El peligroso juego de Ryanair

Lo reconocen sus principales competidores en España. Iberia y Vueling bajan las orejas ante la supremacía hispana de la aerolínea de bajo coste irlandesa Ryanair. Y sin embargo ésta no pasa por su mejor momento en Europa y norte de África, su principal escenario de operaciones, debido al arrastre de problemas laborales que sufren los trabajadores de la compañía low cost desde hace tiempo, según la versión de éstos.

La noticia no deja lugar a muchas especulaciones: Los tripulantes de cabina de Ryanair en España, Portugal, Italia y Bélgica pararán el 25 y 26 de julio, siguiendo la estela de los pilotos en Irlanda unas fechas antes.

La conflictividad laboral se ha ido enquistando en las tripas de la aerolínea que ya el año pasado tuvo que enfrentarse, en pleno verano, a una crisis operativa sin precedentes debido a un error en la planificación de los descansos de sus pilotos. La broma costó entonces miles de cancelaciones de vuelos y un desembolso millonario para compensar a los más de 700 mil pasajeros que se vieron afectados.

Ryanair se avino, como consecuencia del desastre, a negociar mejoras salariales con sus pilotos y tripulantes de cabina por primera vez en más de treinta años. Sin embargo las espectativas no han cristalizado en acuerdos para solventar el conflicto laboral. Según los sindicatos el 75% de la plantilla de la aerolínea de bajo coste está contratada a través de empresas de trabajo temporal, sujeta a la legislación irlandesa, sin salario base y cobrando solo por horas de vuelo, lo que se traduce en permanente inestabilidad laboral. La compañía, por su parte, desmiente a los trabajadores y aporta cifras y datos que pondrían en duda sus reclamaciones.

Se producirán reuniones de última hora y negociaciones contra el reloj, como suele suceder en este tipo de escenarios conflictivos que inciden de manera tan directa en sectores tan sensibles para la economía de un país, en este caso de varios. Sin embargo habrá que estar muy atentos a la evolución de los acontecimientos para no pillarnos desprevenidos en caso de que esta huelga histórica no tenga marcha atrás.

En todo caso, y como información adicional para los lectores y lectoras de este blog, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea -Aesa- siempre recuerda que los viajeros que utilicen el avión como medio para sus desplazamientos vacacionales o por motivos laborales tienen derecho a información, asistencia y reembolso o transporte alternativo si su vuelo se retrasa o cancela.

Foto vía Pixabay.com

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Aviso a corredores

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Ocurrió durante el pasado mes de mayo y nos hemos enterado muy recientemente.

Una joven francesa de nombre Cedella Roman, 19 años, se encontraba en la localidad canadiense de White Rock visitando a su madre residente en el país; una población localizada en el extremo oeste del mapa de Canadá, a unos 45 kilómetros de Vancouver, en la provincia de British Columbia -BC-, al borde de la frontera con los Estados Unidos.

Nuestra protagonista se dispuso de buena y apetecible mañana para salir a correr por las inmediaciones de la población costera. Hacía “footing” al borde de la famosa playa de White Rock pero ante la súbita, para ella, subida de la marea decidió adentrase en tierra firme. Hasta ahí una decisión bastante lógica y razonable. Pero los problemas solo acababan de comenzar para Cedella.

Mapa con la localización de White Rock en Canadá, BC

Sin darse cuenta la joven corredora se había adentrado en territorio estadounidense y un par de agentes de inmigración rápido le dieron el alto y pidieron la correspondiente documentación. Lo último que pensó la buena de Cedella antes de salir de su casa aquel día para correr un rato por la playa es que iba a necesitar el pasaporte. Es decir, lo había dejado en casa. Obvio. Pues craso error amig@s.

A partir de ese instante empezó su particular calvario consecuencia de la penosa e injusta política migratoria de tolerancia cero que en los últimos tiempos está llevando a cabo la administración del presidente Trump. La joven francesa intentó por todos los medios convencer a los agentes de que se había metido en territorio del estado norteamericano de Washington por pura casualidad y sin intención alguna de vulnerar cualquier ley federal. De nada sirvió.

