta cultural que hará las delicias de quien se acerque hasta ella. Además su coste de vida, muy asequible para los europeos occidentales, ayuda a que una corta estancia, una “City Break”, sea algo más que una encantadora y atractiva escapada otoñal en la Europa del Este…

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