BERLÍN EN 48 HORAS

Lo confieso. Soy un enamorado de Berlín. He visitado la capital alemana en numerosas ocasiones y cada vez me engancha más. Lo que viene a continuación es una guia básica para descubrir y adentrase en esta ciudad única por su carácter abierto, multicultural y alternativo. A pesar de su turbulenta historia contemporánea, hoy la vieja capital del III Reich se ofrece al visitante con su cara más amable e invita a conocerla. Su oferta cultural y de ocio es única en Europa. Su arquitectura más reciente está en la vanguardia de lo más creativo e innovador. Y la arquitectura resurgida tras las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, en una ciudad dividida por los Aliados, nos transporta a dos formas muy distintas de concebir la vida y el mundo. El carácter algo cáustico de los berlineses no impide, sin embargo, que el trato con el foráneo sea correcto. Berlín no deja indiferente a nadie… Como proclamara el presidente J.F. Kennedy durante su histórica visita al Berlín aislado en junio de 1963, en plena Guerra Fría: “Ich bin ein berliner”, yo soy berlinés. Lo suscribo.

berlín-bernauer strasse  El bloguero en Berlín                                                

“BERLÍN EN 48 HORAS”

LLEGADA Y ALOJAMIENTO

Berlín cuenta en la actualidad con dos aeropuertos internacionales. Si llegas al aeropuerto “Tegel”, desde allí dispones del autobús nº 109 que te llevará directamente a la céntrica estación del Zoo. También hay servicios express de autobús que conectan este aeropuerto con la ciudad, sin paradas, y tienen el distintivo TXL, pero son más caros.

Hay que tener presente que en Tegel no hay metro. Si llegas al otro aeropuerto, “Schönefeld”, puedes tomar el S-Bahn, línea S9, que te trasladará desde la terminal hasta la Hauptbanhof, la nueva y moderna estación central de ferrocarril de Berlín, a orillas del río Spree, muy cerca del Reichstag -Parlamento- y de la nueva Cancillería, la sede del Gobierno federal y residencia de la actual Canciller, Angela Merkel.

berlín16Hauptbanhof

Para el año 2014 estaba prevista la inauguración del nuevo aeropuerto internacional Berlín-BrandeburgoWilly Brandt”. Sin embargo problemas surgidos por la mala planificación, dirección y ejecución de las obras están retrasando de forma reiterada la tan esperada entrada en servicio del nuevo aeropuerto. Las últimas estimaciones hablan de 2017 ó 2018 como fecha para inaugurarlo.

El futuro Flughafen Berlin-Brandenburg “Willy Brandt” se encuentra en los aledaños del actual Schönefeld, de hecho va a absorber parte de sus instalaciones. Desde el momento en que se produzca su entrada en servicio se prevé desviar todo el tráfico aéreo a este nuevo emplazamiento, por lo que es posible que Tegel acabe desapareciendo. [Este dato se actualizará en el blog cuando se produzca la inauguración oficial del nuevo aeropuerto].

berlín19Hotel Adlon, elegante pero prohibitivo

Para pasar la noche disponemos de numerosos hostels económicos repartidos por toda la ciudad. Si no eres de la fórmula “albergue” recomiendo alojarse, por ejemplo, en hoteles que tienen precios razonables en la zona próxima a la estación del Zoo, en la Kantstrasse y Savigny Platz, o en los alrededores de la Stuttgarter Platz, cerca de la estación del S-Bahn de Charlottenburg.

Pero en general Berlín es una ciudad que cuenta con una gran oferta de camas disponibles, así que encontrar alojamiento no supone problema alguno. El abanico de precios es muy amplio, por lo que se ajusta a cualquier bolsillo. Únicamente durante la Berlinale, el aclamado festival de cine que se celebra a mediados de febrero, o durante la concurrida feria de turismo –ITB– que tiene lugar en el mes de marzo, puede existir algún problema para encontrar habitación, por lo que se recomienda reservar antes si tienes previsto venir en esas fechas.