El siguiente paso fue transferirla esposada y en un vehículo con rejas hasta un centro de detención al lado del aeropuerto de Tacoma, en Seattle; nada menos que a unos doscientos kilómetros al sur de la playa donde la joven había sido interceptada. Una situación verdaderamente surrealista.

Una vez allí, y aprovechando el célebre y cinematográfico derecho a hacer una llamada telefónica, la joven Cedella se puso en contacto con su madre quien pudo aportar a las autoridades de inmigración la visa en regla y el pasaporte de su hija. Con todo los estadounidenses no se fiaron y pidieron a Canadá que comprobase la autenticidad de los documentos de viaje de la joven francesa.

Playa y pier de White Rock en Canadá, BC

Como podemos imaginar tanta diligencia no se resuelve en cinco minutos por lo que Cedella Roman, quien había viajado a Cánada por motivos de familia y de paso para practicar su inglés, estuvo retenida la nada despreciable cifra de quince días hasta el 6 de junio, compartiendo celda y comida con decenas de inmigrantes.

Finalmente la joven fue liberada por Estados Unidos y tras el triste y absurdo episodio de “inmigración ilegal” protagonizado por ella, regresó consternada a Francia, su país de residencia.

Pero ahí no acaba la historia. Cedella Roman tiene, por el momento, prohibida su entrada en territorio estadounidense. Aviso para navegantes. O mejor. Aviso para corredores playeros.

Consejo para viajeros

Si os encontráis en los Estados Unidos, pasaporte y ESTA siempre encima amig@s.

Fotos Wikipedia. Dominio Público

Pic deLuxe: un meandro de película

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Es un incomparable rincón, muy fotogénico él, a caballo entre Extremadura y Castilla y León. El agreste paisaje que caracteriza a la comarca cacereña de Las Hurdes, cuando sus límites más orientales se dan la mano con la vecina provincia de Salamanca, esconde uno de los parajes naturales más bellos de esta parte de la Península Ibérica. Aquí, el río Alagón, que hace las veces de sinuosa frontera -por su curso- entre ambas comunidades autónomas, nos regala el conocido como “Meandro del Melero“.

Para llegar hasta este espléndido regalo de la naturaleza primero debemos tomar un camino señalizado de unos tres kilómetros, sin asfaltar en su mayor mayor parte, que tiene su punto de partida en el extremeño y hurdano, por pocos metros, pueblo de Riomalo de Abajo. Podemos hacer senderismo -mi opción más recomendable- o bien acercarnos en bicicleta, igualmente recomendable. La opción coche la dejaremos para los más vaguetes 🙂

Al término del camino alcanzaremos el “Mirador de La Antigua“. Estamos todavía en Extremadura, pero lo que se nos ofrece ante nuestros ojos, el meandro propiamente dicho, está en territorio castellano leonés. Bueno, a medias podríamos decir. Caprichos, en cualquier caso, de la división territorial en provincias que se produjo en la España del primer tercio del siglo XIX.

Desde el mirador quedaremos absolutamente seducidos por esa belleza caprichosa que el río ha labrado en su discurrir por el suelo del terreno. Si llegamos en época de lluvias, primavera u otoño, la visión puede ser verdaderamente hermosa y cautivadora, aderezada además por la calma y tranquilidad que (casi siempre) presiden este poético lugar…

Accesos a Riomalo de Abajo

Desde Extremadura por la autonómica EX-204. Desde Salamanca, por la provincial SA-225

Kiel, inigualable puerta de entrada al mar Báltico

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Y… ¿dónde estará Kiel?, se preguntarán algunos lectores/as.

Al caer la tarde había subido a un tren regional de la “Deutsche Bahn”, la compañía de ferrocarriles alemanes, en la estación central de Hamburgo y poco más de sesenta minutos después me apeaba en la funcional estación de Kiel. Era pleno mes de julio y la latitud local me permitía arribar a mi destino con un firmamento en el que aún se vislumbraba una acogedora y tamizada luz diurna, a pesar de la tardía hora.

