Ullíbarri-Gamboa, asueto y esparcimiento en la “Riviera Alavesa”

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Que a los humanos nos encanta el agua para darnos un chapuzón, refrescarnos o batir la plusmarca del momento en cualquier estilo de natación, no sorprenderá a casi nadie. La búsqueda de paradisiacas playas de fina arena y agua tibia en el caso del litoral costero, o bien de ríos, lagos, piscinas naturales y artificiales en el caso de tierra adentro, es el objetivo de muchos de nosotros, y más en época estival.

En el norte de la Península Ibérica una comunidad autónoma absolutamente maravillosa disfruta de ambos escenarios. Tiene litoral, el bravo y enérgico Cantábrico, pero también una amable y bella tierra interior. Me estoy refiriendo al País Vasco (en lengua castellana), Euskadi o Euskal Herría (en euskera); cualquiera de los tres nombres sería válido para referirse a este pedazo en el mapa de esa España húmeda y verde que se extiende por casi toda la franja cantábrica, de oriente a occidente.

Embalse de Ullíbarri-Gamboa, Álava, País Vasco. España

La capital de esta comunidad autónoma, Vitoria-Gasteiz, se sitúa en Álava, la única de las tres provincias en las que se divide el territorio foral que no disfruta de vistas hacia el mar Cantábrico. Las otras dos portadoras de tal privilegio serían Vizcaya y Guipúzcoa. Y sin embargo a escasos quince kilómetros al nordeste de Vitoria nos encontramos con un pequeño mar interior que hará las delicias de cualquier bañista en busca del líquido elemento para paliar los efectos del calor y de la canícula veraniega. Es la particular “Riviera alavesa” y se ubica en el entorno y las aguas del embalse de Ullíbarri-Gamboa. Un par de playas bendecidas por la calidad que otorgan sus banderas azules, Landa y Garaio, certificarán que nos encontramos ante esta auténtica riviera interior.

Pero hagamos un poquito de historia. A finales de los años cincuenta del siglo pasado se procedió al llenado del embalse con las aguas del río Zadorra. Como en muchos otros casos similares a este, varios pueblos perecieron bajo las aguas de la nueva criatura. Mendizabal, Landa y Zuazo quedaron totalmente sumergidos. Por su parte Garaio, Azua, Ullíbarri-Gamboa, Nanclares de Gamboa y Orenin salvaron algunos caseríos, si bien Orenin se convirtió en una isla sin acceso. Ullíbarri-Gamboa, del cual toma su nombre el embalse, se trasladó piedra a piedra hasta la orilla. La hermosa iglesia de San Andrés es fiel testigo de aquella obligada mudanza.

Concejo de Ullíbarri-Gamboa, en el municipio de Arrazua-Ubarrundia

Foto Wikipedia. Dominio Público

Este espectacular lago artificial está emplazado en el municipio alavés de Arrazua-Ubarrundia y es el epicentro de lo que se conoce como la “Llanada Alavesa“, un espacio natural que, aunque alterado por el hombre, conserva un altísimo valor ambiental debido a que estamos en presencia de un humedal que atrae a miles de aves y donde tiene su hogar la colonia más importante de garza imperial dentro de los límites del País Vasco, además de garcetas comunes, garcillas bueyeras, anfibios e invertebrados. El panorama lo van a completar bosquetes de quejigos, vegetación típica de ribera que brota al amparo de arroyos y ríos que desaguan en el embalse, tierras de cultivo y pequeños de núcleos de población.

Playa de Landa en el embalse de Ullíbarri-Gamboa

El perímetro de Ullíbarri-Gamboa se extiende hasta los cuarenta y cinco kilómetros, distancia que podemos cubrir haciendo piernas, bien caminando, bien en bicicleta para disfrutar del celoso cuidado y excelente conservación de los tres parques que se han creado al abrigo del embalse: Garaio, Landa y Mendixur. Recorrerlos es una de las prácticas favoritas de alaveses y visitantes foráneos. Por cierto, esos mismos alaveses que ya no pueden concebir el valle de Gamboa sin su embalse, un lugar perfecto para bañarse, comer, tomar el sol y practicar deportes acuáticos y tan ecológicos como remo, piragüismo e incluso windsurf debido las buenas condiciones de viento que se dan en verano tras el mediodía.

