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Tal vez tú, lector o lectora de este blog, hayas realizado en algún momento de tu vida el introspectivo y terapéutico Camino de Santiago, total o parcialmente, por alguna de sus variantes habituales dentro de territorio español, ya sea el Camino Francés, el Portugués, del Norte -a través de la cornisa cantábrica-, el que se solapa con la Ruta de la Plata desde el sur de España… En definitiva distintos itinerarios, aptos para peregrinos de todo pelaje y condición, cuyo objetivo final siempre es el mismo: alcanzar la última morada del apóstol Santiago en la incomparable ciudad gallega de Santiago de Compostela.

La concha del “Camino”

Dicho lo anterior, la ruta más o menos oficial por ser la principal puerta de entrada desde Europa para lograr la ansiada meta compostelana es el Camino Francés; ése que nace en el pueblito de Roncesvalles, en el Pirineo navarro, y a lo largo de setecientos noventa kilómetros nos lleva hasta nuestro piadoso destino en la húmeda y mágica Galicia.

Y puestos entonces sobre el camino Francés, a 562 kilómetros de Santiago de Compostela se encuentra uno de los puntos más reveladores de toda la ruta Jacobea. Estamos en la Comunidad Autónoma de La Rioja, en su parte más occidental -conocida como Rioja Alta-, y sobre una gran planicie, antesala de la cercana Sierra de la Demanda, una magnífica torre de aire catedralicio recorta el horizonte. Es la señal. Estamos a punto de entrar en Santo Domingo de la Calzada.

Santo Domingo de la Calzada, La Rioja

El origen de la calceatense Santo Domingo se debe a su fundador, Domingo García, ejemplo de eremita de la época y natural de Viloria, en la vecina provincia de Burgos, quien en la segunda mitad del siglo XI y muy comprometido con el Camino de Santiago, puso en marcha en este lugar un albergue y hospital para peregrinos y construyó un puente para salvar las aguas del río Oja que facilitara el paso por la zona a los sufridos caminantes compostelanos.

La cosa no acabó ahí pues levantó una iglesia, construyó un pozo y desvió el tradicional camino de peregrinaje sobre la antigua calzada romana entre Logroño y Burgos, muy dificultosa para los peregrinos, a una nueva construida en piedra entre Nájera y Redecilla del Camino. De esta manera el Camino de Santiago redirigió su paso hacia la villa fundada por el santo y de ahí le sobreviene a la misma el sobrenombre de “la Calzada“. Todo lo cual contribuyó de manera notable a que el pequeño burgo se convirtiera con el paso del tiempo en un importantísimo núcleo religioso y económico, sobre todo a partir de la Baja Edad Media.

A los orígenes le sigue un milagro, o tal vez leyenda. Quién sabe. No es el único que se le atribuye al santo, pero sí el más popular y conocido. Se cuenta que Santo Domingo intercedió con su gracia en el siglo XIV para demostrar la inocencia de un peregrino alemán acusado de un robo que no había cometido y condenado a muerte.

Una vez ahorcado, sus padres, también peregrinos, se acercaron al lecho de muerte de su hijo y para asombro de padre y madre, le encontraron vivo. Éste les sorprendió con una increible revelación. Su vida había sido salvada por la gracia del santo. Cuando los padres le comunicaron el hecho al corregidor, el incrédulo funcionario real espetó a ambos progenitores que su hijo estaba tan vivo como el gallo y la gallina asados que estaba a punto de cenar. De repente las dos aves saltaron del plato, recuperaron las plumas y se pusieron a brincar y cacarear en un evidente alarde de vida. Desde entonces se mantienen en el interior de la catedral un gallo y una gallina, vivos, dentro de un gallinero en estilo gótico del s.XV. Parejo al milagroso acto hay un dicho local que reza: “En Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada“.

Calle Mayor en Santo Domingo de la Calzada

Situados convenientemente en origenes y milagros, lo siguiente es sumergirse intramuros para examinar el alcance de esta joya del Camino de Santiago; una joya rodeada por los restos de la vieja muralla del siglo XIV de la cual quedan pocos metros, algunos no muy bien conservados hay que decir, algún torreón y tres puertas de acceso. Puertas que nos llevarán sí o sí hasta la calle Mayor, el alma mater de Santo Domingo de la Calzada.

Su angosta anchura y algunas marcas con la tradicional concha nos recuerdan que pisamos auténtico suelo del viejo camino compostelano. Una calle tomada por gentes de toda procedencia que hacen suyas posadas, tiendas, tabernas y restaurantes por doquier para saciar sed y apetito.

Pero la calle Mayor también guarda celosa tesoros en forma de palacios, como el retocado palacio del Obispo Juan del Pino, conocido como “Casa Trastámara“, el edificio civil más antiguo de Santo Domingo de la Calzada, lugar donde vivió y murió Enrique II de Trastámara. Palacios que se codean con casonas blasonadas, como la Casa de Lorenzo de Tejada, del siglo XVII, un edificio civil cuya fachada en piedra de sillería y con balcones de espléndida rejería, se remata con un bello alero doble de canes tallados.