MOVIÉNDOSE DENTRO DE LA CIUDAD

berlín13U-Bahn

Un par de días no son mucho pero se pueden aprovechar bien. Para moverse en Berlín lo mejor es el transporte público. Puedes comprar cualquiera de los billetes combinados -la opción más recomendable- desde 24h hasta varios días, lo que te da derecho a utilizar el metro “U-Bahn“, el tren urbano “S-Bahn” (una especie de tren de cercanías que conecta con las ciudades de alrededor y que también discurre por el interior de Berlín), el tranvía, aunque sólo en el este de la ciudad (herencia comunista), o los autobuses urbanos. Atención a la línea 100 de estos últimos porque su recorrido da una vuelta completa a la ciudad pasando por los sitios más emblemáticos e interesantes. Existen diversas zonas tarifarias, pero no te compliques y escoge las zonas A/B para moverte principalmente por el centro.

Más detalles: si compras un billete sencillo sólo te servirá para dos horas desde el instante en que lo valides (ES OBLIGATORIO) en las máquinas amarillas instaladas en estaciones, paradas… Eso sí, durante esas dos horas puedes cambiar de medio las veces que quieras o te dé tiempo. No merece la pena esta fórmula porque el precio del billete sencillo es caro. Cuidado porque suele haber controles aleatorios de los títulos de transporte y realizado sin previo aviso por agentes que visten de paisano, a quienes le da lo mismo que seas extranjero o no hables alemán. Los he visto actuar y son bastante expeditivos. En conjunto, todo el sistema de transporte público berlinés es bastante bueno y eficiente.

CALLEJEANDO

berlín8   Palacio Charlottenburg

Casi todo lo importante para explorar en Berlín se encuentra en el distrito “Mitte”, Centro, en alemán. Básicamente y para poco tiempo, lo principal que hay que ver y visitar está situado aquí. Y dentro del Mitte destaca, sobre todo, la llamada “Isla de los Museos“, una isla que forma el río Spree a su paso por el centro y donde están ubicados los cinco museos (la ciudad tiene 170) más importantes de la capital alemana. Entre ellos uno: no te pierdas el Pergamón. Un viaje por otras civilizaciones y culturas: Mesopotamia, Grecia, Roma… Dentro podrás admirar el Altar de Zeus de la ciudad de Pérgamo o la Puerta del Mercado Romano de Mileto… Un viaje en el tiempo que merece la pena, y mucho.

Otro museo que se debiera visitar dentro de la Isla de los Museos si disponemos de tiempo es el “Neues Museum”, porque dentro aloja a una inquilina muy especial: el bellísimo busto de Nefertiti, la mítica reina egipcia. Durante toda la etapa de división de la ciudad el busto de Nefertiti estuvo expuesto en un coqueto palacio del oeste de Berlín, el Palacio de Charlottenburg, antigua residencia veraniega de los reyes prusianos. Desde allí volvió, en octubre de 2009, a su antigua ubicación en el Neues Museum y tras someter el edificio a un exhaustivo proceso de reconstrucción y rehabilitación, dado que había quedado muy dañado durante la Segunda Guerra Mundial.

berlín1  Puerta de Brandenburgo

Estando en Berlín acabarás pasando antes o después bajo la “Puerta de Brandenburgo”, una de las dieciocho puertas de acceso que tenía la ciudad en épocas pretéritas. Es el auténtico símbolo de la reunificación alemana y el más conocido fuera de Alemania. En la parte superior destaca la cuadriga a cuyas riendas está la diosa Victoria. Nada más pasar bajo sus arcos en dirección este comienza la “Pariser Platz”, donde se encuentra el mítico “Hotel Adlon”, el más lujoso y vip de la capital alemana.

A continuación, frente a nosotros, el gran bulevar berlinés: “Unter den Linden“, literalmente “Bajo los Tilos”. Una hermosa y elegante avenida que conecta la Puerta de Brandenburgo con Alexander Platz, el centro del antiguo Berlín comunista. Recorrer esta avenida de casi kilómetro y medio es una delicia para los sentidos. Quedarás impresionado ante bellos edificios barrocos y neoclásicos del siglo XVIII que han sido restaurados tras cuarenta años de dejadez y abandono comunista.