Vista de Ullíbarri-Gamboa desde el “Club Náutico de Vitoria”

La excelencia de las instalaciones y servicios que rodean el embalse ayudan a pasar una inmejorable jornada de sol y playa con zonas de baño perfectamente señalizadas y áreas de recreo con mesas, asadores y juegos infantiles. A la salida del tranquilo pueblito de Ullíbarri-Gamboa hacia Landa se encuentra el moderno Club Náutico de Vitoria, con su embarcadero, restaurante, piscina y zona de esparcimiento. Desde su terraza podremos disfrutar de unas excelentes vistas sobre las aguas del embalse. ¿Es o no la particular Riviera alavesa?

Accesos

Desde Vitoria-Gasteiz por la N-240 hasta el Km.7 donde está el cruce con la A-3004. Por esta carretera provincial alcanzamos en apenas un kilómetro la población de Durana donde tomaremos la A-3002 hacia el norte. En unos diez minutos cubriremos los apenas ocho kilómetros que nos separan de Ullíbarri-Gamboa.

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Una irresistible “City Break”

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Es más que probable que lectores y lectoras de este blog dispongan de unos pocos días libres durante el próximo otoño debido a que, de manera premeditada, dejan aparcadas para entonces algunas jornadas a costa de privarse de ellas durante las vacaciones de verano. Una época que, por lo general, muchos viajeros aprovechan para realizar una escapada rápida a alguna ciudad europea, lo que viene en llamarse una “City Break”. Los bajos precios que imperan en el mercado turístico del Viejo Continente tras el subidón estival atraen cada vez a más viajeros que se lanzan a cubrir este nicho otoñal en alza; una manera de revitalizar el trasiego de personas y equipajes a lo largo y ancho de las fronteras europeas en la recta final del año.

Catedral de Vilnius, la capital de Lituania

Una agencia de viajes, Travel Supermarket, ha reunido una serie de datos para terminar concluyendo que este próximo otoño una ciudad europea de la antigua órbita soviética se va a convertir en destino irresistible para una corta escapada debido a sus bajos precios. Esa ciudad es la capital de Lituania, Vilnius.

Es más. Para ayudar a crear ese gusanillo que inevitablemente nos enganche y lleve hasta esta bella capital de una de las tres repúblicas bálticas, las empresas turísticas de Vilnius califican ya a la ciudad como el “punto G de Europa”. En un golpe de efectividad han creado un eslogan que reza: “Nadie sabe dónde está, pero cuando lo encuentras, es increíble”. Y es que a pesar de que en los últimos años Lituania, Letonia y Estonia, las tres exrepúblicas soviéticas del Báltico, reciben a más visitantes, lo cierto es que el desconocimiento que se tiene en el otro extremo de Europa de estos tres pequeños países es bastante palmario.

Calle Gedimino, en el centro histórico de Vilnius

Vilnius, como también Riga y Tallin, las capitales de Letonia y Estonia respectivamente, atraen, y mucho, con su espléndido patrimonio monumental e histórico, por más que la huella de su pasado soviético todavía sea palpable en ellas.

La capital de Lituania ofrece un bellísimo y pulcro casco antiguo donde el barroco campa a sus anchas y se compagina armoniosamente con una cuidada oferta cultural que hará las delicias de quien se acerque hasta ella. Además su coste de vida, muy asequible para los europeos occidentales, ayuda a que una corta estancia, una “City Break”, sea algo más que una encantadora y atractiva escapada otoñal en la Europa del Este…

Pic deLuxe: Colmar, puro romanticismo alsaciano

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Situada a una media hora por autopista desde Estrasburgo alcanzamos el corazón mismo de la Alsacia francesa, una suerte de museo urbano que guarda la esencia de un maravilloso arte renano y una arquitectura renacentista aderezada con gótico alemán, influjo todos ellos de una frontera, la germana, que no se encuentra lejos. Una de esas joyas que permanecen inmunes al paso de los siglos por más que ese mismo arco temporal a veces no haya sido del todo magnánimo con ella. Es Colmar, la bellísima y pulcra Colmar, orgullo de Alsacia, situada en el nordeste de Francia.