Vista de Kiel con la estación de trenes a la izquierda

Kiel es la capital del pequeño land o estado federado -similar a las comunidades autónomas en España- de Schleswig-Holstein; el land situado más al norte de Alemania, lo que significa que comparte frontera con la vecina Dinamarca y, en consecuencia, ocupa parte del territorio de la península de Jütland. Kiel está a tiro de piedra del Mar Báltico, protegida por un holgado fiordo –Kieler Förde-, con su ajetreado puerto tomado por las típicas grúas de pórtico en sus febriles astilleros, todos dando la bienvenida a los elegantes cruceros que amarran a diario en los muelles de Cruise Terminal Ostseekai, Schwedenkai o Norwegenkai procedentes de diferentes puntos de Escandinavia y Lituania.

Precisamente la cercanía con el reino de Dinamarca hizo posible que la ciudad formara parte de su territorio hasta 1864 para pasar después a manos de Prusia. El cambio sentó bien a la urbe, siglos atrás perteneciente a la poderosa e influyente Liga Hanseática, porque a partir de entonces experimentó un rápido auge. El Kaiser Guillermo I convierte el puerto en principal base de la Marina de Guerra, la población se multiplica de manera notable y se construyen unos imponentes astilleros. Sin embargo la Segunda Guerra Mundial se interpuso en su próspero camino y la fatalidad se cebó con la ciudad hasta el punto de dejarla reducida a escombros y cenizas tras los bombardeos estadounidenses de diciembre de 1943.

Muelle “Schweden-Kai” en el fiordo de Kiel, con la ciudad a su espalda

Con el trágico término de la gran guerra vino la reconstrucción; una reconstrucción que en el caso que nos ocupa poco fidelizó al original. Del desastre bélico surgió una ciudad más amplia, industrial, práctica y novedosa, con una actividad centrada alrededor de sus potentes astilleros, los más grandes de la República Federal. Si uno comparase Kiel, al norte, con Núremberg, en Baviera, al sur del país e igualmente arrasada por las bombas aliadas y reconstruida después, diría que estamos en países muy diferentes.

Y sin embargo Kiel conserva a día de hoy un seductor atractivo, ese mismo que propicia su ambiente marinero y portuario, sus amables gentes y la célebre concentración anual –Kieler Woche– de veleros en la desembocadura del fiordo, un auténtico espectáculo en medio de un concurrido entorno lúdico y festivo.

Holstenstraße en Kiel. Foto Wikipedia CC BY-SA 3.0/Autor: Bin im Garten

Dentro del recinto urbano, la animada savia universitaria, el sereno estilo de vida propio de una ciudad donde el agua todo lo impregna, hasta el corazón mismo de sus habitantes; sin grandes aglomeraciones de tráfico, apacibles calles y tonificantes espacios verdes, nos regala en conjunto una experiencia muy alejada de la que podemos llegar a vivir -y padecer- en frenéticas ciudades llenas de hormigón, acero, cristal, vehículos contaminantes y ruido, mucho ruido.

Dado que la reconstrucción de Kiel tras la Segunda Guerra Mundial no fue muy del gusto de todos, en la década de los años noventa del siglo pasado se decidió actuar en el casco antiguo de la ciudad a fin de conciliar sentimientos e historia. De esta manera se reconstruyó la histórica calle Eggerstedtstraße y se remodeló elAlte Markt“, el siempre concurrido Antiguo Mercado. Junto a la Dänische Straße, el paseo con mayor solera popular que alberga edificios del último tercio del XIX transpirando un irresistible encanto marítimo, la Holstenstraße, una de las zonas peatonales más longevas de Alemania. El plan de actuación pareciera haber dado sus frutos pues la antigua urbe hanseática luce ahora algo más acorde a la tradición, cultura e historia de esta parte del país.