Uno de los primeros edificios que verás al enfilar la avenida, a tu derecha, es precisamente la embajada rusa. Los soviéticos, como potencia ocupante del distrito Mitte tras la Segunda Guerra Mundial, limpiaron de escombros la derruida avenida y plantaron de nuevo los tilos. A continuación levantaron su imponente embajada, en el más puro estilo estalinista, y en el mismo lugar donde había estado la legación diplomática antes de la guerra. Para ello no escatimaron medios ni dinero. Se trajeron incluso bloques de piedra de la vieja Cancillería del Reich que había ocupado Hitler, no lejos de allí, hasta el final de la contienda mundial.

berlín4Unter den Linden 

Continuando con el paseo, siempre en dirección este, pasarás por delante de la Universidad Humboldt, donde estudió Carlos Marx, la Biblioteca Nacional, el Museo de Historia Alemán y otro bello edificio: la “Staatsoper”, la sede de la Ópera Estatal alemana. La Unter den Linden termina justo en el primero de los dos puentes que atraviesan la Isla de los Museos. Aquí, a parte de los cinco museos que mencioné antes, se encuentra la “Berliner Dom”, la catedral protestante (hay otra católica en una plaza adyacente a la Unter den Linden) donde reposan los restos de los miembros de la famosa dinastía de los Hohenzollern.

Al salir de la catedral (se paga para entrar) llegarás al segundo puente encima del río y al terminar de cruzarlo, justo debajo, a la izquierda de tu sentido de marcha, se encuentra el “Museo de la DDR”, un lugar perfecto para adentrarse en lo que fue la antigua República Democrática Alemana. Visítalo si puedes. Te sorprenderá.

La Unter den Linden es un testigo privilegiado de la historia de la capital alemana. La aristocracia que se codeaba con los Hohenzollern tenía en este bello bulevar su lugar de encuentro y reunión. Hoy, además de su oferta cultural, es un lugar de paso obligado para los miles de turistas que constantemente recorren la avenida en ambos sentidos. Paseando por Unter den Linden hay que hacer un alto en alguno de sus numerosos cafés -no dejes de entrar en el café Einstein, cerca del cruce con la Friedrichstrasse-, restaurantes, o en las tiendas de lujo que se han asentado allí codeándose con los edificios más nobles de la ciudad.

Pasado el río, y camino de Alexander Platz, encontraremos a la derecha el ayuntamiento de Berlín, conocido como “Rotes Rathaus”, literalmente Ayuntamiento Rojo. Durante la época de división de la ciudad fue la sede del consistorio del Berlín comunista. El calificativo de “rojo” no se debe a la tendencia política de sus regidores de entonces, sino al llamativo color rojo de los ladrillos que se utilizaron en la construcción de la fachada.

berlín3   Ayuntamiento y Torre de TV

Otros lugares de interés: en Alexander Platz tenemos la famosa Torre de televisión con sus 365 mts de altura. Sube hasta el Telecafé situado en la esfera giratoria, a 200 metros sobre el suelo, y desde allí podrás admirar toda la ciudad y observar las diferencias en los estilos arquitectónicos que se utilizaron para reconstruir ambas partes de Berlín tras la Segunda Guerra Mundial.

Después de la caída del Muro -en 1989- se ha intentado rehabilitar la parte oriental (ex comunista) con un profundo lavado de cara para tratar de equipararla a la occidental, pero aún así, desde arriba todavía parecen dos ciudades distintas. Al este, con un claro estilo estalinista muy propio de los años 50 e imperante en toda Europa Oriental, la que se extendía tras el Telón de Acero, una urbe de clara influencia soviética. En el oeste de la ciudad, en cambio, se importaron los movimientos arquitectónicos que pegaban fuerte en todo occidente durante aquellos mismos años.

berlín10East Side Gallery

Hablando del “Muro”. Quedan restos del mismo, pocos, pero aún se puede contemplar y hacerse una idea de lo que fue y supuso aquella larguísima pared de cuatro metros de altura. Tenemos un segmento de 1300 mts de longitud, el más extenso que se conserva, en la “Mühlenstrasse”, justo a partir del precioso puente “Oberbaumbrücke” (restaurado por Calatrava). Para ir allí toma la línea U1 del metro, la más antigua del metropolitano berlinés y muy utilizada por el enorme colectivo turco que vive en la ciudad, y bájate en la estación terminal de “Warschauer Strasse“.