Esta pequeña ciudad, donde ingentes cantidades de cigüeñas hacen suyas altas torres y edificios por doquier para anidar y sobrevolar, custodia en su interior una alhaja de enorme valor. Es la “Petite Venise“, la Pequeña Venecia. Sí, una versión más del inigualable original situado en la península itálica. Aquí, en este reducto de hermosas casas de entramado de madera con paredes de colores del muelle de la Poissonnerie y sus encantadores puentecitos sobre el Lauch, siempre adornados con vistosas flores, aquí, decía, el romanticismo campa a sus anchas para deleite y placer de quienes llegan hasta este pintoresco rincón.

Es la foto que ilustra este post, este Pic Deluxe que invita a visitar la pequeña y delicada joya alsaciana. Y más durante este mes de agosto que se celebra en ella la feria de los vinos, un acontecimiento donde alternan degustaciones, gastronomía, exposiciones y espectáculos. Porque Colmar, además de otras muchas bondades, es la capital del vino de Alsacia… Un valor añadido.

Y el pueblo más bonito del mundo es…

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Pues queridos lectores y lectoras, el pueblo más bonito del mundo es Bled y está a orillas de su lago homónimo, a unos cincuenta kilómetros al noroeste de Ljubljana, la capital de Eslovenia. No lo digo yo, aunque podría secundar tal afirmación. Lo dice una de las redes sociales más potentes que ahora mismo dominan el ciberespacio, es decir, Instagram.

Si nos atenemos a los datos objetivos que maneja esta red social, Bled y su idílico entorno -lago incluido- acumula la nada desdeñable cifra de casi 400 mil instantáneas en su haber. Solo hay que teclear #Bled en Instagram y aparecerán más de 370 mil publicaciones (y subiendo) relacionadas con este coqueto pueblo de unos cinco mil habitantes situado al norte de Eslovenia, a los pies de los majestuosos, y siempre encalados por la nieve, Alpes Julianos. Todo un récord.

Bled, a orillas del lago del mismo nombre, con los Alpes Julianos al fondo

Sin embargo, y para ser fieles a la realidad, lo que verdaderamente atrae a “instagramers” de todo el mundo hasta este bello rincón de cuento en los Balcanes es, sin duda, el lago de origen glaciar a cuya ribera se asoma la pequeña localidad. Y no solo eso. También la bucólica islita -Blejski Otok, en esloveno- que emerge de las turquesas aguas en el centro del célebre lago, con la preciosa iglesia de la Asunción de María (s.XVII) y donde contraer matrimonio se ha convertido en codiciado deseo de ardua consecución para los miles de eslovenos que con tesón lo intentan cada año.

Hay usuarios de la red social que utilizan métodos clásicos para conseguir su anhelada instantánea. Hablamos de cámaras fotográficas al uso o el mismísimo teléfono móvil con el que subir la soñada foto a la red segundos después de ser tomada. Pero los hay tan sofisticados que incluso utilizan drones para capturar la fotografía de su vida y convertir megapixeles en fenómeno viral nada más publicar en la popular red social.

Isla Blejski Otok, con su iglesia del siglo XVII, en el centro del lago Bled

Este bloguero tuvo ocasión de visitar Bled y su lago hace cinco años como una etapa más dentro de un periplo viajero que le llevó desde Chamonix, en Francia, hasta Bled en Eslovenia, atravesando todo el norte de Italia. A la hora de escribir este post se agolpan en mi mente recuerdos y muchas imágenes de aquella gira primaveral, pero desde luego Bled quedó inmortalizado como uno de los lugares que más impacto me produjo.