“Nikolaikirche” en Kiel. Foto Wikipedia CC BY-SA 3.0/Autor: Arne List Torre del “Altes Rathaus” con el “Kleiner Kiel” en primer término 

Calles que alumbran edificios de eclesiástico porte como la “Nikolaikirche“, o iglesia de San Nicolás, con su característico ladrillo de color rojo y tres naves. El templo ha sido testigo desde el siglo XIII de todo cuanto ha acontecido en ese dédalo que es el centro histórico de Kiel, si bien hubo que suturar las gravísímas heridas dejadas por la contienda mundial. Lo mismo que la torre de inspiración veneciana del “Altes Rathaus“, el Ayuntamiento Antiguo, levantado en 1911 y que con sus 67 metros de altura a orillas del pequeño lago “Kleiner Kiel“, dentro del recinto del Hiroshimapark, es el símbolo de la ciudad portuaria. Casi compartiendo pared y aliento, y sin abandonar la Rathausplatz -Plaza del Ayuntamiento- se nos aparece compacta y recia la “Opernhaus” (1907), sede a su vez del Teatro de Kiel.

Faro de Westerheversand. Foto Wikipedia CC BY-SA 4.0/Autor: Marco Leiter

Puede que Kiel no figure en el catálogo de ciudades Patrimonio de la UNESCO por su inigualable casco antiguo y sus esplendorosos monumentos históricos. Pero esta parte de Alemania, con una notable influencia del luteranismo, estilo de vida y carácter más próximos a sus vecinos escandinavos al norte de la frontera, convierten a la placentera capital de Schleswig-Holstein, y su territorio, en un lugar verdaderamente singular dentro de la República Federal Alemana. Una región que hipnotiza por sus paisajes acuáticos con pintorescos faros, marismas incrustadas en parques naturales e idílicos senderos para disfrutar de sosegados paseos a pie o en bicicleta. Un lugar poco conocido y, sin embargo, perfecto para perderse sobre todo ahora, en primavera y en ese ya tangible estío…

Cuestión de apellidos

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El mundo de la aviación comercial sigue dando mucho, muchísimo juego. Son tantas las historias que se producen a diario a lo largo y ancho del planeta afectando a ese complejo mundo de los aeropuertos, aviones de pasajeros, y por ende a estos últimos, los pasajeros, que finalmente darían para escribir varios tomos. Y no digamos entradas para un blog. Una auténtica mina.

Esta es la última.

Veréis. Estamos acostumbrados a que las aerolíneas ejecuten sobrecargos en sus billetes por diferentes conceptos. El resignado viajero suele tragar en la mayor parte de los casos para poder embarcar y realizar el desplazamiento que le lleve a destino. Lo que ocurre es que a veces, sobre la marcha, suceden percances inesperados, rozando casi el surrealismo si no fuera porque siempre todo está amparado en una, cómo decirlo, más que dudosa permisividad legal. Que se lo digan por ejemplo a víctimas de “overbooking”.

Hace unos pocos días una familia tailandesa se disponía a embarcar en un vuelo de la compañía Thai Airways International en el aeropuerto de Bangkok. Al chequear los billetes con los pasaportes el personal de Thai denegó el embarque aduciendo que entre billetes y pasaportes no había coincidencia en los apellidos.

Mostradores de facturación de Thai Airways en aeropuerto de Bangkok

¿Qué había sucedido?

Nuestra familia había comprado previamente los billetes a través de la web oficial de la aerolínea, pero no había espacio suficiente para incorporar todos los caracteres de los apellidos debido a que estos eran… demasiado largos. Fue entonces cuando el padre se vio obligado a acortar los nombres completos para poder realizar la compra en internet. Sin embargo al llegar al aeropuerto los problemas surgieron con las verificaciones y la solución propuesta por el personal de la compañía aérea fue simple y tajante: o pagaban un sobrecoste para modificar los apellidos en los pasajes… o sencillamente compraban unos nuevos. Ante la perplejidad la familia optó por abonar el extra para realizar el embarque.