El trozo de Muro –Die Mauer, en alemán- que queda en pie es una auténtica galería de arte al aire libre, de ahí su nombre, “East Side Gallery“, con pinturas y grafitis realizados por artistas venidos de todas partes del mundo. Merece la pena recorrerlo a pie y contemplar cada fragmento y cada metro de este peculiar museo del recuerdo a cielo abierto.

berlín2Reichstag

Otra visita obligada la tenemos en el edificio del “Reichstag”, la recuperada y restaurada sede del Bundestag, la cámara baja del parlamento federal alemán. Se encuentra al lado de la Puerta de Brandenburgo, en sentido contrario a la Unter den Linden, justo en una de las esquinas del “Tiergarten”, el gran parque de Berlín y en otros tiempos bosque de caza de los reyes prusianos.

Dentro del Reichstag sólo hay que seguir la estela de los demás visitantes porque inevitablemente todos irán en busca de la icónica cúpula helicoidal diseñada por Norman Foster. Las vistas desde la parte superior de la cúpula, en la gran terraza que corona el edificio,  son muy interesantes a la par que, desde el interior de la misma y mirando hacia abajo, puede verse el salón de plenos del Bundestag con sus diputados en plena faena. Con suerte hasta podrías ver a la señora Merkel en acción defendiendo sus polémicas políticas de austeridad.

berlín5Cancillería

Estamos en el barrio gubernamental. Enfrente del Reichstag se sitúa la sede del Gobierno alemán, la Cancillería Federal, residencia oficial también del canciller de turno. Una curiosidad: la escultura que hay justo delante de la entrada principal de la Cancillería es obra de Chillida y fue cedida por el artista a la ciudad de Berlín.

EL BERLÍN MÁS ALTERNATIVO

Fuera de este Berlín institucional hay otro más alternativo y underground, representado sobre todo en dos distritos: Kreuzberg, en el antiguo sector occidental, y Prenzlauer Berg, en el sector oriental. Si quieres empaparte de ese espíritu contestatario y rebelde tan típicamente berlinés tienes que dejarte caer por cualquiera de los dos. Oranienstrasse, en Kreuzberg y Kastanienallee, en Prenzlauer Berg, son dos calles donde puedes compartir con sus vecinos ese aire liberal y mordaz que tanto les caracteriza.

berlín12Oranienstrasse

Si tienes tiempo pasea por cualquiera de ellas, siéntate en una terraza para tomar algo y pulsa el ambiente.

DE COMPRAS POR LA CIUDAD

berlín7 Friedrichstrasse

Dos calles para hacer shopping. Una en el este y otra en el oeste de la ciudad. La eterna dicotomía en la ciudad más bicéfala de Alemania. Son dos arterias comerciales cien por cien, pero con precios elevados y en gran medida prohibitivos.

Aún así date una vuelta por los lujosos escaparates de la Friedrichstrasse, en el este, con un aire muy parisino, y la Kurfürstendamm (los berlineses la conocen simplemente como “Ku’damm“), en el oeste, para admirar lo más chic y fashion de Berlín. Para presupuestos más modestos siempre se puede entrar y curiosear en cualquier galería comercial o en las pequeñas tiendas y boutiques que invaden el tejido urbano berlinés. Si quieres gastar, no te preocupes. Podrás hacerlo.

berlín6Ku’damm 

Y hablando de galerías: toma el S-Bahn que conecta las estaciones de Alexander Platz con la del Zoo. Aparte de que el recorrido es muy interesante porque todo el trayecto es en superficie y el tren “sobrevuela” buena parte de la zona noble de la capital alemana, puedes bajarte en la preciosa estación “Hackescher Markt” y visitar la galería comercial cercana “Hackesche Höfe“.