Es dificil determinar si Bled es el pueblo más bonito del planeta. En este tema, como en tantos otros, siempre seremos rehenes de nuestra propia e inevitable subjetividad. Dicho esto solo quedaría añadir que la pequeña villa eslovena motivos tiene, y encantos no le faltarían, para la obtención de tan noble título…

Viena modernista, capítulo final

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Lo he escrito en otros rincones de este blog. La capital austriaca es un auténtico muestrario de arquitectura; un referente arquitectónico en el más amplio sentido del término. Viena acoge grandiosos ejemplos en estilo gótico, barroco y sobre todo historicista, muy vinculados todos a la longeva familia de los Habsburgo.

Sin embargo con el tránsito del XIX al XX surgirán nuevas corrientes renovadoras que van a tener fuerte arraigo en otras partes del Viejo Continente y, naturalmente también aquí, en Austria. Me refiero al Art Nouveau en Bélgica y Francia, Jugendstil en Alemania y países nórdicos, Modern Style en el área de influencia anglosajona, Liberty o Floreale en Italia, Modernismo en España y Sezessionsstil más específicamente en Austria. Misma corriente, distintos nombres. Josef Maria Olbrich y Otto Wagner serán dos de los máximos exponentes de la Sezessionsstil en la vieja capital imperial.

Wiener Secessionsgebäude © Bwag/CC-BY-SA-4.0

El primero, Olbrich, marcó tendencia con un osado edificio construido en 1898, situado muy cerca de la Ringstrasse, a pocos metros del siempre atestado mercado vienés Naschmarkt. De él tomará su nombre la variante modernista austríaca. Es el Wiener Secessionsgebäude o Pabellón de la Secesión, el primer centro de exposiciones de arte moderno de toda Europa Central.

Iglesia de San Leopoldo © Bwag/CC-BY-SA-4.0

En cuanto al segundo, Otto Wagner, se le puede considerar el maestro de la arquitectura y decoración modernista que ha modelado el paisaje urbano vienés hasta prácticamente nuestros días. Trabajó sobre una variante geométrica del Art Nouveau dando lugar a estructuras que siguen un patrón simétrico, práctico y sobrio. En su legado nos ha dejado brillantes edificios como la Caja Postal de Ahorros, la Iglesia de San Leopoldo, en el distrito 14, y las estaciones, puentes y balaustradas del antiguo tren urbano –el Wiener Stadtbahn– que en la actualidad ocupan las líneas 4 y 6 del metro de Viena.

Estación Alser Strasse y viaducto de la línea U6 del metro vienés

Este post cierra la amplia cobertura que “La Mochila De Marco Polo” ha dado a la impecable capital de Austria. Descubrir lo que esconden tras de sí muros, calles, aceras, plazas, parques, iglesias, museos, palacios o cafés de esta irrepetible ciudad europea es lo que encontraréis con solo pinchar la etiqueta “Viena” del blog. Sentirse transportados en tiempo y lugar, además de acabar atrapados, como este bloguero, por esa atmósfera y belleza únicas que todo lo impregna en la vieja capital imperial, estará asegurado. O casi… Espero 🙂

El peligroso juego de Ryanair

Lo reconocen sus principales competidores en España. Iberia y Vueling bajan las orejas ante la supremacía hispana de la aerolínea de bajo coste irlandesa Ryanair. Y sin embargo ésta no pasa por su mejor momento en Europa y norte de África, su principal escenario de operaciones, debido al arrastre de problemas laborales que sufren los trabajadores de la compañía low cost desde hace tiempo, según la versión de éstos.

La noticia no deja lugar a muchas especulaciones: Los tripulantes de cabina de Ryanair en España, Portugal, Italia y Bélgica pararán el 25 y 26 de julio, siguiendo la estela de los pilotos en Irlanda unas fechas antes.

La conflictividad laboral se ha ido enquistando en las tripas de la aerolínea que ya el año pasado tuvo que enfrentarse, en pleno verano, a una crisis operativa sin precedentes debido a un error en la planificación de los descansos de sus pilotos. La broma costó entonces miles de cancelaciones de vuelos y un desembolso millonario para compensar a los más de 700 mil pasajeros que se vieron afectados.