Poco después del infortunado incidente el padre de familia publicó una queja en un sitio web muy popular de su país contando su desdichado caso y denunciando que la aerolínea le había obligado a pagar un dinero por tener unos nombres y apellidos demasiado largos. La circunstancia de que estos no encajaran en un formulario de compra “online” no era, al fin y al cabo, problema de él.

Hay veces que ciertas historias absurdas acaban bien. Días después de aparecer la viralizada queja en internet, la compañía aérea decidió reembolsar el sobrecoste pagado en el aeropuerto a nuestra abnegada familia. La aerolínea terminó reconociendo la limitación de caracteres en su sistema de reserva vía web -25 en total- por lo que se comprometía a mejorar dicho sistema para solventar incidentes similares… y desafortunados añadiría yo.

Un Boeing 747-400 de Thai Airways

No quiero cerrar este post centrándome en la actuación de Thai Airways. Las aerolíneas tienen el deber de cumplir con estricto celo todos los protocolos de seguridad a fin de evitar males mayores. Y entre ellos está la correcta identificación de los pasajeros. Hasta ahí bien por la aerolínea. Sin embargo en este caso concreto el problema del tamaño de unos nombres y apellidos no podían ser imputados a sus dueños. La evidencia del caso era tal que el incidente podría haberse solventado in situ sin agraviar más a la familia. La razón, en mi modo de ver, estaba inequívocamente de su lado.

Consejo

Revisad vuestros pasaportes y contad número total de letras entre nombres y apellidos. Especial atención en País Vasco y Comunidad Foral de Navarra. Alguna compañía aérea por ahí fuera podría poneros pegas 🙂

Fotos Wikipedia. Domino Público

Tempus fugit

Ciento noventa y siete entradas después, hoy 2 de mayo de 2018 este pequeño blog cumple cuatro años. Cuando echo la vista atrás sencillamente me parece casi irreal que este humilde proyecto de bitácora viajera haya resistido el paso del tiempo.

Todo este intervalo temporal me ha servido para llevar hasta vosotr@s lo que me ha sucedido durante su trascurso, tanto en el aspecto trotamundo como personal, sin exponer, eso sí, mi propio ámbito de privacidad más allá de lo estrictamente necesario. Porque compartir experiencias, emociones en los tiempos tecnológicos que corren está bien, de moda y hasta es “cool”, pero con límites y sentido común.

Siempre he intentado, y así lo he manisfestado en varias ocasiones durante estos años, elaborar un producto entretenido, atractivo dentro de mis modestas posibilidades, y divulgativo para quien tenga un mínimo interés en alimentar alma e intelecto. No sé si lo he conseguido, si lo consigo o conseguiré, pero voluntad, cariño y seriedad siempre he puesto en esta “mi” criatura cibernética.

A lo largo de este tiempo he recibido correos de personas que me han propuesto algún proyecto de colaboración en el blog y en todos los casos he declinado amablemente la oferta, no sin antes agradecer que se dejaran caer por aquí. “La Mochila De Marco Polo” no sería lo mismo si diera cabida a agentes externos. Este blog es un proyecto estrictamente personal, sin ánimo de lucro, diseñado por mi y con una, llamemos, línea editorial que solo yo como autor puedo y debo firmar. Mis lectores/as me entenderán.

Cuatro años no son nada, o mucho, según se mire. Por eso la vida de este blog puede parecer a ojos de este bloguero un mundo, unas veces, o un fugaz momento, otras. El tiempo en ocasiones es calmoso y pausado, otras se nos va de las manos sin apenas darnos cuenta. Ahora que lo sopeso casi me inclino por esta última. Tempus fugit. En definitiva…

Tres leyes a “tener bien en cuenta” si te das una vuelta por el Reino Unido

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Lo que tendría que haberse considerado una simple “falta administrativa” se convirtió en un todo proceso judicial; un calvario para dos jóvenes turistas españoles que en mayo de 2007 robaron unas banderas colgadas de unas farolas en Riga, la capital de Letonia. Era el día de la fiesta nacional, habían tomado unas copas -quizá alguna de más- y al pasar por el malecón del río Daugava, a su paso por Riga, descolgaron las banderas para llevárselas como recuerdo, según declararían más tarde.