Casa Lorenzo de Tejada

Tampoco podemos olvidarnos de la Casa de la Cofradía de Santo Domingo -s.XVI-, que aloja el Albergue de Peregrinos desde 1968. El edificio, sede de la cofradía asistencial más antigua del Camino de Santiago y fundada en el siglo XI por el santo, tiene un patio donde se guardan aves de repuesto para el gallo y la gallina que viven de manera permanente en la catedral.

Albergue de Peregrinos en Santo Domingo de la Calzada

En el cruce de la calle Mayor con la de las Monjas se levanta el Monasterio de Nuestra Señora de la Anunciación. Se trata de una abadía cisterciense, hogar desde 1610 de un puñado de monjas de la orden del Cister, cuyo tesoro más preciado está en el altar mayor de la iglesia clasicista de nave única en forma de cruz latina: un retablo en estilo barroco riojano de mediados del XVIII con la imagen de Nuestra Señora de la Anunciación. En el monasterio los peregrinos encontrarán un albergue gratuito en la antigua Casa del Capellán.

Monasterio de Nuestra Señora de la Anunciación

La plaza del Santo se abre paso a mitad de recorrido de nuestra calle Mayor. Y de nuevo hay que detenerse. Nuestra mirada se fijará en lo más granado de la ciudad: la Ermita de la Virgen de la Plaza, donde se guarda la talla de la patrona de la ciudad, el Antiguo Hospital de Peregrinos, construido por el santo en el siglo XI -la versión actual es del s.XV-, y que estuvo operativo hasta 1840 cuando se trasladó al Convento de San Francisco. En la actualidad es un Parador Nacional de Turismo. La Torre exenta y la Catedral de Santo Domingo completan la pequeña plaza.

Ermita de la Virgen de la Plaza

La bellísima y barroca Torre exenta es, además de la más alta de La Rioja, uno de esos escasos ejemplos en España de torre separada del cuerpo principal de la catedral. La que nos ocupa es del siglo XVIII y se decidió su construcción alejada unos pocos metros del edificio catedralicio debido al subsuelo arenoso y, según la leyenda, los cimientos se rellenaron con cuernos de ciervos y vacas de la comarca.

La contigua catedral de Santo Domingo de la Calzada en plena plaza del Santo merece por sí sola una inexcusable visita. Esta catedral lo es titularmente desde 1232 y además de cobijar los huesos de Santo Domingo en un sepulcro situado en el brazo del crucero, también es la residencia habitual del gallo y gallina que representan el milagro del Camino de Santiago. Como buen ejemplo de iglesia de peregrinación, su planta tiene forma de cruz latina con tres naves, capillas entre los contrafuertes, doble crucero y un claustro del siglo XIV.

Nota: Durante mi visita a la villa riojana la catedral se encontraba envuelta en lonas debido a unas obras de remodelación y mantenimiento en su fachada exterior. Por ese motivo hay ausencia de fotos en este post.

  Torre Exenta

Justo detrás de la recogida plaza del Santo tenemos la amplia Plaza de España, o plaza Mayor. Si la primera es el centro religioso y espiritual de la pequeña localidad riojana, la segunda vendría a ser el centro político, social y lúdico de la misma, con su elegante ayuntamiento, un edificio barroco del siglo XVIII con acogedores soportales, construido sobre una antigua puerta medieval dado que la plaza surgió en el s.XIV con la aparición de la muralla.

La de España hizo las veces de plaza de mercado, de toros, almacenamiento de grano… Malhechores y gentes de dudosa reputación acabaron con sus huesos en la Cárcel Real, en los bajos del actual edificio del Corregimiento de Rioja, en el lado oriental de la plaza.

Plaza de España, con el ayuntamiento (izda) y Corregimiento de Rioja (dcha)

Santo Domingo de la Calzada rezuma y presume de edificios religiosos en forma de iglesias, ermitas y conventos, además de la catedral. No deberiamos, entonces, abandonar la ciudad sin visitar el herreriano Convento de San Francisco, con su magnífico retablo mayor de inicios del siglo XVII. Una parte de este complejo conventual está destinado a taller diocesano de restauración de obras de arte, otra a hospital y una tercera a Parador de Turismo.

Convento de San FranciscoMonumento al Peregrino

Justo frente al convento no pasa desapercibido el Monumento al Peregrino. En una ciudad que nació y tiene su razón de ser en la figura del peregrino y del Camino de Santiago, no podía faltar este paticular homenaje a ambos, obra del escultor de la tierra, Vicente Ochoa. Porque Santo Domingo de la Calzada representa para cualquier peregrino, sea cual sea su creencia religiosa, eso, un ineludible alto en el Camino.

Oficina de Turismo: Edificio Centro de Interpretación del Camino de Santiago en la Calle mayor, 33

+INFO en la web de turismo de La Rioja