Sus establecimientos comerciales están situados en el interior de vistosos patios y el ambiente que se respira dentro es único. Luego, si has sucumbido a alguna compra, sigue callejeando porque toda la zona es ideal para contemplar a los berlineses en su salsa. Restaurantes, sofisticadas galerías de arte, animados locales de copas, elegantes tiendas de moda, zapaterías exclusivas… el ambiente puede enganchar.

berlín11Hackesche Höfe

Sin dejar el capítulo compras. No dejes de visitar los míticos almacenes “KaDeWe“, acrónimo de “Almacenes del Oeste”, muy cerquita de la estación del Zoo antes citada, en el corazón de lo que fue Berlín occidental. No tiene pérdida. Entra en el histórico edificio y sube a la planta de alimentación. Sus delicatesen no tienen competencia en la ciudad.

DÓNDE COMER

Berlín satisface con creces todos los paladares, por sofisticados que sean. Toda la cocina internacional está perfectamente representada aquí de la mano de restaurantes regentados por gentes de la más variopinta procedencia y nacionalidad. Por tanto es fácil degustar desde lo más conocido y cercano a nosotros hasta lo más extraño y exótico. El viajero pone los límites.

berlín18Almorzando en Kreuzberg

Para algo rapidito siempre se puede parar en cualquiera de los “Imbis”, puestos de comida rápida a pie de calle, en su mayoría turcos, donde podrás probar viandas con sabor otomano a precios bastante módicos, eso sí, sin grandes comodidades.

Y por supuesto tienes a tu disposición comida típicamente germana, en puestos ambulantes y pequeños restaurantes familiares a precios igualmente asequibles. No dejes de degustar cualquiera de las decenas de variedades de salchichas alemanas, “currywurst”, con patatas fritas, regadas con la “berliner weisser”, la típica cerveza berlinesa que lleva jarabe de frambuesa y está exquisita. Un consejo: olvida el colesterol en casa hasta la vuelta.

MÁS VISITAS (SI NUESTRO TIEMPO LO PERMITE)

En las líneas anteriores de nuestra guía básica por la capital alemana hemos visitado lo imprescindible, lo que no hay que perderse pase lo que pase. Sin embargo, y si disponemos de algo más de tiempo, tampoco deberíamos dejar pasar la ocasión de visitar y explorar otros puntos igualmente muy interesantes de la ciudad.

Por ejemplo. A pocos minutos andando desde los KaDeWe por la Tauentzienstrasse, en dirección hacia la estación del Zoo, te toparás con un testigo mudo de la reciente historia del siglo XX. Se trata de una iglesia que está situada en la Breitscheidplatz, casi frente a la estación. Pero no una iglesia cualquiera, porque se conserva tal y como quedó tras la Segunda Guerra Mundial, medio derruida.

Todo un símbolo al horror y la barbarie que se abatieron sobre la vieja capital del III Reich en las últimas semanas de la contienda mundial. Se trata de la “Káiser Willhelm-Gedächtnis Kirche”, la Iglesia Conmemorativa del Káiser Guillermo. Os aseguro que no pasa desapercibida.

berlín9Checkpoint Charlie

Más atrás hablaba del Muro. Otra de esas visitas casi obligadas os llevará hasta el “Checkpoint Charlie“. Aquí estaba el paso fronterizo más famoso entre el este y el oeste, que separaba el sector americano del soviético. Así que ya podemos imaginar que aquello era un nido de espías y contraespías hace poco más de un cuarto de siglo.

El célebre puesto de control está ubicado en un cruce de calles y allí se conserva una réplica de la garita, rodeada con sacos terreros, que usaron los americanos durante tres décadas para supervisar el paso de personas y vehículos, sobre todo extranjeros, desde y hacia la zona comunista. Todavía queda el cartel desafiante que advertía en cuatro idiomas: “Usted está dejando el sector americano“. El omnipresente y temido Muro pasaba justo por allí desde que se empezó a levantar en aquella fatídica madrugada del 13 de agosto de 1961.