Ryanair se avino, como consecuencia del desastre, a negociar mejoras salariales con sus pilotos y tripulantes de cabina por primera vez en más de treinta años. Sin embargo las espectativas no han cristalizado en acuerdos para solventar el conflicto laboral. Según los sindicatos el 75% de la plantilla de la aerolínea de bajo coste está contratada a través de empresas de trabajo temporal, sujeta a la legislación irlandesa, sin salario base y cobrando solo por horas de vuelo, lo que se traduce en permanente inestabilidad laboral. La compañía, por su parte, desmiente a los trabajadores y aporta cifras y datos que pondrían en duda sus reclamaciones.

Se producirán reuniones de última hora y negociaciones contra el reloj, como suele suceder en este tipo de escenarios conflictivos que inciden de manera tan directa en sectores tan sensibles para la economía de un país, en este caso de varios. Sin embargo habrá que estar muy atentos a la evolución de los acontecimientos para no pillarnos desprevenidos en caso de que esta huelga histórica no tenga marcha atrás.

En todo caso, y como información adicional para los lectores y lectoras de este blog, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea -Aesa- siempre recuerda que los viajeros que utilicen el avión como medio para sus desplazamientos vacacionales o por motivos laborales tienen derecho a información, asistencia y reembolso o transporte alternativo si su vuelo se retrasa o cancela.

Foto vía Pixabay.com

Aviso a corredores

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Ocurrió durante el pasado mes de mayo y nos hemos enterado muy recientemente.

Una joven francesa de nombre Cedella Roman, 19 años, se encontraba en la localidad canadiense de White Rock visitando a su madre residente en el país; una población localizada en el extremo oeste del mapa de Canadá, a unos 45 kilómetros de Vancouver, en la provincia de British Columbia -BC-, al borde de la frontera con los Estados Unidos.

Nuestra protagonista se dispuso de buena y apetecible mañana para salir a correr por las inmediaciones de la población costera. Hacía “footing” al borde de la famosa playa de White Rock pero ante la súbita, para ella, subida de la marea decidió adentrase en tierra firme. Hasta ahí una decisión bastante lógica y razonable. Pero los problemas solo acababan de comenzar para Cedella.

Mapa con la localización de White Rock en Canadá, BC

Sin darse cuenta la joven corredora se había adentrado en territorio estadounidense y un par de agentes de inmigración rápido le dieron el alto y pidieron la correspondiente documentación. Lo último que pensó la buena de Cedella antes de salir de su casa aquel día para correr un rato por la playa es que iba a necesitar el pasaporte. Es decir, lo había dejado en casa. Obvio. Pues craso error amig@s.

A partir de ese instante empezó su particular calvario consecuencia de la penosa e injusta política migratoria de tolerancia cero que en los últimos tiempos está llevando a cabo la administración del presidente Trump. La joven francesa intentó por todos los medios convencer a los agentes de que se había metido en territorio del estado norteamericano de Washington por pura casualidad y sin intención alguna de vulnerar cualquier ley federal. De nada sirvió.

El siguiente paso fue transferirla esposada y en un vehículo con rejas hasta un centro de detención al lado del aeropuerto de Tacoma, en Seattle; nada menos que a unos doscientos kilómetros al sur de la playa donde la joven había sido interceptada. Una situación verdaderamente surrealista.

Una vez allí, y aprovechando el célebre y cinematográfico derecho a hacer una llamada telefónica, la joven Cedella se puso en contacto con su madre quien pudo aportar a las autoridades de inmigración la visa en regla y el pasaporte de su hija. Con todo los estadounidenses no se fiaron y pidieron a Canadá que comprobase la autenticidad de los documentos de viaje de la joven francesa.

Playa y pier de White Rock en Canadá, BC

Como podemos imaginar tanta diligencia no se resuelve en cinco minutos por lo que Cedella Roman, quien había viajado a Cánada por motivos de familia y de paso para practicar su inglés, estuvo retenida la nada despreciable cifra de quince días hasta el 6 de junio, compartiendo celda y comida con decenas de inmigrantes.

Finalmente la joven fue liberada por Estados Unidos y tras el triste y absurdo episodio de “inmigración ilegal” protagonizado por ella, regresó consternada a Francia, su país de residencia.

