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Los humanos somos seres de naturaleza errática. Está en nuestros genes. Los animales también cometen errores, pero la diferencia es que ellos carecen de criterio y conciencia para valorar el efecto maligno o benévolo de sus acciones. Un instagramer turco, de nombre Atuk Apil, tuvo hace pocas semanas la desafortunada idea de subir una foto totalmente inapropiada en su cuenta de la famosa red social. Poco después la retiró y pidió disculpas. Pero el daño moral estaba hecho y la polémica, desatada.

Atuk es viajero y desde el año 2016 hace lo que muchos viajeros hacen –hacemos- cada vez que salimos por ahí fuera. Tomamos fotos con nuestros teléfonos móviles y casi de manera inmediata las compartimos con el resto del mundo vía redes sociales. La divergencia está en que nuestro instagramer otomano siempre viaja con un compañero digamos, muy peculiar: un patito de goma que protagoniza, sirviendo como modelo, la mayor parte de las fotos subidas a su cuenta de Instagram.

La foto de la discordia publicada en Instagram y ya retirada

Recientemente el instagramer visitó Polonia y se desplazó hasta la localidad sureña de Oświęcim, en cuyo término se encuentra el tristemente famoso campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, levantado durante la ocupación nazi, de ahí su nombre en alemán. Y claro, no pudo resistir la tentación de fotografiar a su mediático patito delante de la Puerta de la Muerte, por donde accedían los trenes cargados, como si de ganado se tratara, de seres humanos deportados durante la Segunda Guerra Mundial desde distintos puntos de Europa y cuyo horrible final dentro de aquel espantoso lugar, todos (o casi todos) conocemos (o deberíamos conocer). La foto se hizo viral de forma instantánea…y las reacciones también.

El escarnio en las redes provocó que Atuk Apil retirara poco después la foto ante el aluvión de reproches que se le vino encima. “Mis sinceras disculpas por el inconveniente a todas las personas que se hayan sentido ofendidas“, señalaba en internet el compungido viajero ante las dimensiones que la polémica, generada por su foto, estaba adquiriendo.

Puerta de la Muerte en Auschwitz II

Nadie –yo tampoco- pone en duda la sinceridad expresada por Atuk tras su desafortunada actuación; sin embargo él conocía perfectamente el significado y la trascendencia del lugar que estaba visitando dado que su publicación venía aderezada con información detallada sobre el campo de exterminio, lo que allí ocurrió y su papel clave, en definitiva, para alcanzar la conocida como “solución final de la cuestión judía” -Endlösung der Judenfrage- planificada por los nazis; la eliminación sistemática de toda la población judía europea.

Banalizar con ciertos temas, aunque sea sin ofensa aparente, no exculpa de cierta responsabilidad, cuanto menos moral, ante una acción inapropiada e irrespetuosa. Hoy día, en el mismo sitio, proliferan sin recato los selfies sonrientes de quienes visitan un lugar que recordemos, se llevó por delante la vida de alrededor de un millón cien mil personas, la inmensa mayoría –en torno a un 90%- judíos.

Judíos húngaros llegando a Auschwitz-Birkenau en mayo/junio de 1944. DOMINIO PúBLICO

Junto a ellos, prisioneros políticos polacos, prisioneros de guerra soviéticos, gitanos, testigos de Jehová, homosexuales y hasta un millar de republicanos españoles, fueron calcinados, todos, entre mayo de 1940 y enero de 1945, cuando el atroz centro de exterminio de Auschwitz-Birkenau, con sus dos campos, fue liberado por el Ejército Rojo soviético en su avance hacía Berlín, la capital del III Reich.

Tampoco sorprende tan desatinada forma de actuar. Hay quien, de manera testaruda y sin conocimiento, se abona a las teorías negacionistas señalando que el Holocausto fue el resultado de una colosal manipulación de los ejércitos aliados para justificar, poco menos, la devastación que provocaron en suelo alemán para terminar de una vez con el Führer y repartirse después el territorio de Alemania entre las cuatro potencias aliadas. Este es el triste efecto secundario del mundo cibernético que nos ha tocado vivir, donde los fakes –bulos- campan sin control y sin pudor entre gente que obstinadamente presenta un encefalograma plano.