El río Daugava a su paso por Riga, Letonia

La cuestión es que fueron sorprendidos por la policía, arrojaron las banderas al agua y fueron detenidos y encarcelados, acusados de un delito de ultraje a la enseña nacional, castigado con hasta seis años de cárcel según la legislación del país báltico. Un mes después fueron liberados con cargos y una fianza de 3.800 euros por barba. Viajaron a España pero en noviembre de ese mismo año tuvieron que volver a Letonia para la celebración del juicio. Finalmente la odisea para ambos jóvenes terminó en una multa por el mismo importe de la fianza impuesta y pudieron regresar definitivamente a España.

Esta noticia, muy resumida, me sirve de prólogo a este post debido a que muchos países mantienen en vigor normas, cómo decir, insólitas, surrealistas, desfasadas por haber sido redactadas -en algunos casos- hace más de un siglo, que a veces provocan una maliciosa sonrisa, pero con consecuencias penales, en ocasiones graves, si se incumplen.

Sin pretender restarle el humor y respeto que todo esto merece, aquí van tres normas vigentes a día de hoy en el Reino Unido, y por tanto de obligado cumplimiento si os animáis a visitar este país, algo por otro lado de lo más habitual entre trotamundos de todo pelaje.

La primera. Si tenéis la peste, habéis leído bien, ni se os ocurra tomar un taxi en este país. Además los taxistas tienen prohibido transportar cadáveres y perros con rabia. Oh My God!

Un taxi londinense. Foto Pixabay

La segunda. Si vais caminando por cualquier calle del Reino Unido y no podéis contener las ganas de orinar, las féminas tenéis permiso para hacerlo sin problemas en plena vía pública. Es más, si os encontráis en estado de buena esperanza podéis miccionar hasta en el casco de un policía. Ver para creer. Los varones también tenemos vía libre en plena calle ante un apretón de vejiga, pero eso sí, sólo podemos hacerlo “apuntando” hacia el neumático de nuestro automóvil y siempre manteniendo la mano derecha apoyada sobre él. Inaudito.

Y la tercera. Cuando viajamos lo normal es comunicarnos con el móvil enviando mensajitos y emoticonos a través de esa famosa aplicación de mensajería instantánea o red social al uso. Pero todavía queda algún despistado, yo entre ellos, que utiliza el correo postal para enviar la típica tarjeta a nuestros familiares y amigos.

  Sellos con la efigie de la reina Isabel II

Foto vía Wikipedia

Pues bien, si optáis por esta anticuada pero encantadora vía, ni se os ocurra pegar el sello con la testa de su “graciosa majestad británica” boca abajo. Es ilegal y se considera un acto de traición si os descubren. Casi tan quimérico como el asunto de las banderas que abrió este post.

Rincones con encanto: el Bow Bridge de Nueva York

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El planeta Tierra está lleno de maravillosos lugares. Unos surgidos por obra y gracia de la propia naturaleza. Otros por obra y gracia de la mano del ser humano. Y todos están ahí para deleite de nosotros, humildes bichos vivientes sobre la faz del globo terráqueo.

Hace unos años, a comienzos de esta década, en febrero de 2010, los neoyorquinos eligieron el rincón más romántico del archiconocido “Central Park” de la ciudad de los rascacielos respondiendo a una encuesta del Departamento de Parques. Y por mayoría el veredicto recayó en el protagonista de nuestro post de hoy, el Bow Bridge, o “Puente del Arco”, con probabilidad el puente más coqueto de Nueva York y auténtica musa para fotógrafos de toda índole y condición. Su inconfundible silueta en forma de arco de violinista recorta plácido el denso decorado verde del célebre e inmenso parque situado en el centro mismo de ese mar de hormigón y acero que inunda Manhattan.