Pero ahí no acaba la historia. Cedella Roman tiene, por el momento, prohibida su entrada en territorio estadounidense. Aviso para navegantes. O mejor. Aviso para corredores playeros.

Consejo para viajeros

Si os encontráis en los Estados Unidos, pasaporte y ESTA siempre encima amig@s.

Fotos Wikipedia. Dominio Público

Pic deLuxe: un meandro de película

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Es un incomparable rincón, muy fotogénico él, a caballo entre Extremadura y Castilla y León. El agreste paisaje que caracteriza a la comarca cacereña de Las Hurdes, cuando sus límites más orientales se dan la mano con la vecina provincia de Salamanca, esconde uno de los parajes naturales más bellos de esta parte de la Península Ibérica. Aquí, el río Alagón, que hace las veces de sinuosa frontera -por su curso- entre ambas comunidades autónomas, nos regala el conocido como “Meandro del Melero“.

Para llegar hasta este espléndido regalo de la naturaleza primero debemos tomar un camino señalizado de unos tres kilómetros, sin asfaltar en su mayor mayor parte, que tiene su punto de partida en el extremeño y hurdano, por pocos metros, pueblo de Riomalo de Abajo. Podemos hacer senderismo -mi opción más recomendable- o bien acercarnos en bicicleta, igualmente recomendable. La opción coche la dejaremos para los más vaguetes 🙂

Al término del camino alcanzaremos el “Mirador de La Antigua“. Estamos todavía en Extremadura, pero lo que se nos ofrece ante nuestros ojos, el meandro propiamente dicho, está en territorio castellano leonés. Bueno, a medias podríamos decir. Caprichos, en cualquier caso, de la división territorial en provincias que se produjo en la España del primer tercio del siglo XIX.

Desde el mirador quedaremos absolutamente seducidos por esa belleza caprichosa que el río ha labrado en su discurrir por el suelo del terreno. Si llegamos en época de lluvias, primavera u otoño, la visión puede ser verdaderamente hermosa y cautivadora, aderezada además por la calma y tranquilidad que (casi siempre) presiden este poético lugar…

Accesos a Riomalo de Abajo

Desde Extremadura por la autonómica EX-204. Desde Salamanca, por la provincial SA-225

Kiel, inigualable puerta de entrada al mar Báltico

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Y… ¿dónde estará Kiel?, se preguntarán algunos lectores/as.

Al caer la tarde había subido a un tren regional de la “Deutsche Bahn”, la compañía de ferrocarriles alemanes, en la estación central de Hamburgo y poco más de sesenta minutos después me apeaba en la funcional estación de Kiel. Era pleno mes de julio y la latitud local me permitía arribar a mi destino con un firmamento en el que aún se vislumbraba una acogedora y tamizada luz diurna, a pesar de la tardía hora.

Vista de Kiel con la estación de trenes a la izquierda

Kiel es la capital del pequeño land o estado federado -similar a las comunidades autónomas en España- de Schleswig-Holstein; el land situado más al norte de Alemania, lo que significa que comparte frontera con la vecina Dinamarca y, en consecuencia, ocupa parte del territorio de la península de Jütland. Kiel está a tiro de piedra del Mar Báltico, protegida por un holgado fiordo –Kieler Förde-, con su ajetreado puerto tomado por las típicas grúas de pórtico en sus febriles astilleros, todos dando la bienvenida a los elegantes cruceros que amarran a diario en los muelles de Cruise Terminal Ostseekai, Schwedenkai o Norwegenkai procedentes de diferentes puntos de Escandinavia y Lituania.

Precisamente la cercanía con el reino de Dinamarca hizo posible que la ciudad formara parte de su territorio hasta 1864 para pasar después a manos de Prusia. El cambio sentó bien a la urbe, siglos atrás perteneciente a la poderosa e influyente Liga Hanseática, porque a partir de entonces experimentó un rápido auge. El Kaiser Guillermo I convierte el puerto en principal base de la Marina de Guerra, la población se multiplica de manera notable y se construyen unos imponentes astilleros. Sin embargo la Segunda Guerra Mundial se interpuso en su próspero camino y la fatalidad se cebó con la ciudad hasta el punto de dejarla reducida a escombros y cenizas tras los bombardeos estadounidenses de diciembre de 1943.