A pocos metros de la garita está el “Museo Casa Checkpoint Charlie”, un museo privado que es ideal para comprender lo que fue la historia del Muro y de la Guerra Fría. Para llegar al Checkpoint Charlie sólo tienes que bajar caminando por la Friedrichstrasse. Al llegar a su cruce con la Zimmerstrasse te encontrarás con las legiones de turistas que a diario visitan este punto caliente de la posguerra mundial.

Puede seguirse el antiguo trazado por el que discurría el Muro a su paso por el centro de la ciudad porque en el suelo se han colocado dos filas de adoquines, justo por donde transcurría la famosa pared de hormigón. Cada cierto espacio una placa metálica incrustada en el suelo reza la leyenda: “Berliner Mauer 1961-1989“. Hablamos de 43 kilómetros de doble muro de hormigón que serpenteaba por el interior de la ciudad, con una franja de terreno entre ambas paredes sembrada de minas y fuertemente vigilada por policías fronterizos del este -los temidos vopos– con la ayuda de perros adiestrados. Este terreno mortífero se conocía como “Franja de la Muerte”.

La cuarta generación del Muro, a finales de los 70, marcó su cenit. El Muro era tan sofisticado que se convirtió casi en inexpugnable para cualquier intento de huida hacia el oeste a través de él. Por eso las fugas se produjeron en su mayor parte utilizando túneles excavados en el subsuelo, bajo la frontera. Era un método costoso y no exento de riesgo, pero no tanto como intentarlo en superficie.

berlín15    Placa señalizadora del Muro

Muchos turistas preguntan dónde está el centro de Berlín si antes de la caída del Muro existían dos centros diferenciados, según nos encontráramos en la parte occidental -proaliada-, o en la oriental -prosoviética-. Pues bien, tras la reunificación de la ciudad y del país en 1990 se empezó a diseñar un nuevo centro para una nueva ciudad. Y se decidió que se emplazaría en la antigua e histórica “Potsdamer Platz”.

Este lugar era un enorme descampado antes de 1989 porque por allí pasaba el fatídico Muro. Por si esto no fuera suficiente desgracia, una doble pared, cuya separación era en este punto mayor que en otras partes, dejaba encerrado entre ambas un vasto e inhóspito espacio deshabitado, vigilado día y noche por los vopos, la temida policía de fronteras del régimen comunista de la Alemania Oriental. En realidad vigilaban que nadie de los suyos se fugara hacia el oeste capitalista.

Aquello era un enorme descampado lleno de minas, descampado que hubo que desactivar y limpiar a conciencia tras la caída del Muro. Había que dejar seguro y despejado un lugar donde antes de la Segunda Guerra Mundial se encontraba el verdadero y animadísimo centro del Berlín de entreguerras. Aquí se instaló en los años 20 del siglo pasado el primer semáforo luminoso y con señales acústicas de Europa para regular el gran tráfico rodado que transitaba la zona. Hoy existe en el mismo lugar una réplica del semáforo de marras. En 1961 el Muro lo arrasó todo y Potsdamer Platz se convirtió en un enorme y peligrosísimo descampado con el Muro cercándolo todo.

berlín14   Potsdamer Platz

La renovada y futurista Potsdamer Platz no se parece a la primitiva plaza ubicada allí antes de la contienda mundial. Se ha querido dotar a todo el entorno de un estilo propio que lo diferencie completamente de lo que había en este lugar antes del conflicto mundial. Tan sólo se conserva el nombre de la plaza en honor a lo que representó antes, durante y después de la guerra, hasta la reunificación alemana en 1990. Desde entonces ha pasado a ser el nuevo centro de la recuperada capital del país.

En esta plaza han dejado su sello los mejores estudios de arquitectura de Europa con afamados arquitectos a la cabeza, como Renzo Piano y Richard Rogers. Las sedes de Daimler AG y de los Ferrocarriles alemanes, “Deutsche Bahn”, son las nuevas y vanguardistas joyas arquitectónicas de este lugar.