El Bow Bridge fue diseñado en 1862 por dos arquitectos que a su vez fueron los autores intelectuales de Central Park: Calvert Vaux y Jacob West. Tiene una longitud de poco más de veintiseis metros, se construyó en hierro fundido y su pasarela se hizo con la resistente y dura madera de ipé. Con todo, el puente, el segundo más antiguo de Estados Unidos, no pasó por buenos momentos en la década de los años setenta del siglo pasado. Cayó en el más puro abandono; su estructura fue pasto del óxido y la piedra se pudría literalmente. El paupérrimo estado de las arcas municipales impedía su mantenimiento y gracias a generosas donaciones privadas el Bow Bridge pudo resurgir y evitar su más que probable colapso.

Un sosegado paseo por el interior de este pulmón verde en medio de la Gran Manzana nos llevará de manera irremisible hasta él. Un lugar en el que siempre, sea primavera, verano, otoño o invierno, nos encontraremos con alguien que a buen seguro estará contemplando, absorto, la serena armonía que desprende esta original y bella creación humana.

Y uno, en mitad de su propia contemplación, no puede dejar de reflexionar y llegar a la conclusión de que el ser humano, con todas sus grandezas y miserias, es capaz de sacar lo mejor de sí mismo para dar a luz criaturas como ésta…

Foto vía Wikipedia CC BY-SA 3.0 / Autor Bryan Schorn

Localización

Bow Bridge sobrevuela el lago de Central Park, a la altura de la calle 74, al oeste de Bethesda Terrace, conectando Cherry Hill con el bosque del Ramble.

Australia y Europa ya están más cerca a partir de hoy

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No. Australia y Europa no han experimentado ninguna suerte de deriva continental a través del océano que las haya aproximado de repente entre sí. En el mundo actual las distancias se miden más en tiempo que en longitud, y en ese aspecto encuentra su justificación el titular del post de hoy.

Veréis. La compañía australiana Qantas ha puesto a operar la ruta Perth-Londres y si todo ha ido bien, a la hora en que se publique esta entrada en el blog, hoy domingo 25 de marzo de 2018, un Boeing 787-9 Dreamliner” con capacidad para 236 pasajeros habrá invertido alrededor de diecisiete horas en cubrir los 14.498 kilómetros que separan ambas ciudades… en un solo salto, es decir, sin escalas. Se trata pues de un vuelo de larga, larguísima distancia, realizado en el menor tiempo posible al no existir paradas intermedias, lo que abre nuevas y rotundas oportunidades en el campo de la aviación comercial.

Perth, en la costa este de Australia. Foto vía Pixabay

Ya en febrero de 2017 otra aerolínea, Qatar Airways, había experimentado otro hito histórico al enlazar Doha, la capital del pequeño emirato situado en el Golfo Pérsico, con Auckland, en Nueva Zelanda. La distancia de esa ruta es ligeramente superior -14.535 kms-, por lo que no va a ser desbancada por la que acaba de inaugurar este domingo Qantas. Sin embargo, la trascendencia de la ruta que estamos dando a conocer hoy radica en que se trata de la primera vez que Australia y Europa quedan unidas de forma directa, y sin molestas escalas, por un avión comercial de pasajeros.

London Eye y el célebre Big Ben. Foto vía Pixabay

Mucho han cambiado las cosas, y el mundo, desde que en 1947 se inaugurara por Qantas la conocida como “Ruta Canguro“. Esta ruta aérea enlazaba la enorme isla continente con la capital británica en un interminable y agotador viaje que duraba cuatro días y nueve escalas intermedias. ¿Os lo imagináis? En 2018 sería impensable, casi una tomadura de pelo.

El avión elegido tampoco ha sido una casualidad precisamente. Un Boeing 787-9 Dreamliner. Se trata de una aeronave de tamaño medio y fuselaje ancho, con doble pasillo, que gasta un 20 por ciento menos de combustible, genera menos emisiones de CO2 y su impacto acústico es muy inferior al de otros artefactos voladores similares. Tal vez uno de los mejores candidatos para tamaña aventura.