Muelle “Schweden-Kai” en el fiordo de Kiel, con la ciudad a su espalda

Con el trágico término de la gran guerra vino la reconstrucción; una reconstrucción que en el caso que nos ocupa poco fidelizó al original. Del desastre bélico surgió una ciudad más amplia, industrial, práctica y novedosa, con una actividad centrada alrededor de sus potentes astilleros, los más grandes de la República Federal. Si uno comparase Kiel, al norte, con Núremberg, en Baviera, al sur del país e igualmente arrasada por las bombas aliadas y reconstruida después, diría que estamos en países muy diferentes.

Y sin embargo Kiel conserva a día de hoy un seductor atractivo, ese mismo que propicia su ambiente marinero y portuario, sus amables gentes y la célebre concentración anual –Kieler Woche– de veleros en la desembocadura del fiordo, un auténtico espectáculo en medio de un concurrido entorno lúdico y festivo.

Holstenstraße en Kiel. Foto Wikipedia CC BY-SA 3.0/Autor: Bin im Garten

Dentro del recinto urbano, la animada savia universitaria, el sereno estilo de vida propio de una ciudad donde el agua todo lo impregna, hasta el corazón mismo de sus habitantes; sin grandes aglomeraciones de tráfico, apacibles calles y tonificantes espacios verdes, nos regala en conjunto una experiencia muy alejada de la que podemos llegar a vivir -y padecer- en frenéticas ciudades llenas de hormigón, acero, cristal, vehículos contaminantes y ruido, mucho ruido.

Dado que la reconstrucción de Kiel tras la Segunda Guerra Mundial no fue muy del gusto de todos, en la década de los años noventa del siglo pasado se decidió actuar en el casco antiguo de la ciudad a fin de conciliar sentimientos e historia. De esta manera se reconstruyó la histórica calle Eggerstedtstraße y se remodeló elAlte Markt“, el siempre concurrido Antiguo Mercado. Junto a la Dänische Straße, el paseo con mayor solera popular que alberga edificios del último tercio del XIX transpirando un irresistible encanto marítimo, la Holstenstraße, una de las zonas peatonales más longevas de Alemania. El plan de actuación pareciera haber dado sus frutos pues la antigua urbe hanseática luce ahora algo más acorde a la tradición, cultura e historia de esta parte del país.

“Nikolaikirche” en Kiel. Foto Wikipedia CC BY-SA 3.0/Autor: Arne List Torre del “Altes Rathaus” con el “Kleiner Kiel” en primer término 

Calles que alumbran edificios de eclesiástico porte como la “Nikolaikirche“, o iglesia de San Nicolás, con su característico ladrillo de color rojo y tres naves. El templo ha sido testigo desde el siglo XIII de todo cuanto ha acontecido en ese dédalo que es el centro histórico de Kiel, si bien hubo que suturar las gravísímas heridas dejadas por la contienda mundial. Lo mismo que la torre de inspiración veneciana del “Altes Rathaus“, el Ayuntamiento Antiguo, levantado en 1911 y que con sus 67 metros de altura a orillas del pequeño lago “Kleiner Kiel“, dentro del recinto del Hiroshimapark, es el símbolo de la ciudad portuaria. Casi compartiendo pared y aliento, y sin abandonar la Rathausplatz -Plaza del Ayuntamiento- se nos aparece compacta y recia la “Opernhaus” (1907), sede a su vez del Teatro de Kiel.