Si algo caracteriza a la nueva Potsdamer Platz son sus altos y modernísimos edificios. No dejes de subir a la Torre Kollhoff porque a 100 metros de altura disfrutarás de una vista perfecta de lo más simbólico de Berlín. Pero tal vez lo más llamativo y espectacular de Potsdamer Platz sea el complejo Sony Center, con su techo galáctico y su diseño absolutamente rompedor. El broche de oro para nuestra visita a la capital alemana.

MOTIVOS PARA UN VIAJE

El encanto de Berlín radica no tanto en sus monumentos, tal vez no tan bellos como en el caso de Viena o París, sino en su ambiente, en su gente. Y ello pese a que el berlinés es un tanto cáustico, pero correcto y amable con el foráneo. Lo interesante de la ciudad está más en su espíritu alternativo y liberal, cuestión que la diferencia de otras ciudades alemanas y europeas.

Resulta muy interesante perderse entre sus calles, entrar en los portales de los edificios y ver los enormes patios a los que dan la mayoría de las viviendas. El berlinés es un gran amante de la calle y de la bicicleta. Tras el crudo invierno, y en cuanto asoman los primeros rayos de sol primaveral, la gente se echa a la calle para disfrutar al máximo de la luz diurna, tan escasa durante buena parte del año, y de su tiempo libre. Berlín dispone de un buen número de zonas verdes y de agua, mucha agua, que fluye a través de numerosos canales, navegables la mayoría, además del propio río Spree. De ahí que parques y jardines se conviertan en lugar ideal y preferido para el esparcimiento público.

Los berlineses tienen un espíritu ecologista que puede rayar casi en lo obsesivo. Son muy estrictos con el reciclado de la basura. En cuanto entras en cualquier comunidad de vecinos verás una enorme fila de contenedores, o cubos de distintos colores, para separar detritus, envases, plásticos o papel y reciclarlo todo. Y se lleva a rajatabla.

Lo mismo que los desplazamientos por la ciudad. A menos que el clima sea imposible, el berlinés gusta de desplazarse en bicicleta. Las dos ruedas forman parte del ADN de los residentes locales y para ello tienen a su disposición kilómetros y kilómetros de carriles-bici para moverse de un lado a otro. Y esto repercute directamente sobre el tráfico rodado. Apenas hay atascos y la contaminación se mantiene en índices sorprendentemente bajos.

berlín17Kastanienallee

El berlinés tiene a su disposición la mayor oferta cultural de Europa. Tres óperas, 130 salas de cine, 150 teatros, 300 galerías de arte, 250 bibliotecas, los 170 museos antes citados y numerosos centros alternativos donde ejercer y desarrollar cualquier expresión artística. Luego está su carácter multicultural, con gentes de más de 140 nacionalidades conviviendo y moviéndose por sus calles. Todo en conjunto le confiere a esta ciudad un carácter único.

Berlín ha sabido resurgir de sus cenizas y superar poco a poco esa cicatriz que la partió en dos hace más de medio siglo. Todavía queda trabajo por hacer. Existen ciertos recelos entre los berlineses del oeste (wessis) y los del este (ossis). Estos últimos padecen un curioso síndrome denominado “Ostalgie”, es decir, nostalgia por el Este. En cierto modo es comprensible dada la enorme dificultad y complejidad que ha supuesto, y todavía supone, para ellos -en especial quienes nacieron bajo la égida comunista- adaptarse a un sistema político y económico radicalmente distinto al que tenían hasta el momento en que fueron absorbidos -lo de reunificación es un eufemismo- por la otra Alemania, la capitalista. En cualquier caso, nada que no resuelva el paso del tiempo.

berlín20

Y otro pero a destacar es que la ciudad está técnicamente en bancarrota financiera. La deuda que ha contraído el ayuntamiento es galopante y el dinero apenas fluye. Todo va muy despacio en ese esfuerzo por igualar a ambos lados. “Berlín es pobre, pero sexy“, como no se cansaba de repetir Klaus Wowereit, el risueño y voluntarioso alcalde de la ciudad hasta diciembre de 2014.

Para más información disponemos de una oficina de turismo en la Puerta de Brandenburgo y otra en la Hauptbanhof.

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