Un Boeing 787 aproximándose al aeropuerto londinense de Heathrow. Foto Wikipedia

Esta ruta histórica es la primera, pero a buen seguro no será la única con la que Qantas enlace ambos continentes. Paris y Frankfurt ya están en lista de espera para unirlas por aire con la lejana e indómita tierra de los caguros. Solo es cuestión de tiempo.

¡Felices vacaciones de Pascua a tod@s!… Si tenéis la suerte de poder pillarlas, como decimos acá en España 🙂

El puente 25 de Abril, un icono lisboeta en peligro

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Me referí a él hace pocas entradas cuando contaba en el blog las excelencias de nuestro país vecino, Portugal, en el campo del turismo internacional como destino de primer orden. Pues bien, el puente 25 de Abril, todo un icono de Lisboa, la bella y nostálgica capital portuguesa, está en serio peligro de colapso según recientes estudios técnicos.

Miles y miles de españoles lo han cruzado cuando se han acercado a Lisboa desde España en sus automóviles. Su característica estructura metálica en vivo color rojo sobrevolando el estuario del río Tajo, antes de su desembocadura en el vasto Atlántico, nos lleva a confundirlo, o casi, con el Golden Gate de la ciudad estadounidense de San Francisco. Algunos piensan que el lisboeta es una mala imitación del californiano, incluso una suerte de regalo envenenado de los yanquis, pero es innegable su evocador parecido.

El Puente 25 de Abril sobre el río Tajo a su paso por Lisboa

Algo que también los relaciona es el hecho de que nuestro puente se levantó con ayuda norteamericana. El famoso Plan Marshall puso la financiación, Estados Unidos aportó los ingenieros y la mano de obra corrió por cuenta de los portugueses. Y así el 6 de agosto de 1966 quedaba inaugurado el que por entonces se bautizaría como Puente Salazar, para mayor loa y gloria de la figura del dictador en el poder desde 1934, António de Oliveira Salazar. Más adelante, con la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974 -que devolvería la democracia al país vecino-, se rebautizaría con el nombre que lleva todavía hoy. De justicia, pues en su primera etapa el puente fue utilizado de forma mezquina como elemento de propaganda al servicio del “Estado Novo” salazarista.

Sea como fuere el ya veterano puente 25 de Abril supuso un hito en la historia de la capital de Portugal al unir, al fin, las dos orillas del Tajo; la urbana al norte, con la rural y alentejana “margem sul” al otro lado. Antes ya habían visto la luz diferentes proyectos que no llegaron a cuajar. Dignos de mención, por la parte que nos toca, fueron los diseños que llevaran la firma de los españoles Carles Buïgas, con su túnel prefabricado de tres kilómetros y funicular incluido -para peatones- que partiría desde el “Bairro Alto”; o el de Alfonso Peña Boeuf, quien confesaría en sus memorias que había quedado harto de los portugueses tras el vano intento. Lo cierto es que la inestabilidad política y la precariedad de la economía lusa en aquellos difíciles años veinte y treinta no propiciaban precisamente la digestión de grandiosas inversiones en el país vecino.

Inconfundible silueta del puente 25 de Abril

Hoy, en 2018, más de cinco décadas después de ver la luz, el simbólico puente 25 de Abril está herido. Fisuras en las vigas, tornillos sueltos, trozos de acero de hasta tres kilos que se precipitan sobre las aguas del Tajo… El riesgo de colapso es muy serio. El gobierno portugués se ha puesto manos a la obra y este mes comienzan las obras para restituirlo a su estado original. Ojalá no sea demasiado tarde y cruzarlo con nuestros vehículos siga brindando ese mágico y potente poder de seducción que siempre aporta un primer encuentro con Lisboa, la bella capital portuguesa al aproximarnos a ella.

Fotos vía portal Pixabay.com