Faro de Westerheversand. Foto Wikipedia CC BY-SA 4.0/Autor: Marco Leiter

Puede que Kiel no figure en el catálogo de ciudades Patrimonio de la UNESCO por su inigualable casco antiguo y sus esplendorosos monumentos históricos. Pero esta parte de Alemania, con una notable influencia del luteranismo, estilo de vida y carácter más próximos a sus vecinos escandinavos al norte de la frontera, convierten a la placentera capital de Schleswig-Holstein, y su territorio, en un lugar verdaderamente singular dentro de la República Federal Alemana. Una región que hipnotiza por sus paisajes acuáticos con pintorescos faros, marismas incrustadas en parques naturales e idílicos senderos para disfrutar de sosegados paseos a pie o en bicicleta. Un lugar poco conocido y, sin embargo, perfecto para perderse sobre todo ahora, en primavera y en ese ya tangible estío…

Cuestión de apellidos

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El mundo de la aviación comercial sigue dando mucho, muchísimo juego. Son tantas las historias que se producen a diario a lo largo y ancho del planeta afectando a ese complejo mundo de los aeropuertos, aviones de pasajeros, y por ende a estos últimos, los pasajeros, que finalmente darían para escribir varios tomos. Y no digamos entradas para un blog. Una auténtica mina.

Esta es la última.

Veréis. Estamos acostumbrados a que las aerolíneas ejecuten sobrecargos en sus billetes por diferentes conceptos. El resignado viajero suele tragar en la mayor parte de los casos para poder embarcar y realizar el desplazamiento que le lleve a destino. Lo que ocurre es que a veces, sobre la marcha, suceden percances inesperados, rozando casi el surrealismo si no fuera porque siempre todo está amparado en una, cómo decirlo, más que dudosa permisividad legal. Que se lo digan por ejemplo a víctimas de “overbooking”.

Hace unos pocos días una familia tailandesa se disponía a embarcar en un vuelo de la compañía Thai Airways International en el aeropuerto de Bangkok. Al chequear los billetes con los pasaportes el personal de Thai denegó el embarque aduciendo que entre billetes y pasaportes no había coincidencia en los apellidos.

Mostradores de facturación de Thai Airways en aeropuerto de Bangkok

¿Qué había sucedido?

Nuestra familia había comprado previamente los billetes a través de la web oficial de la aerolínea, pero no había espacio suficiente para incorporar todos los caracteres de los apellidos debido a que estos eran… demasiado largos. Fue entonces cuando el padre se vio obligado a acortar los nombres completos para poder realizar la compra en internet. Sin embargo al llegar al aeropuerto los problemas surgieron con las verificaciones y la solución propuesta por el personal de la compañía aérea fue simple y tajante: o pagaban un sobrecoste para modificar los apellidos en los pasajes… o sencillamente compraban unos nuevos. Ante la perplejidad la familia optó por abonar el extra para realizar el embarque.

Poco después del infortunado incidente el padre de familia publicó una queja en un sitio web muy popular de su país contando su desdichado caso y denunciando que la aerolínea le había obligado a pagar un dinero por tener unos nombres y apellidos demasiado largos. La circunstancia de que estos no encajaran en un formulario de compra “online” no era, al fin y al cabo, problema de él.

Hay veces que ciertas historias absurdas acaban bien. Días después de aparecer la viralizada queja en internet, la compañía aérea decidió reembolsar el sobrecoste pagado en el aeropuerto a nuestra abnegada familia. La aerolínea terminó reconociendo la limitación de caracteres en su sistema de reserva vía web -25 en total- por lo que se comprometía a mejorar dicho sistema para solventar incidentes similares… y desafortunados añadiría yo.

Un Boeing 747-400 de Thai Airways

No quiero cerrar este post centrándome en la actuación de Thai Airways. Las aerolíneas tienen el deber de cumplir con estricto celo todos los protocolos de seguridad a fin de evitar males mayores. Y entre ellos está la correcta identificación de los pasajeros. Hasta ahí bien por la aerolínea. Sin embargo en este caso concreto el problema del tamaño de unos nombres y apellidos no podían ser imputados a sus dueños. La evidencia del caso era tal que el incidente podría haberse solventado in situ sin agraviar más a la familia. La razón, en mi modo de ver, estaba inequívocamente de su lado.

Consejo

Revisad vuestros pasaportes y contad número total de letras entre nombres y apellidos. Especial atención en País Vasco y Comunidad Foral de Navarra. Alguna compañía aérea por ahí fuera podría poneros pegas 🙂

Fotos Wikipedia. Domino Público